El picaje
Un comportamiento que puede llegar a preocuparle es ver cómo sus aves se picotean las plumas dañándose. Aunque es una práctica hasta cierto punto normal, en algunos casos puede llegar a convertirse en un problema.
En la familia de las psitácidas se da con más frecuencia y se denomina picaje.
Las causas más frecuentes de esta conducta son el estrés y la inestabilidad emocional. Malas condiciones de alojamiento, suciedad y ruidos excesivos pueden poner al pájaro en situación de automutilarse. El picaje afecta a nivel estético, pero también puede provocar lesiones que conduzcan a la muerte del animal.
Aunque la madurez sexual puede agravar el problema, se ha observado que es en su juventud cuando se produce el picaje con más frecuencia. La educación del ave es importante para evitar esta actitud.
Entre las posibles causas también están la alergia a determinados alimentos, la intoxicación por contaminantes domésticos o el humo de tabaco. Para los especialistas, el picaje es una reacción más que una enfermedad. Veamos resumidas las posibles causas del problema:
- Enfermedad: puede conducir al picaje los problemas en la piel, parásitos externos o cualquier complicación alimentaria o intestinal.
- Ambiente: un ambiente inadecuado, lleno de ruido, demasiado luminoso u oscuro, el espacio reducido de la jaula o la falta de higiene pueden deteriorar mucho el ánimo del animal.
- Conducta: en épocas de reproducción las aves pueden estar más sensibles. También la soledad y el aburrimiento pueden distorsionar su comportamiento.
Posibles tratamientos
Ante todo, el cariño hacia nuestras aves es fundamental. Si incrementamos la atención y los cuidados y nos comunicamos más con ellas, mejorarán.
A continuación hay que detectar la causa del problema, revisar las condiciones en que vive el animal, la dieta y valorar si tiene alguna enfermedad.
Estas serían las medidas a tomar en caso de que no se tratara de una enfermedad. En el caso de una enfermedad deberemos tratarla y podemos aplicar algunas medidas de manejo para mejorar el tratamiento:
- Eliminar las causas del estrés en el ambiente.
- Situar la jaula en un lugar con actividad a su alrededor.
- Revisar y mejorar la dieta con alimentos naturales.
- Proporcionar entretenimiento y distracción, juguetes, y sobre todo con nuestra atención.
- Asegurarse de que el ave descansa por la noche, cubriendo la jaula si es preciso.
- Suministrar agua al ave para que se bañe y acicale en vez de picotearse.
- Mejorar su dieta con vitaminas A, D3 y E. Procure que haya en la dieta una fuente de carotenoides, que están presentes en las zanahorias y mangos.
Hay que distinguir bien esta alteración del comportamiento del proceso conocido como muda, que es natural. Durante la muda no se suelen dejar áreas sin plumaje. Si su pájaro se comporta así, lo mejor es hacer una visita al veterinario.
Problemas de agresividad
Algunas aves, especialmente psitácidas como los loros, pueden llegar a mostrar comportamientos agresivos en determinados momentos. Muchas veces tiene que ver con el instinto de autoridad, otras con el de territorialidad y casi siempre con los cambios que se producen en la maduración sexual.
Cuando perciben un supuesto peligro, las aves agresivas pueden:
- Alborotar su plumaje para aparentar ser más grandes.
- Levantan las garras.
- Levantan las plumas de la cabeza o copete, las de la cola.
- Abren el pico, levantan la cabeza y estiran el cuello.
- Emiten sonidos graves de amenaza.
- Elevar las alas sobre la espalda.
Las aves domésticas no están en el mejor de los mundos posibles. Lejos de su entorno natural y de su lógica libertad, los pájaros desarrollan comportamientos anormales que muchas veces pueden ser agresivos.
Cuando los pájaros no pueden desarrollar su comportamiento normal bloquean muchas de sus actividades y deben sustituirlas por otras fruto de la represión. Los loros, por ejemplo, pueden llegar a picar a sus amos, a veces sin motivo aparente. Para ellos es normal desafiar a otro loro. El amo humano debe establecerse como líder de la ‘bandada’ e imponer su autoridad para que estas pequeñas agresiones no se produzcan.
Con la llegada de la madurez sexual también se producen episodios de cierta agresividad, picoteos y arañazos. Cuando el loro percibe a su entorno como una amenaza para su integridad y la de su área de nidación. Lo más prudente es dejarlo tranquilo hasta que pase la oleada hormonal. Si el ave está acostumbrada a volar libremente por toda la casa, puede llegar a considerarla toda como su territorio, llevando así el problema a todos los rincones de la misma. Por ello puede ser aconsejable que disponga de su espacio en un área determinada y tenga un acceso limitado al resto de la casa.
Los animales criados en cautividad son más sensibles a mostrarse nerviosos y atacar cuando les llega el periodo hormonal, ya que no están tan acostumbrados a las sensaciones de peligro.
La correcta socialización del pájaro, es básica para la prevención de este tipo de problemas.
Técnicas básicas de control
- Cuando le piquen, diga "NO" con voz clara y alta, sin grito. Luego mírele desafiante. Los loros son muy sensibles a las miradas ya que son extremadamente sociables.
- Aplique la técnica de la escalera, que consiste en hacerle subir por una escalera para loros a la voz de "Arriba, arriba, arriba". Es un ejercicio que se repite varias veces y obliga al loro a concentrarse en él y olvidarse del enfrentamiento.
- Felicite al pájaro amablemente por el ejercicio bien hecho.
- Los castigos físicos o las reacciones exageradas ante una mala conducta, son totalmente inapropiados. Para que comprenda desaprobamos su comportamiento, lo mejor es que lo ignoremos, privándole así de lo que él más valora, nuestra atención.