El parto
Las gatas gestantes son perfectamente capaces de cuidarse ellas mismas, aunque es mejor estar atento a algunas cosas para que la gestación se desarrolle adecuadamente.
Antes del nacimiento
La semana anterior al nacimiento de los gatitos, procura que la gata tenga acceso a sitios tranquilos para que descanse al máximo. En los últimos estadios de la gestación las hembras pueden volverse agresivas frente a otros animales o niños que se les acerquen. Intenta mantenerla tan tranquila e inactiva como sea posible durante este periodo y mira de acostumbrarla al cesto paritorio.
Puedes fabricarle un nido con una caja de cartón de al menos 60 cm x 90 cm y de unos 45 cm de altura y mejor si tiene una cubierta donde los gatitos recién nacidos puedan mantenerse calentitos y seguros. En uno de los lados haces un agujero por donde pueda entrar y salir la madre. En el fondo de la caja coloca varios periódicos, que hagan un grosor de algunos centímetros, y cúbrelos con una manta o un trapo viejo. Finalmente, sitúa la caja en un lugar cálido y tranquilo.
Lo mejor es intentar que la gata se familiarice con esta caja un poco especial ya que debe conseguir sentirse a gusto en ella. Las gatas buscan de forma natural un lugar adecuado para hacer nacer a sus pequeños.
El proceso del parto
Cuando la gata está lista para empezar a parir se mostrará muy inquieta, dando vueltas como si estuviera buscando algo y maullando. También puede que vaya hasta la bandeja sanitaria pero sin usarla, y finalmente acabará por instalarse en la caja paritoria.
De todas maneras, si no está familiarizada con la caja nueva, puede que escoja otro sitio que le parezca mejor. No la obligues a meterse en la caja paritoria si ella no quiere, porque siempre será más seguro dejar que tenga sus pequeños allí donde decida.
Una vez instalada en el sitio escogido, empezará el proceso del parto, que puede durar hasta 12 horas.
No te extrañes si durante el alumbramiento del primer gatito, la gata empieza a maullar de dolor. Es normal, sobre todo para una gata que está pariendo por primera vez. Algunos gatitos nacerán sacando primero la cabeza (como los humanos), pero otros se presentarán por las patas, lo cual es aún más normal. Vigila manteniendo cierta distancia, y no intervengas si no es absolutamente necesario.
Todo el parto acostumbra a durar entre 2 a 5 horas, pero puede alargarse hasta 12 horas. Si notas que en algún momento la madre tiene dificultades para parir alguno de los gatitos, aplícale un poco de vaselina para facilitar el paso de los gatitos. Si aún así los esfuerzos de la gata siguen siendo en vano al cabo de una hora, ponte en contacto con el veterinario.
Cuando el gatito nace, la madre lo libera del líquido amniótico. Si no lo hiciera, quizás sea necesario que le ayudes a romper el saco con ayuda de una toalla (nunca con un objeto cortante), para que el gatito pueda respirar.
Generalmente las camadas son de 4 a 6 gatitos, aunque también son frecuentes las camadas de solo uno o dos. Cuando ya hayan nacido todos los gatitos, deja que tu gata se cuide de ellos. Solo si parece que no quiera ocuparse de sus pequeños, deberás tomarle el relevo y consultar inmediatamente a vuestro veterinario.