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Adoptar un gato adulto

Adoptar un gato adulto

Aunque para todos es irresistible la carita de un gatito pequeño, no para todo el mundo es tan evidente que se lleva a casa una bola de cuatro patas llena de energía devastadora. Cada año, decenas de miles de gatos adultos son abandonados o son candidatos para ser adoptados. Adoptar un gato adulto en una asociación protectora o refugio para animales abandonados puede ser muy gratificante porque le ofrecemos una segunda oportunidad al animal de pertenecer a un hogar.

Las ventajas de adoptar gatos adultos

  • Los gatos adultos tienden a ser más tranquilos y calmados, con los hábitos propios de una personalidad más definida. En principio, los gatos adultos ya han quemado el exceso de energía característico de los gatitos y ahora están dispuestos a acomodarse, tras haber aprendido adecuadamente algunas normas de la vida, por ejemplo, ¡para qué sirve una bandeja sanitaria!
  • Un centro de adopciones de gatos le realizará al animal una revisión médica exhaustiva, comprobará que esté vacunado, esterilizado, que haya sido tratado contra lombrices, el microchip y todos los tratamientos necesarios antes de entregarlo a su nuevo dueño.
  • En muchos casos, se conoce la historia del animal. El personal del refugio puede ayudarte a escoger un gato que se adapte a tu hogar y a tu estilo de vida. El centro puede saber si el gato se comporta bien con los niños, con los otros gatos y con los perros. En general, los centros de adopción desean, al igual que tú, que la elección sea la adecuada y jamás tratarán de deshacerse de un animal con problemas.
  • Las principales asociaciones te pueden ayudar y aconsejarte adecuadamente durante toda la vida de tu gato.
  • Con la gran cantidad de gatos que hay para adoptar, es casi seguro que encontrarás el animal adecuado para ti, ya sea de pura raza o mestizo (callejero).

Lo que conviene saber


Los gatos mayores adoptados por mediación de una organización con experiencia en la adopción de gatos, serán maravillosos animales de compañía, pero para conseguirlo, hay varias cosas que debes tener en cuenta:
  • Debes ser honesto y exhaustivo al describir tu estilo de vida y tu casa. Por ejemplo, a un gato habituado a vivir en el exterior, le costará aclimatarse a vivir encerrado en el interior.
  • Los gatos mayores tienen sus costumbres y quizás necesitarás algo de tiempo para habituarte a su estilo de vida.
  • Algunas veces no se conocen todos los antecedentes del gato, especialmente si ha sido abandonado. En este caso, es importante el examen médico completo antes de ser adoptado y recuerda que si un gato ha sido maltratado, seguramente tendrá un bagaje emocional importante, lo que requerirá paciencia con él para poder establecer un clima de confianza.
  • Si ya tienes uno o más gatos, debes saber que la llegada de un nuevo gato adulto puede ser arriesgada porque provocará muchas más tensiones entre ellos que si el nuevo inquilino fuera un gato más joven.

¿Dónde adoptar?

Existen centenares de organizaciones de adopción en el país, desde fundaciones nacionales, a asociaciones protectoras y refugios de ámbito más local. Se te ofrecen numerosas oportunidades a través de las páginas web on-line o de las guías telefónicas. Recuerda que incluso los centros de adopción importantes prefieren que residas en una zona próxima y que no distribuyen los datos para adopciones a nivel nacional. Para facilitar tu elección, realiza una visita al centro de adopción para verificar las infraestructuras y las condiciones generales en las que viven los animales del albergue. Por tu parte, deberás informar sobre tu lugar de residencia y tus costumbres. Puede que también te soliciten presentar tus otros animales de compañía, si los tienes, para poder comprobar que eres un propietario responsable.

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Ser propietario de un gato

Ser propietario de un gato

Crees que un gato es el animal de compañía que más te conviene y además ya sabes qué tipo de gato prefieres. Pero ¿estás dispuesto a asumir las responsabilidades que tiene todo propietario responsable?


¿Estás preparado para comprometerte a cuidar de un animal de compañía durante los próximos 15 años? Ten en cuenta que los gatos viven, por lo general, muchos años y que muchos de ellos celebran su 20º aniversario.
  • ¿Puedes dedicar a tu gato, al menos dos sesiones de juego de 20 minutos todos los días? Este punto es especialmente importante para los gatos que pasan todo su tiempo en el interior, ya que estas sesiones son una fuente de ejercicios y estímulos para ellos.
  • ¿Tienes el tiempo suficiente para asearlo regularmente? La mayoría de gatos callejeros necesitan unos cuidados simples y rápidos, pero si optas por una raza de pelo largo, necesitarás dedicarle mucho más tiempo todos los días.
  • ¿Tienes un vecino o un amigo al que le gustan los gatos y que podría ocuparse de ellos si tú tienes que ausentarte? Los gatos tienen sus costumbres y están muy apegados al confort de su hogar, por lo que es posible que prefieran permanecer en su casa durante tus ausencias cortas.
  • ¿Tu familia se entusiasmará, al igual que tú, con el hecho de tener un gato en casa?
  • ¿Tú o alguien de tu familia es alérgico a los gatos? Si es así, no renuncies a tener un gato por esta causa. Algunas personas son alérgicas solamente a cierto tipo de pelo. El hecho de limpiar regularmente el pelaje con una esponja de aseo puede retirar la saliva y las exfoliaciones que causan las alergias en algunas personas. Además puedes poner los medios para que el gato no tenga acceso a la habitación de la persona alérgica. Si este tema te preocupa, lo mejor es hablarlo con tu médico.
  • ¿Tienes los medios económicos necesarios para mantener un gato? Su cama, los accesorios para afilarse las uñas, los juguetes, los comederos, el collar, etc. pueden ser relativamente costosos, sin olvidar los honorarios del veterinario que a veces provocan sustos inesperados. Sin embargo, estos costes se pueden reducir contratando un seguro para animales de compañía, y además estaremos más tranquilos.
  • ¿Si ya tienes otros animales, se entenderán con los gatos?
  • ¿Tu casa está ubicada cerca de una carretera con mucho tráfico? Cada año los accidentes de circulación, hieren o matan a una gran cantidad de gatos. Piénsalo bien, tendrás un problema de seguridad si tu gato tiene la tendencia de querer ir a pasear por el exterior.
  • ¿Estás dispuesto a aceptar que haya pelos en tu ropa, tus muebles y tus alfombras?

Una vez hayas tenido en cuenta todos estos factores y si aun continuas decidido a tener un gato, entonces ya puedes empezar a informarte sobre cuál es el tipo o raza de gato adecuado.
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Elegir el gato que te conviene

Elegir el gato que te conviene

Haber decidido traer un gato a casa es una experiencia excitante, pero que no hay que subestimar. Como en todas las grandes decisiones, hay que informarse previamente y hacerse unas preguntas: ¿podrá tu gato acostumbrarse a tu modo de vida y a tu entorno?, ¿adoptarás a un gato adulto a un gatito?, ¿Prefieres un gato de pura raza o uno cruzado? Reflexiona bien antes de escoger…

¿Pura raza o raza cruzada?

Gatos de pura raza

Realmente, muy poca gente conoce la inmensa variedad de razas de gato que existen. Solo en gatos de compañía hay más de 100 y lo mismo en cuanto a variedad de colores.
Si escoges un gatito o un gato de raza, la ventaja principal es que puedes conocer cómo será su carácter, talla e incluso la longitud del pelo que tendrá al ser adulto, además de los problemas de salud que se le pueden presentar. Por ejemplo, un gato siamés de pura raza será más bien travieso y exigirá mucha atención.

Sin embargo, debes saber que la talla y la personalidad no son los únicos elementos previsibles en un gato de raza. Las generaciones pertenecientes a una misma línea son más vulnerables, por ejemplo, a las enfermedades transmisibles genéticamente.

Para ayudarte a escoger la raza, puedes consultar una enciclopedia de razas de gatos, o mirarlo por internet.

Razas cruzadas

Los gatos de razas cruzadas son el resultado de aparear padres de razas puras pero diferentes. En los gatos en mucho menos frecuente que en los perros. Varias razas puras se han creado mediante una cuidadosa selección de cruces de otras razas (por ejemplo el Tonquinés se obtiene al cruzar el Siamés con el Birmano). La mayoría de razas que existen en nuestros días son el resultado de acoplamientos accidentales, donde una hembra de una raza encuentra a un macho de otra, en lugar del “compañero” previsto de su misma raza.
Los cruces a menudo manifiestan rasgos físicos y de comportamiento de las dos razas de los progenitores.

Razas mezcladas

Conocidos también con el nombre de gatos callejeros, éstos no son descendientes de gatos de pura raza. Las razas más mezcladas son las llamadas “gatos comunes de pelo corto” o “gatos comunes de pelo largo”. El principal inconveniente de esta clase de gatos es que no puedes saber cómo serán con el paso del tiempo, es decir: qué tamaño tendrán, cómo será su pelaje al ser adultos, cuáles serán sus principales rasgos de personalidad, etc. pero para los dueños que valoran positivamente las sorpresas se trata de una ventaja, y ¡estos pequeños felinos a menudo están ávidos de espacio y libertad! A diferencia que en los perros, los gatos no son demasiado diferentes unos de otros en cuanto a tamaño y forma, salvo en algunos casos muy excepcionales en que sí que puede aparecer una sorpresa.

Otra de las ventajas de elegir un gato de raza mezclada es el buen nivel de salud y de carácter.La salud de los gatos callejeros no es tan delicada como la de los gatos de pura raza, puesto que los gatos callejeros cuentan con un mayor “banco” de genes y como consecuencia suele haber menos problemas genéticos entre ellos. Por otro lado, manifiestan una personalidad más equilibrada y más dócil. Además, la compra de una gatito o gato de raza mezclada sale más barata que la de un gato de raza. Si te preocupa el hecho de no saber cómo evolucionará tu gato con el paso del tiempo, ¿por qué no adoptas en un refugio un gato adulto de raza mezclada? Por diversas circunstancias, muchos gatos adultos se han quedado sin dueño y como están habituados a la vida doméstica generalmente se adaptan de forma muy rápida a ti y a tu familia, si les das esta nueva oportunidad.

¿Gato o gatito?

Es difícil resistirse a los gatitos, ¡son tan adorables! Los gatitos son, al mismo tiempo, dulces, juguetones, traviesos y curiosos, pero además exigen muchas atenciones y cuidados. ¿Estás dispuesto a invertir el tiempo y la energía necesarios para ocuparte correctamente de tu gatito?

Gatos adultos

Los gatos adultos también son alegres, pero no olvides que han crecido en otro hogar, quizás en el exterior y tal vez sin un propietario. Independientemente de sus antecedentes, ya tienen definida su personalidad y te será más fácil percibirla en el primer contacto que tengas con él. Si tienes suerte, quizás puedas obtener datos acerca de su anterior propietario y sobre sus hábitos en relación con la bandeja sanitaria, su tipo de comida preferida y su personalidad.

Los gatos de edad avanzada

Por lo general, los gatos de mediana edad y los gatos de edad más avanzada tienen más dificultades para aclimatarse a un nuevo hogar. Pese a ello, puede resultar muy agradable adoptar a un gato mayor que seguramente dormirá toda la noche. Los problemas habituales de comportamiento agresivo, sobre todo hacia otros gatos, prácticamente no existirán en animales de esta edad.

Si van a ser varios gatos

Si ya tienes un gato y decides adoptar otro, ten en cuenta que un gatito será menos susceptible de enfrentarse con un gato adulto. Si aún no tienes gato y planeas tener varios, es aconsejable adoptar dos gatitos al mismo tiempo para que crezcan juntos con el fin de evitar fricciones entre ellos cuando sean adultos.

La mejor manera de escoger en el centro de adopción a tus futuros animales de compañía, es jugar con todos los gatos y gatitos que te propongan para poder adoptar. Este tipo de relación se basa en una “química” que notarás desde los primeros contactos y que de otra manera te habría sido difícil de apreciar.

¿Macho o hembra?

Si están esterilizados, tanto los machos como las hembras son unos excelentes animales de compañía y su comportamiento es prácticamente idéntico. Algunas personas te dirán que las hembras son mas cariñosas y los machos más independientes, pero otras personas te dirán que tienen un macho muy apegado y una hembra muy autónoma.

  • Por lo general, los machos son algo más grandes que las hembras.
  • Un macho no esterilizado puede presentar algunos problemas: puede ir deambulando y orinando en diferentes lugares, dejando un fuerte olor y buscando pelea.
  • Una hembra no esterilizada a menudo puede maullar y buscar salir de casa cuando entra en celo. Las gatas pueden tener gatitos desde muy jóvenes y las camadas no deseadas pueden resultar costosas y sobretodo difíciles en su cuidado.
  • Si ya tienes gatos, éste podría ser un factor determinante para elegir el sexo del nuevo compañero felino. Si ya tienes un macho (esterilizado) que es sociable, la mejor decisión tanto para él como para ti, puede ser incorporar una hembra joven (esterilizada).
  • La esterilización de una hembra cuesta más dinero que la de un macho, más aún si la hembra está preñada. La mayoría de refugios esterilizan a todos los gatos antes de ofrecerlos en adopción.

Estar atento al escoger tu gato de raza

Una vez escogida la raza y la camada de gatitos de dónde vas a adoptar uno, acude regularmente a visitar a los pequeños antes de llevarte uno de ellos a casa. Los rasgos de personalidad aparecen ya en los primeros días o semanas de vida del animal y te pueden ser de ayuda para elegir en función tu familia y entorno. Puedes ir a visitarlos de nuevo cuando tengan algunas semanas más. Sin embargo, para poder separar al gatito de su madre tendrás que esperar a las 7 u 8 semanas de edad. Algunos criadores hacen el proceso al revés, prefieren ser ellos los que visiten tu domicilio para asegurarse de que tú puedes ofrecer al gato un ambiente adecuado y acorde con su temperamento.

Hay varios elementos que son importantes para ayudarte a elegir el gatito que vas a adoptar: su carácter, su nivel de exigencia, su vitalidad y su capacidad de adaptación a tu familia y entorno.

Si un gatito se aleja del grupo y rechaza acercarse a ti, sin duda será un adulto miedoso. Si un gatito te mordisquea las manos, podría tratarse de un animal que al ser adulto fuero un poco brusco al jugar. Escoge mejor un gato que responda cálidamente, pero sin agresividad, a tus caricias, a tu voz, a sus hermanas y hermanos.

Comprueba que los gatos y los gatitos gocen de buena salud, si tienen los ojos claros y brillantes, si ni hay demasiado sarro en sus dientes o si la cera de sus orejas es de color marrón o negro, también verifica que sus garras son lisas y su pelaje espeso y brillante (en función de la raza). La mayoría de criadores y centros de acogida te permitirán llevar al animal a un veterinario para que realice una visita d control antes del compromiso final.

Ten, además, en consideración el pasado del animal. Seguramente no sabrás quiénes son sus padres, pero sí que puedes preguntar cuál ha sido el ambiente social en que ha crecido.

Desgraciadamente, los gatos y gatitos que vuelven a su estado salvaje, como los gatos vagabundos y espantadizos que se encuentran por el campo, estarán siempre marcados por una falta de sociabilidad. Si un gatito está asustado, bufa y trata de escaparse, no cabe duda de que éste comportamiento le durará mucho tiempo, incluso siempre. Un hogar bullicioso y con mucha actividad no es precisamente el ambiente ideal para ellos; es mejor que elijas un gatito sociable y extrovertido.

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Encontrar el gatito ideal

Encontrar el gatito ideal

Si has decidido tener un gatito y ya sabes qué raza deseas, solamente te queda encontrar a tu compañero ideal. El primer paso consiste es encontrar un criador o un centro de adopción de confianza.

Los gatitos en los centros de adopción


En los refugios de las asociaciones protectoras o en centros de adopción, podemos encontrar todo tipo de gatos y de todas las edades que están buscando un nuevo hogar. Un buen refugio dispondrá de compartimentos limpios y confortables, con un espacio para dormir protegido y cálido, con juguetes y la bandeja sanitaria limpiada con regularidad.
Un personal competente y cuidadoso te hará preguntas sobre tu estilo de vida, para ayudarte a encontrar el gato que más te conviene. La mayoría de los refugios de buena reputación, enviarán a alguien a tu casa para asegurarse de que tu hogar y sus alrededores están adaptados para la llegada de un nuevo compañero felino. La mayoría de centros habrán esterilizado a sus gatos antes de entregarlos en adopción o, en caso contrario, te insistirán para que te comprometas por contrato a realizar esta intervención.

Encontrar un criador


Puedes empezar por ponerte en contacto con el club de la raza felina que te interesa.
En internet puede encontrar las páginas web de clubs oficiales de diferentes razas. Estos clubs suelen tener una lista de camadas disponibles o pueden ponerte en contacto con criadores de tu provincia o comunidad autónoma. También puedes visitar una exposición felina para obtener información de los criadores y propietarios de gatos que se encuentren allí presentes. Normalmente podrás encontrar gatitos de raza durante todo el año.

Las preguntas que debes plantearle al criador

  • Averigua a qué se debe su interés por la raza que cría. Por ejemplo: ¿participa en exposiciones felinas?, ¿su actividad de criador es regular o sus gatos son simples animales de compañía? Con esta información puedes hacerte una idea de cómo habrá preparado a los gatitos para su nueva vida como animales domésticos.
  • ¿Cuántas camadas cría al año? Los criadores responsables hacen criar a sus gatas únicamente una vez al año. ¿Cuántas camadas ha tenido esta gata en particular?
  • ¿Dónde se criará la camada? Los gatitos criados en casa serán mucho más sociables que los que permanecen en gateras.

  • ¿Existen problemas genéticos conocidos en las camadas que él cría?

Conocer el criadero


Si las respuestas que te ha dado el criador son de tu agrado y él cree que tu hogar ofrece las condiciones adecuadas para el carácter de alguno de sus gatitos, entonces es el momento adecuado para acordar un encuentro y comprobar que todo es cómo esperas.
Comprueba si los gatos de este criadero son cariñosos, parecen bien enseñados y gozar de buena salud y que el criador los trata de forma normal y cariñosa.
Las gatas pueden manifestarse inquietas cuando las personas acuden a ver su camada, pero sin llegar a ser agresivas. Su pelaje y su estado general pueden parecer algo alterados a causa del parto, pero a aparte de esto tienen que ofrecer el aspecto de estar sanas.
Pregunta si el padre del gatito se encuentra en el recinto y si está, pide verlo. Aunque los machos no intervienen en la educación de su camada, hay estudios que han demostrado que los gatitos heredan ciertos rasgos del carácter de ambos progenitores. Infórmate también sobre la salud del macho, su ascendencia y su temperamento.

La camada


Una vez encontrada la raza deseada y comprobado que existe una camada disponible, visita a los gatitos varias veces antes de llevarte el tuyo a casa. Serán necesarios varios días o semanas para que muestre su carácter. Ello te ayudará a valorar si ese gatito en concreto se adaptará bien a tu entorno familiar. Las visitan se realizan hasta que la camada tiene unas cinco semanas de edad. Intenta verlos siempre que sea posible. Tras una o dos visitas podrás ver cuáles son los gatitos más nerviosos, retraídos sobre sí mismos o medio escondidos, que deberías evitar elegir o si lo haces, ¡al menos sabiendo a qué te expones!

Valoración del carácter


Dedica algunos minutos a observar cómo interactúan los gatitos entre ellos. A la edad de cinco o seis semanas ya pueden aflorar las diferentes personalidades de cada uno, desde el pequeño tímido con cara desamparada hasta el inquieto, que quiere hacerlo todo a cien por hora.
Los gatitos pueden tener rasgos de carácter muy variados y un buen criador (o un buen centro de adopción) sabrán cuál es el gatito que más te conviene. Aunque te sientas atraído a elegir un gato que parece más vulnerable, que te observa ocultándose, escondido detrás de un sofá, este tipo de animal puede requerir mucho trabajo para reeducarlo; es mejor dejarlo para unos dueños más experimentados. El gatito ideal para un propietario novato es aquel que está seguro de sí mismo pero que no es demasiado independiente. Cógelo en brazos, acarícialo suavemente y háblale con voz calmada y tranquila, y entonces valora: ¿se calma rápidamente para disfrutar de tus atenciones o continúa resistiéndose?
Si los gatitos dormitan, puede ser un síntoma de mala sociabilidad, de enfermedad o de algo tan inocente como que quieren disfrutar de una siesta tras una buena comida o un juego agotador. Haz lo posible para volver a verlos en otro momento del día.

Examen físico

Una vez hayas encontrado el gatito que te gusta más, examínalo minuciosamente.

  • Compara su tamaño con el de los otros gatitos. Un gatito más grande probablemente estará más sano que otro más pequeño o delgado.
  • Observa su morfología. Los gatos jóvenes tienen el aspecto de ser un poco torpes, ya que aun no tienen la elegante forma de un gato adulto. Sin embargo, no deben tener el abdomen hinchado, a menos que justamente acaben de comer, ya que podría ser síntomas de infestación por lombrices.
  • Mira cómo se mueve. ¿Camina sin dificultad?
  • Acarícialo, el pelaje tiene que estar limpio y suave, sin ninguna zona desprovista de pelo. Separa el pelaje y busca sobre la piel la posible presencia de costras, enrojecimientos, piojos o manchas negras, que podrían indicar la presencia de pulgas.
  • Los ojos tienen que ser brillantes, sin flujo. Si el tercer párpado está atravesado respecto al ojo, es que el gatito puede estar enfermo.
  • La nariz ha de estar bien limpia.
  • Las orejas no han de estar sucias, rojas ni con picores o mal olor. Si el gatito sacude la cabeza, puede ser un síntoma de infección.
  • Coge al gatito, acércatelo a ti y comprueba su respiración. Asegúrate que respira sin dificultad y sin hacer ruidos.
  • Coloca al gatito en el suelo y lanza un pequeño grito agudo. ¿Reacciona? La sordera es un problema frecuente, sobre todo en los gatos blancos.
  • Coge uno de los juguetes del gatito y trata de hacerle participar en el juego, agitándolo suavemente delante de él. Esto debe estimular su instinto de predador para perseguir y atrapar a su presa, ya que los gatos jóvenes son traviesos de por sí. Puede ser que, además, le guste jugar con la cola de sus hermanos, lo que también es un síntoma de buen estado físico.

Escoger el momento adecuado

El tiempo que un gatito permanece con su madre es decisivo. A través del juego los gatitos aprenden a comunicarse con los otros gatos, a utilizar la bandeja sanitaria y a cazar. Si lo separas demasiado pronto de su familia, un gatito puede ser nervioso y arisco pero si lo sacas demasiado tarde, se habrá perdido el momento óptimo para crear entre vosotros unos lazos sólidos, además de la ocasión de aprovechar plenamente la vida en su nuevo hogar.
Si los gatitos crecen en una gatera o en una casa demasiado tranquila, no habrán conocido a suficientes personas como para ser sociables o no se habituarán bien a ciertas actividades cotidianas de la vida doméstica. Por ejemplo, es muy importante que un gatito sepa que una lavadora de ropa en plena centrifugación no representa ningún peligro, o bien que se haya acostumbrado a relacionarse con al menos 4 personas diferentes.
El momento ideal para ir a buscar a tu nuevo gatito es cuando tiene ocho semanas de edad. Sin embargo, se aconseja a los criadores de gatos de pura raza que no entreguen los gatitos hasta las 12 ó 13 semanas de edad, es decir una semana después de que haya finalizado el período de vacunaciones y que haya sido examinado por un veterinario.

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La historia del gato

La historia del gato

Para los amantes de los gatos, estos representan la encarnación misma de la belleza y de la gracia. Para otras personas, en cambio, los gatos son socarrones y un demasiado independientes.

La amistad armoniosa entre el gato y el hombre se remonta al año 300 A.C. en el antiguo Egipto. Estudios arqueológicos han permitido actualizar algunos datos que prueban que el gato salvaje africano (Felis sylvestris lybica) es el primer predecesor del gato doméstico.Es por ello que hoy en día podemos encontrar a menudo gatos salvajes africanos como animales de compañía en ciertas poblaciones primitivas. Fundados estudios sobre el ADN realizados en el sur de África no han podido establecer una diferencia entre el gato doméstico y el gato salvaje africano. Mientras que el gato salvaje europeo (Felis sylvestris sylvestrtis), a menudo considerado como el que ha contribuido a la aparición del gato de compañía, se diferencia claramente de los otros dos.

Según los científicos y los historiadores, los gatos salvajes africanos empezaron a acercarse a los almacenes de grano egipcios, a lo largo de la ribera del Nilo, atraídos por la cantidad de ratas que allí existían. Como los gatos eliminaban a los roedores, la población empezó a valorarlos como una solución útil. Como en aquellas regiones los gatos no tenían muchos depredadores, empezaron a reproducirse y a multiplicarse, cerca de los humanos. Las camadas de numerosos gatitos enternecieron a la población.

Enseguida, los habitantes empezaron a llevarse los pequeños gatitos a sus casas para cuidarlos y no tardaron en adoptarlos. La relación afectuosa entre hombres y gatos empezó a reforzarse, sobre todo al alimentarlos pronto, entre las 2 y las 8 semanas de edad. Se dieron, pues, todas las condiciones para que estos animales al llegar a adultos permanecieran con los humanos.

Sin duda, fue esta función de protección de los almacenes de grano frente a los roedores lo que explica por qué los habitantes del antiguo Egipto hicieron del gato una divinidad sagrada. A los gatos se les llamaba “miw” (de la onomatopeya “miau”). Los propietarios de los gatos guardaban luto cuando un “miw” moría, los gatos fallecidos se embalsamaban y se colocaban dentro de féretros de madera. Las gatas y las leonas se asociaban con la muy venerada diosa egipcia de la guerra, Sekhmet, mientras que los gatos macho eran consagrados al Dios del sol Ra.

Los gatos estaban tan protegidos que si alguien pasaba cerca de un gato herido de gravedad, se apartaba rápidamente por miedo a ser incriminado. Tras su muerte, el gato era momificado antes de ser inhumado, a menudo incluso dentro de enormes tumbas con decenas de miles de gatos.Pese a los esfuerzos de los egipcios para impedir la exportación de sus adorados gatos, los griegos también quisieron disponer de estos animales para poder resolver con ellos sus problemas con los roedores. Los primeros animales domésticos aparecieron en Europa alrededor del año 900 A.C. Después, los egipcios empezaron a vender los gatos a los romanos, celtas y escoceses. Más adelante los vendieron a otros pueblos de Europa, con lo que la población de gatos empezó a extenderse por el mundo entero. En el año 500 A.C. en China, el gato se convirtió ya en un animal común. Al principio, los gatos se ofrecían como regalo a los emperadores. Con el tiempo, la nobleza fue autorizada a poseerlos también, luego fueron los clérigos, hasta llegar a la gente del pueblo. Muchos de estos gatos se cruzaron con gatos salvajes propios del lugar, apareciendo de esta manera algunas razas que aun hoy nos son conocidas.

Desgraciadamente, los gatos domésticos fueron cambiando con el paso de los años y poco a poco se les ha asociado a malas costumbres, enfermedades y fechorías. En 1484, el papa Inocencio VII decretó que todos aquellos que adoraran gatos en Europa serian quemados por brujería. Él creía que las brujas veneraban a Satanás y que tomaban la forma de sus acólitos de la especie animal, que eran precisamente los gatos. Se asociaba la costumbre de vagabundear por la noche con asuntos diabólicos y de brujería. El gato de compañía de una mujer anciana era considerado enseguida como el compañero diabólico de una bruja. La inquisición ordenó la caza de todos aquellos que tuvieran gatos porque los consideraba brujos. ¡Centenares de gatos, y sus dueños, fueron condenados a muerte y quemados en la hoguera!

La vida de los gatos no mejoró demasiado hasta el siglo XVII, cuando se convirtieron en cazadores de ratas, especialmente a bordo de los navíos. Sin embargo, en la época victoriana, los gatos volvieron a ser aceptados como animales de compañía en los hogares, y a finales del siglo XIX se presentaron las primeras razas puras felinas en las exposiciones de gatos. En el año 1871 se organizó una gran exposición en el Crystal Palace sobre los British de pelo corto y sobre los gatos persas. En la misma época, en Nueva Inglaterra, la raza de gatos Maine Coon participó en la primera exposición de gatos en los Estados Unidos.

Hoy en día, la calidad de vida de un gato realmente ha mejorado y es mejor que nunca. Con su aura de sabiduría sobrenatural e independencia, los gatos tienen un excelente futuro por delante.


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Los grupos de razas

Los grupos de razas

La principal ventaja de adquirir un gato de raza, es que puedes informarte sobre las características de tu futuro compañero. Los gatos de raza tienden a tener una personalidad propia, situación ideal cuando estás buscando un animal acorde con tu modo de vida y tu carácter. Por ejemplo, si deseas tener un gato faldero, que esté en tu regazo, un gato de raza Persa sería una buena opción. Pero si deseas un gato activo, expresivo y apto para aprender habilidades, entonces escoge un Siamés.

El British Shortair

Esta raza es el resultado de los gatos domésticos comunes. Se trata de un gato de pelo corto que presenta gran variedad de colores: del blanco al negro, incluso con el pelaje ligeramente atigrado en algunos ejemplares. Los criadores empezaron a fijar el tipo en el siglo XIX con el objetivo de asegurar el mantenimiento de las distintas características de estos gatos, hasta que el British Shortair fue reconocido como una raza. Se le añadió un toque de gato persa y de oriental para hacer renacer la raza, dado que a mediados del siglo XX se encontraba al borde la su extinción. El British Shortair es un gato robusto y vigoroso, con un cuerpo fuerte y musculoso que reposa sobre unas cortas patas. Tiene una cara redonda, grandes ojos y un pelaje corto y denso.

Como el persa, estos felinos pueden ser independientes y poco exigentes, pero aceptarán bien las caricias que le hagas. A la mayoría de ellos les gusta estar en el exterior, pero algunos pueden adaptarse perfectamente a la vida de un gato de interior. Por lo general, se entienden bien con los otros animales que conviven con ellos.

Los gatos de pelo corto

Este es un grupo de razas muy diverso, que va desde el Bengalí (este gato de aspecto salvaje es el resultado del cruce entre un gato doméstico y un gato leopardo de Bengala), hasta el travieso Devon Rex que tiene aires de extraterrestre. El Tiffany tiene el pelo largo, el Devon Rex y el Cornish Rex tienen el pelo rizado. Las diferencias de tamaño son igualmente remarcables: del gran Bengalí, al minúsculo gato de Singapura. Los gatos de este grupo son originarios de todos los rincones del mundo, mayoritariamente de Inglaterra, Rusia, Extremo Oriente y África. También los hay (como el Ocicat) que han sido creados por el hombre como resultado de cruces o modificaciones de razas ya existentes. Los gatos de este grupo (de pelo corto) generalmente son gatos sociables, activos, inteligentes y exigentes, son del tipo que mordisquean cuando ellos quieren comer, jugar o recibir mimos, hasta que cedes y ¡no consienten que se les ignore!
Existen dos tipos de gatos orientales: el de pelo corto y el de pelo semilargo. El oriental de pelo corto puede ser descrito como un Siamés coloreado, en decir sin punteado y los demás de pelo largo se denominan gatos de Angora.
El Oriental, a menudo tiene los rasgos de carácter o de aspecto físico del Siamés, pero sólo el Oriental de pelaje blanco tiene los ojos azules. Los demás tienen los ojos amarillos o verdes.

Los gatos persas

El gato Persa es, indiscutiblemente, la “estrella” del universo felino. Es una de las razas más antiguas que se conocen; su tarjeta de presentación es su suntuoso pelaje largo y espeso que puede llegar a medir hasta 15 centímetros.

Los gatos persas tienen una morfología corporal del tipo brevilíneo, que significa que tienen las patas y el cuello bastante cortos, así como una cara ancha. Tienen una magnifica cola en forma de plumero y un collar de pelo a modo de melena. No es necesario decir que con un subpelo tan denso y un pelaje tan largo, el persa exige un aseo minucioso (de al menos 20 minutos diarios). Hay que vigilarle los ojos ya que tienen tendencia a estar llorosos.

El carácter del persa es generalmente relajado y tranquilo. Son excelentes gatos de interior y adoran dormitar, lo que resulta ideal si trabajas todo el día fuera de casa. Sin embargo, para que no se sientan tan solos durante el día, es esencial procurarle otro compañero persa para que puedan jugar o arremolinarse uno junto al otro.

Las variedades de pelo semilargo

Este grupo incluye seis razas muy diversas a nivel del aspecto y del carácter, pero todas ellas comparten el mismo manto de pelos semilargos, aunque más cortos que el Persa. Aquí presentamos una breve descripción de las características de cada una de ellas:

El Birmano
El Birmano es un gato de tamaño mediano con un cuerpo robusto, de cara y cabeza redondeadas, tiene un pelaje espeso y sedoso, una suntuosa cola y ojos redondos de color azul intenso. Hay una gran variedad en los colores de los mantos. Es indispensable ofrecerles un cepillado a diario. Además es una raza de pelaje punteado (a “points”), lo que significa que las extremidades del animal (patas, cola, hocico y orejas) son de un color más oscuro que el resto del cuerpo, y como los dedos no son coloreados, se diría que el gato lleva guantes. Tienen el cuerpo largo y robusto, pero sin ser tan rechonchos como los Persas. Su carácter es amigable, juguetón, inteligente y tranquilo. Son cariñosos y reclaman a menudo que les prestes atención cuando desean que les ofrezcamos algunos cuidados.

El Maine Coon
Los gatos de esta raza son grandes, bellos y resistentes, ya que se han fortalecido en los rigurosos inviernos del Maine, en la Costa Este de los Estados Unidos, donde desarrollaron su largo y espeso pelaje, para poder estar a la intemperie. Este pelaje los protege formando un abrigo alrededor del cuello y un cubre orejas integrado ¡bien provisto de pelo! Su cola en forma de plumero se asemeja a la de un mapache (“racoon” en inglés, de ahí la segunda parte de su nombre). Elegantes, bien proporcionados, atléticos y fuertes, necesitan estímulos constantes y adoran la vida al aire libre. También son excelentes cazadores que raramente se amedrentan por el frío o la humedad, no hay que olvidar que sus predecesores crecieron haciendo frente a condiciones climáticas mucho más duras que las nuestras. Es poco probable que los Maine Coon se adapten a una vida de interior de forma permanente, pero les gusta pasar ratos con sus dueños y son animales cariñosos y juguetones que pueden educarse fácilmente.

El Bosque de Noruega
Al igual que el Maine Coon, el gato de los Bosques de Noruega es un superviviente de condiciones climáticas hostiles, en este caso de la Escandinavia septentrional. Es un gato muy elegante, grande y fuerte, con unas patas posteriores particularmente potentes (y largas). Son de cabeza triangular y grandes ojos, lo que los hace muy bonitos. Esta raza está hecha para trepar, y como su nombre ya sugiere, adoran subirse a los árboles por lo que en casa debes tener un árbol para gatos (para evitar que se cuelguen de las cortinas, que escalen armarios, etc.). Amantes de la vida al aire libre, los gatos de los Bosques de Noruega también aprecian la compañía de los humanos cuando vuelven a casa.

El Ragdoll
Resultado de cruzar una hembra Persa blanca y un macho Birmano, el espléndido Ragdoll es un gigante bueno – grande, imponente y casi siempre imperturbable. Sus mejillas son rellenitas, con grandes ojos ovalados y un cuello bastante corto. A pesar de su imponente talla, tiene una apariencia muy simpática. Su nombre proviene del hecho que al cogerlo en brazos a veces está tan relajado que se cuelga como si fuera una muñeca de trapo – “rag doll” en inglés. Tranquilo y afectuoso, el Ragdoll es muy buen gato de interior, menos interesado por la caza que otras razas robustas de exterior.

El Somalí
Se trata de la variedad de pelo largo de la raza Abisinia. Los pelos son un poco más cortos que los del resto de gatos que pertenecen a este grupo y cada pelo tiene de dos a tres bandas de color diferentes. El Somalí tiene unas orejas relativamente grandes, una particularidad que encontramos a menudo en los gatos originarios de países cálidos, ya que es una forma de perder calor. Al igual que el Abisinio, ésta raza es inteligente y muy sociable y, aunque tiene la apariencia de gato salvaje y aprecia el atractivo de la vida al aire libre, también le gusta disfrutar del confort doméstico.

El Van Turco
Esta raza también es de gran tamaño, longilínea y musculosa. Su pelaje sedoso y semilargo no tiene subpelo, por lo tanto no está tan tupido como en otras razas, aunque eso no le impide ser muy gracioso y elegante. Su pelaje es muy característico: el color de base es un blanco tiza y tanto en la cola como en la zona de las orejas presenta manchas de color. Su rasgo característico es ¡su pasión por la natación! Es originario de la región del lago de Van, en Turquía, razón por la que a esta raza siempre le ha gustado el agua y buscará lagos y lugares donde poder nadar, y por eso también les encanta jugar con un grifo abierto más que al resto de gatos. Son resistentes, ingeniosos y muy afectuosos con los humanos.

El Siamés

Es una raza de gatos muy antigua, y es de las más elegantes. Tienen el cuerpo largo y esbelto, las patas posteriores fuertes y los ojos de color azul intenso. Al igual que los Persa, el Siamés ha cambiado considerablemente a lo largo del tiempo. Actualmente la cabeza es más triangular, los ojos más rasgados, las orejas más grandes y el cuerpo más pequeño y atlético. Su pelaje es punteado (a “points”), lo que significa que las extremidades del animal son de color más oscuro que el resto del cuerpo, en particular las patas, dedos, hocico, orejas y cola. El pelaje es corto y sedoso, con poco subpelo. Aunque los Siamés no exigen un aseo minucioso, son gatos celosos, generalmente muy sociables y que reclaman mucha atención. Espontáneos y extremadamente inteligentes, su fuerte carácter no pasa desapercibido.

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El compañero ideal

Los gatos son excelentes compañeros, son afectuosos y con frecuencia también juguetones. Un enamorado de los gatos disfrutará de pasar una tarde con su gato en su regazo, escuchando el ritmo de su ronroneo de satisfacción. El efecto relajante que ofrece un animal de compañía no es una anécdota: las investigaciones realizadas a lo largo de estos últimos años han puesto de manifiesto que los propietarios de animales acostumbran a estar más tranquilos y por lo tanto con mejor salud que las personas que no los tienen.

¿Y por qué nos gustan tanto los gatos? Sabemos que son beneficiosos para nuestra salud, tanto físicamente como emocionalmente.

  • Los gatos ofrecen una sensación de bienestar emocional, debido al amor incondicional que nos profesan.
  • Poseer un gato ayuda a la gente a recuperarse más rápidamente de un trauma emocional.
  • Los propietarios de animales generalmente tienen la tensión arterial más baja que las personas que no tienen un animal.
  • Además de restablecerse más rápidamente de una enfermedad, los propietarios de animales que sufren una crisis cardíaca presentan una tasa de supervivencia más elevada.
  • Los propietarios de animales generalmente tienen un sistema inmunitario mejor, lo que les permite evitar enfermedades.
  • Los niños que tienen un animal se ausentan con menos frecuencia de la escuela por motivos de salud.

¡Sin hablar de lo juguetones y divertidos que son los gatos! La mayoría seguirán siendo juguetones durante toda su vida, incluso los que quieren aparentar ser serios y sosegados. Llenos de vida y con un pequeño lado salvaje, los gatos son enigmáticos y transforman de inmediato cualquier casa en un cálido hogar.

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