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Alergias alimentarias

Las alergias alimentarias pueden aparecer en cualquier momento de la vida del gato provocándole diarreas y vómitos. Mediante un análisis de sangre se pueden detectar de forma rápida algunas intolerancias directas, pero normalmente el tratamiento se inicia cuando ya han aparecido los síntomas. Habitualmente los alérgenos se encuentran, de mayor a menor frecuencia, en el pescado, los lácteos, la carne de buey y de pollo.

Síntomas

Los síntomas habituales de una alergia alimentaria son:

  • Picor, prurito de la piel.
  • Infecciones recurrentes en las orejas.
  • Vemos que el gato se rasca.
  • Caída del pelo.
  • Puntos calientes.
  • Abrasiones cutáneas.
  • Vómitos.
  • Diarrea.

Test de alergias

El método más eficaz para verificar la existencia de una alergia es hacer un ensayo durante doce semanas, en el transcurso de las cuales retiramos ciertos alimentos del régimen alimenticio del gato, para posteriormente introducirlos de nuevo con el objetivo de comprobar cuales son los efectos y los síntomas que aparecen. Considerando que la mayor parte de los alimentos para animales de compañía se preparan a base de pescado, buey, pollo, lácteos, maíz y trigo, puede ser útil darle a tu gato un producto que aún no haya comido, como carne de cordero o de conejo, con arroz o patatas. Esta nueva nutrición debe ser el único alimento que tu gato coma durante todo el periodo de ensayo, que deberá realizarse siempre bajo la supervisión de tu veterinario.

Tras el periodo de ensayo

Una vez terminado el periodo de doce semanas de ensayo, introduce, cada semana, uno de los alimentos del antiguo régimen alimenticio de tu gato para poder ver cómo reacciona con cada uno de ellos. Si los síntomas vuelven a aparecer con la introducción de uno de esos alimentos, quizás se habrá encontrado al culpable. Cuando se haya identificado al alimento sospechoso, tu veterinario te aconsejará retirarlo para reintroducirlo de nuevo más adelante, ya que los gatos a menudo pueden presentar una reacción a un nuevo alimento, independientemente de su intolerancia. Las reacciones alérgicas no se limitan sólo a los alimentos; frente a reacciones múltiples se deben hacer ensayos completos.

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Remilgados para comer

Los gatos tienen mala reputación en materia de alimentación. Cada gato tiene sus preferencias en texturas y sabores, pero no nacen siendo remilgados para comer sino que lo aprenden. La mejor forma de evitar caprichos alimentarios es no permitirles las malas costumbres desde el inicio.

No le permitas tener malos hábitos

Es cierto que los gatos son muy independientes, pero se fijan mucho en la manera en que los tratas. Si le cambias sus rutinas, si lo excitas al primer signo de rechazo o si le llamas la atención poniéndole comida de humanos en su comedero, posiblemente estés convirtiendo a tu gato en un animal remilgado para comer. Tu gato comprenderá enseguida cómo puede manipularte para que le pongas la comida del “dueño”, en vez de alimentarse con la comida para gatos que está pensada para que sea sana y equilibrada. Para entenderlo mejor, ponte en el lugar de tu gato: ¿qué harías tú si fueras recompensado con un extra cada vez que rechazaras tu comida habitual? Para evitar los caprichos es mejor escoger unos hábitos rutinarios y mantenerlos.

¿Tu gato es realmente remilgado para comer?

Algunas veces esta reacción no se debe a la alimentación en si misma sino a la manera en cómo se la servimos.

  • Generalmente los gatos prefieren comer tranquilos y sin público. Permítele un poco de intimidad cuando come y sírvele su comida después de ti, para que esté alejado mientras comes.
  • Procura que su comedero esté siempre limpio. Muchos gatos rechazan comer en un recipiente que contenga restos de comidas anteriores. Piensa qué harías tú en su lugar. Acostúmbrate a lavar su comedero después de cada uso, tanto el de la comida como el del agua. Los restos y las bacterias no son mejores para los gatos que para los humanos.
  • Si tu gato come croquetas habitualmente pero esporádicamente se muestra caprichoso, prueba a sustituir una ración por alimentación fresca. Los alimentos secos absorben humedad y cogen sabor a moho cuando hace calor.
  • Si tienes problemas con la alimentación en conserva, probablemente es porque se la das recién salida de la nevera. Una comida húmeda y fría no desprende aroma y un gato no se come lo que no puede oler. Puedes hacer que los alimentos sean más apetecibles calentándolos hasta que se atemperen para que desprendan su aroma y provoquen el apetito de tu gato.
  • Si tu gato pasa parte del día en el exterior, recuerda que tendrá la oportunidad de encontrar algo de comida y es posible que no tenga tanto apetito durante la cena.
  • Al igual que los humanos, el comportamiento de los gatos varía según el clima: en las jornadas estivales calurosas su apetito disminuye.

La mayoría de los gatos dan por acabada la comida cuando ya no tienen más hambre.

Si persiste en no comer

Si tu gato siempre rechaza comer, prueba otra receta equivalente en cuanto a su calidad, pero respetando sus preferencias sobre comida seca o húmeda ¡Es posible que una nueva formulación estimule de nuevo sus papilas gustativas!

Examina los dientes de tu gato porque los problemas dentales pueden causar una ingesta difícil y dolorosa. Si las encías de tu gato están enrojecidas e hinchadas o si su aliento huele mal, acude al veterinario para que le examine los dientes.

Si rechaza comer durante 24 horas o más

Si tu gato rechaza comer durante 24 horas o más tiempo, consulta a tu veterinario. Un rechazo a alimentarse puede indicar la aparición de una alergia o de otra enfermedad más grave. Aunque podría tratarse de un simple capricho del animal, es mejor asegurarte.

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Un gato con sobrepeso

Al envejecer y ser menos activos, los gatos tienden a coger quilos de más. La obesidad es el enemigo más frecuente en la alimentación de los gatos. Por ello es muy importante controlar de forma regular el peso de tu gato porque un gato con sobrepeso está más expuesto a padecer problemas de salud como diabetes, alteraciones cardiorespiratorias, cálculos renales y artrosis.

¿Tu gato tiene sobrepeso?

No siempre es fácil saber si tu gato tiene sobrepeso. Se recomienda visitar regularmente al veterinario, pero si quieres comprobar por ti mismo el buen estado de tu gato, recorre con tus manos sus flancos y abdomen. Si no tiene sobrepeso deberías notar fácilmente sus costillas pero sin verlas. La línea del talle debe ser claramente visible mirándole desde arriba cuando el gato camina, sin que se vean pliegues fluctuantes sobre las costillas. Si tienes alguna duda, pídele a tu veterinario que lo compruebe por ti.

Suprimir los extras

Para ayudar a tu gato a perder peso, empieza por suprimir todos los extras y golosinas durante dos semanas. Tampoco le des leche, porque es un alimento más. Avisa a tus vecinos y a las personas que vengan a visitarte par que no le den comida ¡de forma extraoficial! Si no notas que el gato pierde peso, consulta a tu veterinario. Un aumento de peso no siempre se debe a una alimentación excesiva y tu veterinario podrá decirte si hay alguna razón médica asociada. Espera la confirmación de tu veterinario para reducir la cantidad de alimento que le das a tu gato en su comida principal.

Reducir la cantidad de comida

Con la autorización de tu veterinario, reduce alrededor del 10% el volumen de la comida de tu gato durante dos semanas. Intenta dividir la cantidad total de comida en pequeñas raciones para reducir así el intervalo de tiempo entre las diferentes comidas y para poder realizar un seguimiento preciso de lo que le das.

Si se trata de un gato “de exterior”, dale su comida justo antes de que salga, de esta forma disminuirá su impulso de buscar comida suplementaria. Alimenta por separado a los gatos con sobrepeso y no permitas que se acerquen a los otros gatos hasta que hayan terminado de comer, para evitar que les roben comida.

Al cabo de dos semanas, verifica el estado físico de tu gato y continúa este régimen hasta que recupere su peso ideal. Se paciente porque a menudo hacen falta varios meses para recuperar el peso normal en caso de gatos con sobrepeso importante. Cuando lo hayas logrado, ajusta ligeramente las cantidades de comida para que el peso de tu gato se estabilice.

Evitar un régimen “de choque”

No se debe permitir que el gato pase hambre para que pierda peso. Es peligroso para la salud del gato reducir su ingesta en más de un 10-15% porque se altera el equilibrio de minerales esenciales y de vitaminas, asumiendo el riesgo de que desarrolle una enfermedad mortal denominada lipidosis del hígado.

Fórmulas ligeras

Puedes optar por darle a tu gato una fórmula ligera (light). Las fórmulas ligeras contienen menos materias grasas, por lo que no será necesario reducirle la cantidad de comida. Además, estas fórmulas aseguran que tu gato recibe el equilibrio justo de minerales y vitaminas. Cuando tu gato alcance el peso ideal, podrás volver a darle una receta estándar para adultos, pero sería más prudente proseguir con la dieta light durante la edad adulta si tiene tendencia a engordar con facilidad. Los alimentos light también son adecuados para los gatos que son poco activos y que por lo tanto requieren menos energía de la que les aporta una alimentación normal.

Permanecer activo

Evidentemente, controlar la alimentación de tu gato solo resuelve la mitad del problema del sobrepeso. El origen del sobrepeso de los gatos es a menudo una falta de ejercicio físico; anima, por tanto, a tu gato a estar activo y quemar calorías. Disfrutar de una sesión de juegos es bueno para su salud. Puedes usar juguetes colgados de un hilo sujeto a un palo o, incluso, procurarle un árbol de juegos para gatos, animándole a saltar y estirarse.

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Los alimentos específicos

Durante los últimos veinte años, se ha progresado extraordinariamente en la formulación de alimentos altamente específicos para los animales domésticos. La gama de productos varía desde alimentos elaborados para controlar el peso de nuestro animal y los destinados a sistemas digestivos sensibles, hasta los elaborados contra disfunciones específicas como las alteraciones gastrointestinales e insuficiencias renales. Ciertas formulaciones se conciben para completar un tratamiento durante un período de tiempo limitado, pero otros pueden ayudar a tu gato durante toda su vida. Los últimos avances pueden incluso limitar o anular la toma de medicamentos.

Problemas de salud

Actualmente, para los gatos que presentan problemas de salud específicos, puedes encontrar una gama de alimentos creados para aportar una ayuda nutricional dentro de su gestión alimentaria. Hoy en día, los alimentos dietéticos prescritos por los veterinarios (también conocidos con el nombre de alimentos terapéuticos) juegan un papel importante en la medicina veterinaria moderna como soporte en el tratamiento de numerosas enfermedades felinas, tanto si actúan como remedio único o como complemento del propio tratamiento. Con frecuencia, la ciencia que origina estas fórmulas es revolucionaria. Cada una de estas fórmulas proporciona un equilibrio nutricional adaptado, respondiendo a unas necesidades dietéticas concretas. Este tipo de alimentación puede completar, casi sustituir, el tratamiento veterinario, y aumentar considerablemente la esperanza y calidad de vida de tu gato, a pesar de que haya podido sufrir una afección muy grave.

Los alimentos terapéuticos más recetados proporcionan una ayuda nutricional a los gatos que sufren de:

  • Afecciones cardíacas y de hipertensión.
  • Diabetes, estreñimiento o diarrea.
  • Dermatitis y problemas cutáneos inflamatorios.
  • Problemas gastrointestinales, como enteritis, gastritis y enfermedades inflamatorias crónicas del intestino.
  • Alergias o intolerancias alimentarias severas.
  • Insuficiencia renal o enfermedades hepáticas.
  • Obesidad severa.
  • Desordenes urinarios y de cistitis.

Igualmente existen fórmulas disponibles para ayudar a gatos convalecientes, antes o después de una intervención quirúrgica, o que sufren un estrés nutricional.

Fórmulas dietéticas

La obesidad es el desorden nutricional más frecuente en el gato, afectando a uno de cada tres felinos adultos. En consecuencia, es vital atacar el problema teniendo en cuenta al mismo tiempo la energía consumida (alimentación ingerida) y el desgaste energético (ejercicio físico). No es recomendable reducir simplemente la cantidad de comida en los gatos con sobrepeso sin la indicación del veterinario, ya que se podría generar un desequilibrio alimentario.

Si un gato presenta sobrepeso, la decisión más importante consiste en limitar las golosinas y otros extras. Pero también puede ser beneficioso ofrecerle un alimento preparado ligero (“light”). Estos alimentos ligeros son bajos en grasas pero contienen las vitaminas y minerales necesarios, para poder disminuir el aporte de calorías sin reducir la ración o el contenido nutricional. La alimentación “light” no sólo ayuda a que el gato vuelva a su peso normal sino que también permite que un individuo de edad avanzada y menos activo, conserve una buena condición física.

Los gatos de interior

Son muchas las razas de gatos poco activos, que se contentan con disfrutar de una vida de gato de interior. Pero los gatos que viven en un espacio reducido tendrán menos ocasiones de hacer ejercicio. Estas condiciones de vida sedentaria hacen que sea más difícil para un gato de interior conservar una buena forma física que para un gato de exterior. Las fórmulas específicas para gatos de interior, ricas en proteínas y bajas en grasas, están concebidas para ayudarles a mantenerse en forma.

Además, los gatos de interior sufren con más frecuencia los problemas de las bolas de pelo. Los alimentos específicos para gatos de interior contienen, por tanto, un alto índice de fibras fermentadoras menos digestibles que facilitan el paso de los pelos ingeridos a lo largo del tubo digestivo y reducen la formación de bolas de pelo (así como los olores en la bandeja de arena).

Alergias

Las alergias pueden presentarse a cualquier edad en la vida de un gato, a menudo como reacción a un cierto grupo de alimentos. La alimentación puede jugar un papel importante en la disminución de las reacciones alérgicas, tales como picores cutáneos, otitis recurrente, caída de pelo, piodermitis, abrasiones cutáneas, vómitos y diarreas. Las proteínas de un determinado alimento son con frecuencia las causantes de la alergia; los principales alimentos que las generan son la carne de buey, lácteos, carne de pollo, trigo, huevos, maíz y soja. Para aliviar los síntomas de las alergias, en la mayoría de los casos es suficiente con sustituir estos alimentos por otras fuentes de proteínas tales como la carne de cordero o conejo o bien por otros hidratos de carbono que no se basen en el trigo, como por ejemplo el arroz.

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