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La visita anual al veterinario

La visita anual al veterinario

Como complemento a un examen periódico de tu gato en casa para detectar eventuales signos precursores de enfermedad, es recomendable llevarlo al veterinario para un control anual de su salud. Esto puede ser decisivo cuando se trata de detectar los cambios sutiles en la salud de tu animal de compañía, en particular con las razas que tienen tendencia a esconder su enfermedad hasta que se debilitan. Si tu gato tiene cierta edad o requiere unos cuidados médicos concretos, deberás acudir al veterinario más a menudo.

Tu veterinario verificará:

  • La cartilla de vacunas para asegurarse de que está al día en:
    • Coriza.
    • Panleucopenia.
    • Leucemia felina.
    • Clamidiosis felina.
    • Rabia (sólo si tienes pensado viajar).
  • El peso y el estado general de tu gato.
  • La frecuencia cardíaca y respiratoria del animal.
  • La presencia de parásitos:.
    • Infórmate de los productos más novedosos contra las garrapatas y las pulgas, teniendo en cuenta que las larvas de estas últimas pueden sobrevivir todo el año en tu casa. Deberías tratarlo una vez al mes con un producto recomendado por tu veterinario.
    • La vermifugación (desparasitación interna) - cada 3 meses, según te aconseje tu veterinario.
  • El comportamiento y la personalidad de tu gato.
  • El estado dental. Puede ser que sea el momento de realizarle, bajo anestesia, una limpieza bucal.
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Cuidar a un gato de edad avanzada

Cuidar a un gato de edad avanzada

Normalmente, los gatos viven más tiempo que los perros. Con un buen cuidado médico, una vida activa, con genes que colaboren y un poco de suerte, un gato puede vivir más de veinte años.

Sin embargo, no podemos ignorar que el cuerpo de tu gato irá cambiando con los años. Las funciones importantes de su cuerpo pueden empezar a ralentizarse o funcionar mal. Al igual que ocurre en los humanos, los sentidos acaban deteriorándose, sobre todo la vista, el oído, el gusto y el olfato. También puede disminuir el apetito y los gatos más viejos llegan incluso a adelgazar, sobresaliendo entonces los hombros y la columna vertebral. Si esto te preocupa, coméntalo con el veterinario.

Por otra parte, los gatos de edad avanzada son inevitablemente más sensibles a tener enfermedades. Son frecuentes las enfermedades renales, que a menudo se detectan al observar un aumento de la sed, así como el hipertiroidismo, una hipersecreción de la hormona tiroidea.

Es posible que notes una ligera modificación del comportamiento de tu gato. Otros síntomas de la edad son la pérdida de memoria, desorientación y el hacerse sus necesidades fuera de la bandeja sanitaria. También puedes notar que el animal rechaza estar en tu regazo y no busca que le hagas caricias o incluso puede empezar a deambular por la casa maullando intensamente sin razón aparente. Esfuérzate en tranquilizarlo. Si esto te preocupa, coméntalo con el veterinario.

Sin embargo, con una buena dosis de amor y atención, podrás ayudar a tu compañero a envejecer serenamente y con dignidad.

Los cuidados médicos apropiados: Los gatos de edad avanzada requieren visitas periódicas de control veterinario. Además de los exámenes y vacunaciones anuales, habla con tu veterinario de las pruebas de detección en geriatría: valores sanguíneos (para evaluar las funciones renales y tiroidea), análisis de orina y exploración cardiaca, así como control del peso y de su estado físico en general. No olvides las vacunaciones, ya que el sistema inmunitario de tu gato será menos resistente. Procura anotar los signos de alerta que veas y coméntalo con tu veterinario.

Permanecer activo: La obesidad y la artrosis son dos de los problemas más corrientes en los gatos de edad avanzada, por eso es importante que le hagas hacer ejercicio de forma regular.

Una rutina diaria: Seguir la misma rutina es fundamental para la salud física, mental y emocional del gato, ya que ello asegura su confort y le procura un entorno tranquilizador.

Piel y pelaje sanos: Dentro del contexto de esta rutina, puedes procurarle una sesión de cuidados especiales cada semana. Tu gato puede ser menos ágil con el paso del tiempo y estos cuidados le estimularán y ayudarán a masajear sus articulaciones rígidas.

Dientes y encías sanas:Es importante que el veterinario preste cuidados dentales a tu gato de forma regular, ya que los gatos de edad avanzada son más vulnerables a las enfermedades de las encías y a la acumulación de sarro. Igualmente en casa debes hacerle un examen periódico de sus dientes y encías.

Una alimentación adecuada: Además de los cuidados veterinarios periódicos, una de las cosas más importantes es comprender los cambios en las necesidades nutricionales de tu gato. En general, los gatos de más de siete años de edad empiezan a despreocuparse y como consecuencia, sus necesidades nutricionales ya no son las mismas. Los gatos de edad avanzada son menos activos y tienen un metabolismo más lento, por lo que necesitan un menor aporte calórico. Sin embargo a esta edad es más importante que nunca dar a tu animal proteínas de buena calidad y de fácil digestión, para que le permitan mantener un buen estado general de salud.

Una buena dieta para un gato de edad avanzada debe incluir proteínas concentradas de buena calidad y ser baja en materia grasa, además de incluir hidratos de carbono de fácil digestión para procurarle la energía necesaria. Los minerales esenciales permiten conservar las articulaciones en mejor estado y las vitaminas, así como las proteínas, ayudan a combatir las infecciones a las que su cuerpo podrá ser más vulnerable a medida que su sistema inmunitario se debilita.

Los alimentos preparados para gatos de edad avanzada están formulados de acuerdo con los cambios que aparecen en sus necesidades y hábitos nutricionales. De esta forma, tu gato continuará apreciando plenamente sus comidas, sin comprometer una falta de los elementos esenciales.

No olvides poner siempre a disposición de tu gato mucha agua fresca ya que los gatos de edad avanzada necesitan beber más.

Las necesidades fisiológicas: Al ir envejeciendo, los gatos tienen a veces la tendencia a hacer sus necesidades fuera de la bandeja sanitaria. Si esto ocurre, como simple medida de precaución averigua junto a tu veterinario si la causa no se debe a un problema de salud. Cambia la arena de su caja con mayor frecuencia y utiliza una caja de mayor tamaño pero de menor profundidad para facilitarle el acceso. Cambia de lugar la bandeja higiénica y también el fondo o la cubierta de la caja. Si el gato tiene la costumbre de hacer sus necesidades en el exterior, pero ha perdido algo su control, piensa en utilizar una bandeja sanitaria.

El confort de la casa: Procura disponer de un sistema de calefacción suplementario, como por ejemplo una botella de agua caliente dentro de una bolsa suave o una esterilla eléctrica calefactora que se active por presión. Si es un gato con los miembros rígidos, instala un cesto cálido de fácil acceso o una rampa que le ayude a entrar en su cesto actual. Evita los cambios o los entretenimientos ruidosos dejando que tu gato pueda estar en una habitación para él sólo cuando, por ejemplo, organices una fiesta en tu casa. ¿Por qué no utilizar quemadores de aceites esenciales aromáticos para mejorar el bienestar de tu gato?. El basilisco puede ayudar a relajarse a un gato deprimido o nervioso. Los aromas de lavanda y manzanilla son tranquilizantes y la menta y la canela estimulan a los gatos aletargados.

En conjunto, más que debilitarse de golpe, la mayoría de gatos pasan elegantemente de la edad adulta a la vejez y solo frenan su ritmo de vida. Por otra parte, en la medida que tu gato disminuye el tiempo de juego o de caza, pasa a ser más “chismoso“ y se interesará más por tus actividades. Aceptando pues, que tienes un gato maduro además de “chismoso”, disfruta la ocasión de estar con tu compañero.

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Alcanzar el equilibrio justo

Alcanzar el equilibrio justo

Para una condición física óptima, la alimentación de tu gato debe contener los seis elementos nutritivos principales: proteínas, materias grasas, minerales, vitaminas, hidratos de carbono y agua. Salvo en caso de una gata gestante o lactante, no hay ninguna razón para alterar este equilibrio nutricional entre el inicio de la edad adulta (12 meses de edad) y el final del sexto año de vida de vuestro gato.

Contrariamente a los perros, los gatos son carnívoros estrictos. Necesitan comer carne ya que sin ella pueden caer gravemente enfermos. La razón es que son incapaces de fabricar su propia taurina, un aminoácido esencial que les asegura el buen funcionamiento cardiaco y una buena vista. Los gatos también tienen necesidad de una cantidad de proteínas alimentarias y de un equilibrio de sustancias nutritivas diferentes, en comparación con los perros. Una concentración óptima de proteínas ayuda a tu gato a conservar la movilidad muscular y su agilidad.

Algunos propietarios de gato olvidan que, como los humanos, los gatos necesitan toda una variedad de elementos nutritivos para equilibrar su alimentación. Una alimentación preparada comercial, de buena calidad para gatos contiene el equilibrio justo de dichos elementos, y su sabor complacerá a tu gato.

Proteínas

Las proteínas son elementos nutritivos vitales que liberan energía y colaboran en la formación de los músculos, la piel, el pelo, los anticuerpos, las enzimas, la hemoglobina y las hormonas, además de favorecer la coagulación sanguínea. Los gatos necesitan una mayor cantidad de proteínas que los perros, ya que sus enzimas trabajan a un ritmo más elevado. La carne de buey, de pollo y el hígado son buenas fuentes de proteínas.

Materias grasas

Las materias grasas son una excelente fuente de energía, ya que proporcionan el doble de energía que las proteínas o los hidratos de carbono. Además mejoran el sabor y la digestibilidad de los alimentos.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono se componen de azúcares simples (como los azúcares, que liberan energía rápidamente) y de hidratos de carbono complejos (como el almidón y las fibras, que liberan la energía más lentamente). Los cereales, el arroz y las legumbres son buenas fuentes de hidratos de carbono.

Minerales

Los minerales son importantes para la estructura ósea y los dientes, para el equilibrio de fluidos corporales y para el metabolismo básico. Un exceso de un solo mineral puede provocar problemas de salud; por lo tanto, hay que vigilar que las diferentes sustancias minerales estén correctamente equilibradas.

Vitaminas

Al igual que los minerales, las vitaminas son fundamentales para un crecimiento sano. Un exceso o una falta de vitaminas pueden provocar problemas de salud. Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) se almacenan en el tejido graso de tu gato, en tanto que las vitaminas hidrosolubles (Complejo B, y C) son excretadas en la orina.

Leche y agua

Una vez destetados, los gatos no necesitan más leche. En realidad muchos gatos presentan una intolerancia a la lactosa de la leche (azúcar de la leche) que les puede provocar diarrea. En la actualidad encontramos prácticamente en todas partes, leche especial para gatos con un bajo contenido en lactosa, pero hay que tener en cuenta que la leche es un alimento y no un sustituto del agua.

Los gatos no pueden vivir sin agua. El agua regula la temperatura del cuerpo, transporta los elementos nutritivos, participa en las reacciones químicas y en la digestión y elimina los residuos. Procura que tu gato tenga siempre agua limpia y fresca a su disposición para beber, a poder ser, en un recipiente metálico o de cerámica. Ello favorecerá el buen funcionamiento de sus riñones y reducirá el riesgo de la enfermedad felina de las vías urinarias bajas.

Algunos gatos, en lugar de beber agua de su recipiente, prefieren beberla del grifo, de un charco del jardín ¡o incluso del lavamanos! (pero cuidado si tu gato prefiere beber de los lavabos, porque los productos químicos de limpieza pueden provocar problemas estomacales, como úlceras).

Alimentos húmedos

Tapa las latas de alimento abiertas con un film protector y guárdalas en el frigorífico para consumirlas antes de 24 horas. Hay que servirle siempre la ración a temperatura ambiente para que la comida sea apetecible y fácil de digerir. No le ofrezcas nunca alimentos para perros.

Alimentos secos completos

La alimentación seca para gatos tiene mucho éxito gracias a las proteínas de alta calidad que incluyen, a un justo equilibrio de elementos nutritivos y a una buena textura, que asegurará a tu gato una dentadura sana. Los alimentos secos son más concentrados que la alimentación húmeda; por lo tanto, hay que servirlo en pequeñas cantidades.

Comprueba que en el envase indique la palabra “completo” y no “complementario”, ya que podrías estar comprando golosinas en vez de una comida equilibrada. Si le cambias del alimento en lata a las croquetas, introduce la nueva alimentación de forma progresiva durante un periodo de siete a diez días. No olvides nunca dejarle un recipiente con agua fresca, ya que los alimentos secos solo contienen un 10% de humedad.

Una buena solución también puede ser dar a tu gato una mezcla de alimento húmedo y seco. Por ejemplo, puedes darle alimento húmedo por la mañana y las croquetas por la noche con el objetivo de variar.

Carne fresca y otros alimentos

Atención, porque la carne fresca puede contener parásitos, mientras que la carne cocinada puede ser rica en materias grasas y no ofrecer un equilibrio adecuado de elementos nutritivos.
Si ofreces a tu gato carne o pescado fresco, se recomienda quitarles los huesos o las espinas ya que un fragmento de hueso podría alojarse en su garganta. No se le debe dar nunca pequeños huesos tiernos (huesos de pollo o costillas de cerdo) ya que podrían clavársele en la boca o la garganta.
Igualmente se debe evitar darle hígado para complacerle, ya que podría llegar a ser rápidamente “adicto”, y un exceso de hígado puede provocar enfermedades por su elevada concentración de vitamina A.
A algunos gatos les gusta el queso, el yogur y los huevos hervidos, pero no hay que olvidar que los alimentos para humanos no son equilibrados nutricionalmente al 100% y en consecuencia tu gato no debería comerlos con frecuencia. Un huevo crudo añadido periódicamente a la nutrición de tu gato puede provocar una carencia de biotina (vitamina), que a su vez puede provocar una dermatitis (inflamación de la piel), pérdida de pelo o un crecimiento deficiente.

Suplementos nutritivos

Un gato normal, sano y con una alimentación completa y equilibrada, no necesita suplementos nutritivos. Sin embargo, un gato alimentado con los restos de comida de la mesa, que no hace ejercicio suficiente o que está enfermo, puede tener unas necesidades nutricionales específicas.
Algunos propietarios piensan que se debe añadir un suplemente de calcio a las gatas gestantes o lactantes y a los gatitos en pleno crecimiento. Es cierto que en estas circunstancias se requiere un mayor aporte de minerales, pero éste debe obtenerse a través de una buena alimentación de calidad y equilibrada. El hecho de añadirlos de manera desproporcionada a otros elementos nutritivos puede contribuir a deformar la estructura ósea del animal y provocar otros problemas de salud

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Esterilización

La castración, ventajas para las gatas

Contrariamente a lo que piensan muchas personas, no es recomendable que las gatas tengan una camada antes de esterilizarlas. Las gatas están en periodo de celo durante tres semanas, ocho meses al año. Ellas maullarán de forma especial, atrayendo a una manada de machos, ruidosos y malolientes que se acercarán hasta tu puerta.

Guardar a tu gata en el interior de casa para evitar el acoplamiento es una situación traumática tanto para ella como para ti, y si la gata huye, tendrá una camada que podrá ser difícil de colocar. La esterilización hará que tu gata sea más cariñosa y hogareña.

La castración, ventajas para los gatos

Los gatos macho no castrados marcan su territorio mediante su orina de intenso olor acre, tanto en el interior como en el exterior de la casa. Recorren grandes distancias en busca de hembras en celo con el riesgo de perderse, lesionarse o incluso morir atropellados por un vehículo, lo que ocurre con frecuencia. Los machos enteros pelean con otros gatos y pueden provocarse heridas y contaminarse de enfermedades mortales para los felinos. La castración disminuye los impulsos agresivos de tu gato y convierte a tu compañero en más afectuoso y tranquilo.

El aumento de peso

La castración no provoca directamente un aumento de peso ni afecta generalmente al nivel de actividad en tu gato. Sin embargo, la esterilización quirúrgica puede generar un sobrepeso como consecuencia de ligeras modificaciones del metabolismo; por otro lado, el nivel de actividad disminuye con la edad. Si tu gato se engorda tras la castración, la solución es simplemente reducir la cantidad de comida que le sirves y aumentar su nivel de ejercicio o bien pensar en cambiar a un alimento preparado especialmente formulado para gatos castrados. Ciertas marcas especializadas en nutrición felina proponen también fórmulas creadas específicamente para responder a las necesidades de los gatos castrados.

Reducir la cantidad de gatos no deseados

Millones de gatitos y gatos no deseados son eutanasiados cada año. A menos que te dediques a la cría de gatos con pedigrí, esteriliza a tu gato, ya que es la acción más responsable que puedes hacer. Una gata no esterilizada puede parir hasta tres veces al año y en cada parto tener una media de seis gatitos, es decir que en cinco años podría tener ¡más de 200.000 descendientes!

Antes y después de la intervención

Tras consultar a tu veterinario, respeta sus consejos sobre retirarle el agua y el alimento a tu gato para que se encuentre en ayunas antes de la intervención. La operación consiste en la eliminación de los dos testículos en los machos y de los ovarios y el útero en las hembras. Consulta sobre la edad apropiada para realizar la castración, ya que aunque se pueden practicar desde los dos meses, las preferencias pueden variar según las clínicas veterinarias.

Tras la operación conviene tener el gato en casa durante unos días, mantenerlo tranquilo y evitar que salte o se muerda los puntos de sutura de las heridas. Tu veterinario te explicará detalladamente los cuidados postoperatorios sobre si los puntos deben extraerse o si desaparecerán pos sí mismos.

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Un sistema urinario sano

Un sistema urinario sano

El síndrome urológico felino (FUS) de las vías urinarias inferiores es el término genérico utilizado para describir numerosas afecciones del sistema urinario, incluyendo la cistitis, las obstrucciones o las inflamaciones de la uretra (el canal que transporta la orina desde la vesícula urinaria hasta el exterior). Concretamente este síndrome significa que tu gato tiene dificultades para orinar o que no orina.

La micción puede resultar dolorosa a causa de la presencia de cristales en la orina, provocando una inflamación u obstrucción de las vías urinarias. Mientras no se pueda eliminar la orina, la vesícula se llena rápidamente hasta su capacidad máxima y puede llegar a romperse, derramando la orina en el interior del abdomen del gato, pudiendo provocar una peritonitis o un estado de shock que podría provocar la muerte del animal. La obstrucción es más habitual en los machos porque su uretra es más estrecha que la de las hembras.

Las causas

El FUS de las vías urinarias inferiores afecta principalmente a los gatos con sobrepeso y que hacen poco ejercicio, pero todo gato que no orina con suficiente frecuencia es susceptible de padecerlo. Las razones de esta falta de ganas de orinar tienen varias causas: la pereza de ir hasta la caja de la arena, el tener que compartirla con otros gatos o que la arena esté sucia.

El origen del FUS es variado, puede ser provocado por infecciones bacterianas y virales, estrés, falta de agua, elevada tasa de magnesio en la alimentación, obesidad o falta de ejercicio. Si sospechas que tu gato puede tener FUS, consulta inmediatamente a tu veterinario porque esta afección puede amenazar la vida de tu gato si no la tratas adecuadamente.

Los síntomas

Hay que prestar atención a los signos parecidos al estreñimiento (esfuerzos prolongados en la bandeja sanitaria), dolores al orinar, micciones frecuentes pero escasa, presencia de sangre en la orina. En los machos, la uretra puede obstruirse por depósitos formados en la vesícula. Tu gato puede que se lama constantemente los genitales o la zona anal y el abdomen parece hinchado.

Tratamiento

A ser posible, facilita una muestra de orina de tu gato al veterinario para que controle el pH de la orina. El tratamiento específico dependerá de la presencia o no de cristales minerales en la orina y, llegado el caso, de su naturaleza.

En ciertos casos, el veterinario prescribirá antibióticos que resolverán el problema, sin embargo, la etapa más importante consiste en hacer que tu gato beba agua abundantemente.

  • Añade agua a su alimentación húmeda.
  • Coloca varios recipientes con agua por la casa.
  • Utiliza recipientes más grandes, ya que a algunos gatos no les gusta beber si los bigotes tocan los bordes. Puedes probar con una fuente de agua diseñada especialmente para gatos.
  • Llena los recipientes de agua hasta el borde: a los gatos les gusta verse reflejados.
  • Asegúrate que siempre dispongan de agua fresca. Hay que tener en cuenta que el gato se acostumbrará al sabor del agua que beba y que notará el cambio si pones un filtro de agua o te mudas de casa.
  • Evita la sobrealimentación de tu gato con alimentos ricos en magnesio como la carne de cerdo, buey, corazón o pescados grasos. Tu veterinario te puede recomendar una alimentación dietética específica para reequilibrar el pH de la orina.
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La vacunación

La vacunación

Como la mayoría de los gatos se vacunan contra las principales enfermedades infecciosas, éstas son poco frecuentes. Pero una deficiente inmunidad no sólo pone a tu gato en peligro, también a los gatos cercanos e incluso a la población de gatos salvajes en su conjunto.

Todos los gatos son susceptibles de infectarse, y por eso deben inmunizarse, contra las siguientes tres enfermedades:

  1. Panleucopenia felina, que es una gastroenteritis a menudo letal, que provoca pérdida de apetito, fiebre, vómitos y diarrea.
  2. Calicivirus felino, infección vírica grave que provoca úlceras.
  3. Coriza, que provoca síntomas parecidos a un resfriado.

Al conjunto de estas vacunas se le denomina generalmente “Vacuna trivalente felina”

También se recomienda la vacunación contra la Leucemia felina que afecta al sistema inmunitario y a menudo tiene consecuencias fatales para la vida del animal. Hay ciertas zonas geográficas del país donde existe mayor incidencia de esta enfermedad, pero la mayoría de los veterinarios recomiendan la vacunación independientemente de tu zona de residencia.

La primo-vacunación se efectúa a las nueve semanas de edad, para administrar una segunda inyección tres o cuatro semanas después y posteriormente se realiza un recuerdo vacunal anual para mantener constante el nivel de inmunidad frente a la enfermedad

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Mantener la buena salud de tu gato

Mantener la buena salud de tu gato

La conocida frase de “Más vale prevenir que curar” también es válida para la salud de tu gato; dicho de otra forma, hay que saber lo que buscar y realizarle en casa periódicamente un control. Cada mes, debes examinarlo con atención para detectar posibles síntomas precursores de una enfermedad. Recuerda que algunos gatos esconden muy bien el dolor y deberás estar atento. Si adviertes alguna cosa fuera de lo normal, consulta con tu veterinario.

Lista de control de la salud

  • Estado general: debes poder palpar las costillas de tu gato, sin que sean visibles. Deben apreciarse su cintura y su vientre. Vigila los cambios de peso inusitados.
  • Orejas: las orejas deben estar limpias, sin cera espesa negra o marrón y no deben oler mal.
  • Ojos: los ojos deben estar brillantes y limpios y no presentar signos de rojeces, secreciones o irritación. El gato no debe huir de la luz como si le molestara.
  • Nariz: en condiciones normales la nariz de tu gato es suave y húmeda al tacto. No deben existir costras ni secreciones en los orificios nasales.
  • Boca: los dientes deben estar blancos, sin sarro y las encías de un color rosa pálido o negras. Verifica que tu gato no escupe los alimentos, ni salivea en exceso, no intenta sacarse con las uñas algo de su boca ni tiene mal aliento, porque todos ellos son síntomas de problemas dentales.
  • Piel y pelo: la piel puede ser rosa o negra, según los pigmentos que existen en la piel de tu gato. No debe tener caspa, ni pulgas ni zonas sin pelo, ni irritaciones. El pelaje debe ser espeso y brillante, sin pelos rotos.
  • Uñas: deben ser lisas y si tu gato es de interior, conviene despuntarlas con regularidad para prevenir los problemas de uñas encarnadas.
  • Digestión: las regurgitaciones ocasionales de pelos o hierba son normales, pero debes vigilar los vómitos persistentes o los signos de asfixia en el momento de las comidas. Asegúrate que tu gato no sufre diarrea o restreñimiento y que sus heces tienen un color y una consistencia normales.
  • Sed: Los gatos sanos aparentemente no beben mucha agua, especialmente si les damos alimentos húmedos, ricos en agua. Los gatos de exterior a menudo encuentran agua fuera de casa. De todas formas debemos proporcionarles un recipiente grande con agua limpia y fresca, y en caso de que muestren mucha sed, consulta con el veterinario.
  • Comportamiento: los gatos que no se encuentran bien evitan el contacto con los humanos e incluso se muestran agresivos. Debemos estar atentos ya que los gatos saben esconder muy bien sus males.
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