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Una gestación sin problemas

Una gestación sin problemas

La mayoría de las gatas gestantes son perfectamente capaces de cuidarse ellas mismas; sin embargo, hay algunas cosas que puedes hacer para asegurarte de que todo se desarrolla lo mejor posible.

La alimentación

Durante la primera mitad de la gestación – hasta el día 30 aproximadamente- los fetos en desarrollo no exigirán demasiado de la futura mamá. No obstante, a partir de la cuarta semana, las cosas empezarán a cambiar y la gata gestante va a necesitar “que le eches una mano” para ayudarla a atravesar este periodo de estrés físico. Para ello, deberás aumentar el aporte en proteínas y en calorías de su comida, alrededor de un 15% por semana, a partir de la quinta semana de gestación. Generalmente lo más fácil es cambiar su alimento por una variedad específica para gatitos que sea de calidad, cuyo nivel más elevado de nutrientes esenciales es precisamente lo que necesita una hembra en gestación.

Afortunadamente, las gatas gestantes comen de forma razonable. Mientras le vayas ofreciendo una cantidad de comida suficiente, ella adaptará su ingesta cotidiana a sus necesidades. No te preocupes demasiado por el aumento de peso – solo es un síntoma de la gestación, y la mayoría de las gatas aumentan un quilo su peso, en cuatro semanas. De forma global puedes esperar que, con respecto a su peso habitual, gane un 40% de peso durante la gestación.

Las vacunas

Lo ideal es que tu gata reciba recuerdos vacunales justo antes de la reproducción. Las madres con buena salud transmiten su inmunidad a sus gatitos a través de la leche materna durante los primeros días de la lactación. Por eso es importante asegurarse de que sus anticuerpos estén a su máximo nivel. En todos los casos es mejor evitar darle medicamentos durante la gestación por su posible efecto negativo en los fetos en formación. Las únicas excepciones son ciertos antiparasitarios, como por ejemplo, un producto contra las pulgas, pero siempre consultando previamente al veterinario.

Las complicaciones

En las gatas es muy raro que se produzcan complicaciones. Los problemas pueden presentarse de forma ocasional durante el parto cuando los gatitos tienen un peso considerable. También puede pasar que sea necesario practicar una cesárea si hay riesgo en el parto por vía natural a causa de un traumatismo anterior (como una fractura pelviana). La eclampsia no es habitual que se produzca, pero es posible. Las gatas afectadas presentarán signos de contracciones musculares y pueden sufrir crisis si su alimentación carece de calcio, lo cual pasa a menudo en los regímenes a base de alimentos crudos. Una alimentación comercial adecuada para gatos debe prevenir estos problemas.

En cuanto al alumbramiento, la causa más frecuente de mortalidad en los gatitos son las enfermedades infecciosas. Unas adecuadas condiciones de crianza, la higiene del entorno y un contacto reducido con otros gatos hasta que los gatitos estén vacunados, son las medidas de protección indispensables.

Después del nacimiento

Los gatitos recién nacidos dependen por completo de la leche materna durante las primeras cuatro semanas de vida, y la alimentación que ofrezcas a la madre tendrá una fuerte incidencia en ellos. La madre necesita mucha energía, tanto para producir la leche como para hacer frente a una camada de pequeños gatitos curiosos. En consecuencia, es mejor seguir ofreciéndole un alimento para gatitos hasta algún tiempo después del parto. No debes retomar su alimentación habitual hasta después del destete, cuando la madre empieza a dejar de darles su leche y los gatitos empiezan a comer alimento sólido.

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La alimentación durante la gestación y la lactancia

La alimentación durante la gestación y la lactancia

Una alimentación adecuada a cada etapa de la vida será crucial para la salud de tu gato y más aún cuando son gatas en gestación. Al igual que los gatitos, las hembras en gestación o lactación necesitan un aporte proteínico y energético suplementario para ayudarlas a atravesar un periodo de estrés físico.

Una fórmula de alimento estándar para gatos adultos no ofrecerá los complementos nutritivos necesarios; la solución ideal es ofrecer a tu gata un alimento especial para gatitos durante la gestación y las semanas que siguen al parto ya que su aporte calórico así como sus concentraciones más elevadas en los nutrientes indispensables, responderán a las necesidades de una hembra en gestación.

No olvides que, durante una gestación, el consumo de alimento puede aumentar entre una vez y media a diez veces con respecto a lo habitual. No dudes en darle a tu gata la cantidad de alimento necesario para su correcta condición física. A lo largo de toda la gestación la hembra aumentará de peso lenta y regularmente y su consumo de alimento también irá aumentando, sobre todo durante los últimos 20 días.

Los cambios hormonales y de conducta que intervienen durante la reproducción pueden provocar periodos de subalimentación, de sobrealimentación o sencillamente de ausencia de alimentación. Si el periodo de subalimentación se prolonga o la condición física de la hembra se degrada, llévala al veterinario. Generalmente, el apetito de la hembra se recupera progresivamente en las 24 horas siguientes al alumbramiento.

La alimentación durante la lactancia

La producción de leche requiere mucha energía en el aspecto nutricional para la madre. Generalmente la ingestión de comida se dobla pero puede llegar a cuadruplicarse, por lo que debes darle de comer varias veces al día y vigila que disponga siempre de agua fresca en un bebedero limpio. Si toma alimento seco, durante la lactación debes humedecerlo para aumentar su ingesta de alimento y de agua.

Cuando los gatitos tienen tres o cuatro semanas, a medida que la madre empieza a desinteresarse por amamantarlos, ellos empezarán a interesarse por el alimento sólido. La clave del éxito del destete es el tiempo y la paciencia ya que un cambio brusco puede ser traumático. Lo aconsejable es distanciar la madre de sus pequeños de forma progresiva durante las comidas, tal y como le dicta su instinto natural. Paralelamente hay que ofrecer a los gatitos su primer alimento sólido y agua. Un alimento seco, humedecido con agua tibia puede ayudar a estimular su apetito. Si el destete se lleva a cabo de forma gradual, la madre reducirá y finalmente cesará su producción de leche.

Durante este mismo periodo, puedes reducir progresivamente la alimentación de la madre y retomar las raciones que tomaba antes de la gestación.

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¿Tu gata está esperando gatitos?

¿Tu gata está esperando gatitos?

Las gatas son muy fértiles por lo que una gestación puede presentarse en cualquier momento cuando la gata está en celo, es decir, varias veces al año. Pero como en las primeras semanas una gata gestante no presenta cambios importantes en su cuerpo, no notarás ninguna diferencia. Solo al cabo de unas tres semanas, podrás apreciar los signos que indican que está esperando gatitos.
Signos de gestación

  • Después de tres semanas, las mamas de la gata aumentan su tamaño y se tornan rosas.
  • Una hembra en gestación también puede encontrarse mal en algún momento. No debes inquietarte porque se tratan de náuseas matinales.
  • Gradualmente tu gata aumentará uno o dos quilos su peso, según el número de gatitos que lleve.
  • Su vientre empezará a hincharse, pero evita tocárselo para no dañar a los fetos.
  • Tu gata estará “maternal” y empezará a ronronear mucho.
  • Evitará comer y parecerá inquieta; quizás busque estar en un lugar tranquilo donde poder dar a luz a sus pequeños.
  • El primer signo de parto es una caída de la temperatura de la madre a unos 37,8ºC.
  • Seguidamente deberás apreciar cómo su abdomen se contrae y observar flujos vaginales (si los flujos son abundantes y negros o de color sangre, ponte en contacto con tu veterinario).

La gestación de la gata dura entre 60 y 65 días. En el momento en que constatas que está gestante, llévala al veterinario para confirmarlo y para que te aconseje sobre lo que deberás ir haciendo.

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El parto

El parto

Las gatas gestantes son perfectamente capaces de cuidarse ellas mismas, aunque es mejor estar atento a algunas cosas para que la gestación se desarrolle adecuadamente.

Antes del nacimiento

La semana anterior al nacimiento de los gatitos, procura que la gata tenga acceso a sitios tranquilos para que descanse al máximo. En los últimos estadios de la gestación las hembras pueden volverse agresivas frente a otros animales o niños que se les acerquen. Intenta mantenerla tan tranquila e inactiva como sea posible durante este periodo y mira de acostumbrarla al cesto paritorio.

Puedes fabricarle un nido con una caja de cartón de al menos 60 cm x 90 cm y de unos 45 cm de altura y mejor si tiene una cubierta donde los gatitos recién nacidos puedan mantenerse calentitos y seguros. En uno de los lados haces un agujero por donde pueda entrar y salir la madre. En el fondo de la caja coloca varios periódicos, que hagan un grosor de algunos centímetros, y cúbrelos con una manta o un trapo viejo. Finalmente, sitúa la caja en un lugar cálido y tranquilo.

Lo mejor es intentar que la gata se familiarice con esta caja un poco especial ya que debe conseguir sentirse a gusto en ella. Las gatas buscan de forma natural un lugar adecuado para hacer nacer a sus pequeños.

El proceso del parto

Cuando la gata está lista para empezar a parir se mostrará muy inquieta, dando vueltas como si estuviera buscando algo y maullando. También puede que vaya hasta la bandeja sanitaria pero sin usarla, y finalmente acabará por instalarse en la caja paritoria.
De todas maneras, si no está familiarizada con la caja nueva, puede que escoja otro sitio que le parezca mejor. No la obligues a meterse en la caja paritoria si ella no quiere, porque siempre será más seguro dejar que tenga sus pequeños allí donde decida.

Una vez instalada en el sitio escogido, empezará el proceso del parto, que puede durar hasta 12 horas.

No te extrañes si durante el alumbramiento del primer gatito, la gata empieza a maullar de dolor. Es normal, sobre todo para una gata que está pariendo por primera vez. Algunos gatitos nacerán sacando primero la cabeza (como los humanos), pero otros se presentarán por las patas, lo cual es aún más normal. Vigila manteniendo cierta distancia, y no intervengas si no es absolutamente necesario.

Todo el parto acostumbra a durar entre 2 a 5 horas, pero puede alargarse hasta 12 horas. Si notas que en algún momento la madre tiene dificultades para parir alguno de los gatitos, aplícale un poco de vaselina para facilitar el paso de los gatitos. Si aún así los esfuerzos de la gata siguen siendo en vano al cabo de una hora, ponte en contacto con el veterinario.

Cuando el gatito nace, la madre lo libera del líquido amniótico. Si no lo hiciera, quizás sea necesario que le ayudes a romper el saco con ayuda de una toalla (nunca con un objeto cortante), para que el gatito pueda respirar.

Generalmente las camadas son de 4 a 6 gatitos, aunque también son frecuentes las camadas de solo uno o dos. Cuando ya hayan nacido todos los gatitos, deja que tu gata se cuide de ellos. Solo si parece que no quiera ocuparse de sus pequeños, deberás tomarle el relevo y consultar inmediatamente a vuestro veterinario.

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Los signos precursores

Los signos precursores

Cuando tu gata está en gestación o a punto de parir, es importante estar atento. Hay varios signos precursores que pueden indicar posibles complicaciones; saber lo que debes vigilar puede llegar a ser muy importante.

Las pérdidas de sangre

Las pérdidas de sangre vaginales durante la gestación no pueden considerarse normales. Si tu gata corre el riesgo de perder a sus pequeños cuando está de unas 8 semanas, puede ponerse de parto prematuramente y ser necesaria una cesárea. En cualquier caso el veterinario deberá examinar a tu gata y decidir lo que debe hacerse.

Tiene contracciones pero no sale el gatito

Si tu gata tiene contracciones fuertes desde hace más de una hora y no expulsa a ningún gatito, deberás contactar urgentemente con el veterinario. Si debes desplazarte a la clínica, llévate con ella los gatitos que ya hubieran nacido.

La retención de placenta

Para cada gatito que nazca, la gata debe expulsar una placenta. Por lo tanto, es importante ir contándolas. Si la madre hace una retención de placenta podría desarrollar una infección, fiebre o perder el apetito. Si piensas que éste es el caso, debes consultar con urgencia al veterinario.

Los flujos vaginales

Los flujos hasta tres semanas después del parto son normales. Acostumbran a ser negros o rojizos ya que están compuestos básicamente de sangre. Si el flujo parece muy intenso o purulento, hazlo examinar de urgencia por tu veterinario. En el segundo caso, puede tratarse de una infección uterina

¿Tienes alguna duda?

Para todo lo relacionado con tu animal de compañía, la regla de oro siempre es: “en caso de duda, consulta a tu veterinario”. Por lo tanto, si durante el parto notas que algo no va bien – como por ejemplo unos esfuerzos prolongados sin expulsar gatitos, hemorragias, o secreciones malolientes o incoloras – no dudes en ponerte en contacto con tu clínica veterinaria.

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