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Alimentar a tu gatito

Alimentar a tu gatito

Un gatito crece muy deprisa durante los seis primeros meses de vida y gana un 75% de su peso adulto en este período. El cuerpo del joven gato se desarrolla en muy poco tiempo: los músculos, los huesos, el pelaje, los dientes y el sistema inmune completo. Por todo ello necesitan una nutrición abundante y de buena calidad.

La nutrición de los gatitos

Los gatitos sientes mucha curiosidad por el mundo que les rodea y necesitan mucha energía para poder explorarlo. Una alimentación especial para gatitos contiene mucha proteína para favorecer el desarrollo de los tejidos y de los órganos, además de una elevada concentración de minerales como el calcio, fósforo, magnesio, zinc y hierro, para ayudarles a formar huesos y dientes fuertes. Los gatos necesitan además un aminoácido esencial, la taurina, esencial para el corazón y la vista.

Destete

La alimentación ideal para un gatito lactante es la leche de su madre porque contiene todas las sustancias que necesita y más concretamente, los elementos que conforman las defensas naturales. Los gatitos pueden destetarse a las seis u ocho semanas de edad, pero la mayoría empezará a roer croquetas a las tres o cuatro semanas. Ese es el mejor momento para empezar a ofrecerles comida para gatitos, en lata o en forma de croquetas. Si prefieres las croquetas, es necesario humedecerlas y aplastarlas un poco. Para incitarles a esta transición, puedes ponerle a tocar de sus labios, pequeñas cantidades de comida.

No intentes destetarlos demasiado pronto, porque una transición demasiado rápida puede afectar al estómago del gatito. Empieza por darle una pequeña cantidad (una cucharadita de café) unas cinco veces al día y ajusta esta dosis según si deja comida o si aún tiene hambre. Durante este proceso, inevitablemente completarán este aporte alimentario con la leche materna. Los gatitos saben qué cantidad de leche necesitan, ¡y la madre se hará entender cuándo crea que ya han mamado lo suficiente!

Deja siempre agua fresca al alcance del gatito. La leche preparada comercializada para gatitos es un alimento y no sustituye al agua; si decides dar leche a tus gatitos, se debe reducir la cantidad de comida de forma proporcional.

 

Alimentación

Los gatos tienen un gran apetito pero un estómago pequeño (a las ocho semanas tiene el tamaño aproximado de una nuez), por eso hay que darles comida frecuentemente pero poca cantidad cada vez.

  • Al principio tu gatito hará al menos cuatro comidas al día, lo que le proporcionará la energía diaria que necesita. Si no puedes estar presente para darle las cuatro comidas, hazlo al menos en tres de ellas y déjale unas croquetas preparadas para que las pueda comer si tiene hambre durante tu ausencia.
  • Cuando están en plena fase de crecimiento, los gatitos toman tres comidas al día y al cumplir los seis meses de edad, reducen a sólo dos comidas al día.
  • Los gatos no se adaptan a realizar una sola comida por día.
  • Los gatos prefieren que la comida esté a temperatura ambiente, no fría como está al salir de la nevera. Deja, por lo tanto, que se atempere antes de ofrecérsela a tu gato.

Hacia las 10 ó 12 semanas de edad, se debería haber completado la transición a un alimento sólido.

¿Qué alimento le doy a mi gato?

En el mercado existen diferentes tipos de alimentos para gatos: en bolsitas, en tarrinas de aluminio, en latas de conserva y en diversas presentaciones de alimentación seca. Además encontrarás golosinas, sobre todo para combatir el sarro y así cuidar los dientes de tu gato. Al final, la elección entre comida seca o húmeda es una cuestión de preferencias entre tú y tu gato.

  • La alimentación seca implica algunas ventajas: Las croquetas ayudan a disminuir el depósito de la placa dental y la formación de sarro porque actúan de una forma similar al cepillado de dientes.Se trata de una alimentación fácil de servir, que no deja suciedad y que se conserva mejor y durante más tiempo que la comida húmeda, una vez has abierto el envase.
  • Pero hay algunos gatos que prefieren el aroma y la textura de la alimentación húmeda, que puede resultar muy práctica cuando está envasada en bolsitas de porciones individuales que aseguran una comida fresca y fácil de servir.

Modificar su régimen alimentario

A menos que exista un problema evidente, durante las dos primeras semanas que tu gatito está ya en casa, se recomienda darle la misma marca de alimentación que te aconsejó el criador o el centro de adopción. Cualquier cambio comporta un cierto estrés y una modificación de su dieta alimentaria en un momento en que además hay un cambio de residencia del gatito, puede ocasionarle problemas digestivos. Transcurridas esas dos primeras semanas, puedes cambiarle la alimentación, si así lo deseas, pero de forma paulatina:

  • Mezcla una pequeña cantidad de la nueva comida con la que comía hasta ahora.
  • Durante un periodo de siete a diez días ves aumentando progresivamente la cantidad de la nueva comida y reduciendo en la misma medida la antigua hasta completar el cambio.

    Pasar a la nutrición para gatos adultos

    Aunque la mayoría de los gatos parece haber alcanzado su tamaño definitivo a los seis meses, aun conservan las características de los gatos jóvenes. Sus huesos aun deben reforzarse y su cuerpo debe ensancharse. Los gatitos no deben comer alimentación preparada para gatos adultos hasta que tengan doce meses de edad. Este cambio se debe realizar de forma progresiva para evitar problemas digestivos.


    Agua fresca, pero no leche

    Procura que tu gatito pueda beber agua fresca siempre que quiera, pero no le des nunca leche de vaca. Contrariamente a lo que se cree, la leche de vaca no es buena para los gatos porque la mayoría de los gatitos, una vez destetados, pierden la capacidad de digerir la lactosa. Dale a tu gatito leche adaptada para gatitos, fíjate bien porque hay en el mercado leches formuladas solo para gatos adultos que no son adecuadas para los gatitos.

    Carnívoros

    Al contrario que los perros, que pueden adaptarse a una dieta vegetariana, los gatos que no comen carne desarrollan ceguera y otras patologías degenerativas que les pueden llevar a la muerte.

    Animales caprichosos

    Normalmente los gatos comen el alimento que se les ofrece sin problema, pero con la edad, algunos animales pueden desarrollar manías alimentarias, incluso adicciones. Un régimen muy poco variado puede provocar que el gato tenga caprichos. Lo mejor es habituar a tu gato lo antes posible a que pruebe nuevos sabores y, ocasionalmente, incluso diferentes tipos de alimentación. Si le sirves el mismo tipo de comida durante toda su vida adulta, corres el riesgo de tener problemas si esta variedad deja de comercializarse o si tienes que cambiarle la dieta por motivos de salud.

    Si tu gato no parece muy entusiasmado con la comida que le sirves, no te desanimes y evita darle otras cosas (como pollo fresco, gambas u otros alimentos de consumo humano). Los gatos son muy inteligentes y enseguida entienden que pueden llegar a imponer su ley en el tema de la comida.
    Si tu gato rechaza comer durante más de 24 horas, o si observas algún síntoma de mala salud, consulta inmediatamente a tu veterinario.

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Encontrar el gatito ideal

Encontrar el gatito ideal

Si has decidido tener un gatito y ya sabes qué raza deseas, solamente te queda encontrar a tu compañero ideal. El primer paso consiste es encontrar un criador o un centro de adopción de confianza.

Los gatitos en los centros de adopción


En los refugios de las asociaciones protectoras o en centros de adopción, podemos encontrar todo tipo de gatos y de todas las edades que están buscando un nuevo hogar. Un buen refugio dispondrá de compartimentos limpios y confortables, con un espacio para dormir protegido y cálido, con juguetes y la bandeja sanitaria limpiada con regularidad.
Un personal competente y cuidadoso te hará preguntas sobre tu estilo de vida, para ayudarte a encontrar el gato que más te conviene. La mayoría de los refugios de buena reputación, enviarán a alguien a tu casa para asegurarse de que tu hogar y sus alrededores están adaptados para la llegada de un nuevo compañero felino. La mayoría de centros habrán esterilizado a sus gatos antes de entregarlos en adopción o, en caso contrario, te insistirán para que te comprometas por contrato a realizar esta intervención.

Encontrar un criador


Puedes empezar por ponerte en contacto con el club de la raza felina que te interesa.
En internet puede encontrar las páginas web de clubs oficiales de diferentes razas. Estos clubs suelen tener una lista de camadas disponibles o pueden ponerte en contacto con criadores de tu provincia o comunidad autónoma. También puedes visitar una exposición felina para obtener información de los criadores y propietarios de gatos que se encuentren allí presentes. Normalmente podrás encontrar gatitos de raza durante todo el año.

Las preguntas que debes plantearle al criador

  • Averigua a qué se debe su interés por la raza que cría. Por ejemplo: ¿participa en exposiciones felinas?, ¿su actividad de criador es regular o sus gatos son simples animales de compañía? Con esta información puedes hacerte una idea de cómo habrá preparado a los gatitos para su nueva vida como animales domésticos.
  • ¿Cuántas camadas cría al año? Los criadores responsables hacen criar a sus gatas únicamente una vez al año. ¿Cuántas camadas ha tenido esta gata en particular?
  • ¿Dónde se criará la camada? Los gatitos criados en casa serán mucho más sociables que los que permanecen en gateras.

  • ¿Existen problemas genéticos conocidos en las camadas que él cría?

Conocer el criadero


Si las respuestas que te ha dado el criador son de tu agrado y él cree que tu hogar ofrece las condiciones adecuadas para el carácter de alguno de sus gatitos, entonces es el momento adecuado para acordar un encuentro y comprobar que todo es cómo esperas.
Comprueba si los gatos de este criadero son cariñosos, parecen bien enseñados y gozar de buena salud y que el criador los trata de forma normal y cariñosa.
Las gatas pueden manifestarse inquietas cuando las personas acuden a ver su camada, pero sin llegar a ser agresivas. Su pelaje y su estado general pueden parecer algo alterados a causa del parto, pero a aparte de esto tienen que ofrecer el aspecto de estar sanas.
Pregunta si el padre del gatito se encuentra en el recinto y si está, pide verlo. Aunque los machos no intervienen en la educación de su camada, hay estudios que han demostrado que los gatitos heredan ciertos rasgos del carácter de ambos progenitores. Infórmate también sobre la salud del macho, su ascendencia y su temperamento.

La camada


Una vez encontrada la raza deseada y comprobado que existe una camada disponible, visita a los gatitos varias veces antes de llevarte el tuyo a casa. Serán necesarios varios días o semanas para que muestre su carácter. Ello te ayudará a valorar si ese gatito en concreto se adaptará bien a tu entorno familiar. Las visitan se realizan hasta que la camada tiene unas cinco semanas de edad. Intenta verlos siempre que sea posible. Tras una o dos visitas podrás ver cuáles son los gatitos más nerviosos, retraídos sobre sí mismos o medio escondidos, que deberías evitar elegir o si lo haces, ¡al menos sabiendo a qué te expones!

Valoración del carácter


Dedica algunos minutos a observar cómo interactúan los gatitos entre ellos. A la edad de cinco o seis semanas ya pueden aflorar las diferentes personalidades de cada uno, desde el pequeño tímido con cara desamparada hasta el inquieto, que quiere hacerlo todo a cien por hora.
Los gatitos pueden tener rasgos de carácter muy variados y un buen criador (o un buen centro de adopción) sabrán cuál es el gatito que más te conviene. Aunque te sientas atraído a elegir un gato que parece más vulnerable, que te observa ocultándose, escondido detrás de un sofá, este tipo de animal puede requerir mucho trabajo para reeducarlo; es mejor dejarlo para unos dueños más experimentados. El gatito ideal para un propietario novato es aquel que está seguro de sí mismo pero que no es demasiado independiente. Cógelo en brazos, acarícialo suavemente y háblale con voz calmada y tranquila, y entonces valora: ¿se calma rápidamente para disfrutar de tus atenciones o continúa resistiéndose?
Si los gatitos dormitan, puede ser un síntoma de mala sociabilidad, de enfermedad o de algo tan inocente como que quieren disfrutar de una siesta tras una buena comida o un juego agotador. Haz lo posible para volver a verlos en otro momento del día.

Examen físico

Una vez hayas encontrado el gatito que te gusta más, examínalo minuciosamente.

  • Compara su tamaño con el de los otros gatitos. Un gatito más grande probablemente estará más sano que otro más pequeño o delgado.
  • Observa su morfología. Los gatos jóvenes tienen el aspecto de ser un poco torpes, ya que aun no tienen la elegante forma de un gato adulto. Sin embargo, no deben tener el abdomen hinchado, a menos que justamente acaben de comer, ya que podría ser síntomas de infestación por lombrices.
  • Mira cómo se mueve. ¿Camina sin dificultad?
  • Acarícialo, el pelaje tiene que estar limpio y suave, sin ninguna zona desprovista de pelo. Separa el pelaje y busca sobre la piel la posible presencia de costras, enrojecimientos, piojos o manchas negras, que podrían indicar la presencia de pulgas.
  • Los ojos tienen que ser brillantes, sin flujo. Si el tercer párpado está atravesado respecto al ojo, es que el gatito puede estar enfermo.
  • La nariz ha de estar bien limpia.
  • Las orejas no han de estar sucias, rojas ni con picores o mal olor. Si el gatito sacude la cabeza, puede ser un síntoma de infección.
  • Coge al gatito, acércatelo a ti y comprueba su respiración. Asegúrate que respira sin dificultad y sin hacer ruidos.
  • Coloca al gatito en el suelo y lanza un pequeño grito agudo. ¿Reacciona? La sordera es un problema frecuente, sobre todo en los gatos blancos.
  • Coge uno de los juguetes del gatito y trata de hacerle participar en el juego, agitándolo suavemente delante de él. Esto debe estimular su instinto de predador para perseguir y atrapar a su presa, ya que los gatos jóvenes son traviesos de por sí. Puede ser que, además, le guste jugar con la cola de sus hermanos, lo que también es un síntoma de buen estado físico.

Escoger el momento adecuado

El tiempo que un gatito permanece con su madre es decisivo. A través del juego los gatitos aprenden a comunicarse con los otros gatos, a utilizar la bandeja sanitaria y a cazar. Si lo separas demasiado pronto de su familia, un gatito puede ser nervioso y arisco pero si lo sacas demasiado tarde, se habrá perdido el momento óptimo para crear entre vosotros unos lazos sólidos, además de la ocasión de aprovechar plenamente la vida en su nuevo hogar.
Si los gatitos crecen en una gatera o en una casa demasiado tranquila, no habrán conocido a suficientes personas como para ser sociables o no se habituarán bien a ciertas actividades cotidianas de la vida doméstica. Por ejemplo, es muy importante que un gatito sepa que una lavadora de ropa en plena centrifugación no representa ningún peligro, o bien que se haya acostumbrado a relacionarse con al menos 4 personas diferentes.
El momento ideal para ir a buscar a tu nuevo gatito es cuando tiene ocho semanas de edad. Sin embargo, se aconseja a los criadores de gatos de pura raza que no entreguen los gatitos hasta las 12 ó 13 semanas de edad, es decir una semana después de que haya finalizado el período de vacunaciones y que haya sido examinado por un veterinario.

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Enseñar a tu gato unas buenas maneras

Enseñar a tu gato unas buenas maneras

Contrariamente a lo que se cree, puedes enseñar a tu gato a realizar algunas acciones útiles. Los gatos pueden aprender a reconocer su nombre y acudir cuando les llamas. Cuanto antes empieces, mayores serán las posibilidades de éxito.

Sociabilidad

Es muy importante que los gatitos conozcan nuevas personas u otros gatos y perros mientras aún son muy jóvenes para estimular su socialización. Cuando son lo suficientemente mayores para desplazarse de forma autónoma, los gatitos se acercan sin miedo a todo lo que representa una novedad. El primer gran periodo de aprendizaje empieza en torno a las tres semanas que es cuando los gatitos abren sus ojos y oídos por primera vez para explorar el mundo que les rodea.

A las siete semanas de edad los gatitos ya son más prudentes, aunque es crucial que sigan viviendo nuevas experiencias también después de esta edad. Lamentablemente es poco probable que puedas adoptar un gatito de menos de siete semanas; por ello es tan importante el tipo de criador o de centro de adopción que elijas.

Normalmente, los criadores no entregan a los gatitos de raza hasta que tienen 12 ó 13 semanas de edad, a pesar de que así pierden algunas etapas de su desarrollo emocional. Cuando traigas al gatito a tu casa deberás recuperar el tiempo perdido y acostumbrarlo lo mejor que puedas a un buen número de cosas.

Ten en cuenta también que el desarrollo emocional del gatito no acaba cuando cumple los 12 meses de edad. Los gatos tienen una gran capacidad de adaptación y te corresponde a ti enseñarle a desenvolverse y a disfrutar de la vida incluso si de adulto ya es un poco más desconfiado que cuando llegó a tu casa.

Calendario de la vida en sociedad

  • Invita amigos a tu casa para que tu gatito se acostumbre a ver personas de diferente sexo, tamaño, constitución, raza y edad.
  • Si no tienes niños, invita algunos amigos que los tengan, y explícales antes cómo deben comportarse con tu gatito.
  • Invita amigos que tengan perro y que sepas que se entiende bien con los gatos. Los perros deben estar educados y obedecer a las órdenes, en cualquier circunstancia.
  • Llévate al gatito a realizar pequeños trayectos en coche para que se acostumbre a este tipo de desplazamientos desde su más tierna edad.

Acciones y reacciones

Cuando tu gatito se enfrenta a algo nuevo, haz como si no pasara nada. Si lo proteges o lo tranquilizas en exceso, estarás reforzando su miedo. Además, pueden deducir que si muestran una actitud de miedo, recibirán a cambio una demostración de afecto. Es mucho más eficaz actuar con un comportamiento tranquilo y realista.

Primeros pasos hacia un buen comportamiento

Tu gatito tiene mucho por aprender. Debes ser paciente, recompensando los buenos comportamientos e ignorando los que son menos deseables, que acabarán por desaparecer. No azotes nunca a tu gatito. Los comportamientos erróneos deben interrumpirse con un “NO” firme y seguidamente orientar al gatito hacia una actividad más apropiada.

Reconocer su nombre

Repite el nombre de tu gatito durante los momentos agradables, como por ejemplo, durante sus comidas o cuando le estás acariciando.

No grites nunca su nombre cuando estás enfadado ya que debe asociar su nombre a cosas agradables. Esto es especialmente importante en los gatos de exterior. La finalidad de llamarle por su nombre es que tu gato responda corriendo hacia ti.

El rascador

Es importante enseñar a los gatos a utilizar los rascadores ¡y así desviar su atención sobre el sofá!

  • Coloca un juguete colgando del rascador y muéstraselo a tu gato para animarlo a jugar. Ya verás como en el momento en que toque el rascador empezará a arañarlo ¡Bingo!
  • También puedes enseñarle a rascarlo levantándole con delicadeza las patas delanteras y acercándolo a tocar el rascador. Tu gato aprenderá en seguida a hacerlo él solo.
  • También puedes poner un poco de hierba gatera encima del rascador para incitarlo a subir y arañar.
  • Cuanto más rasque sobre el rascador más lo repetirá, porque sentirá el olor de sus propias patas.

Gracioso y curioso

La mayoría de los gatos están demasiado ocupados en jugar o explorar, para permanecer sin hacer nada. No todos los gatos buscan automáticamente ir a acurrucarse en el regazo de su dueño, y debes dejar que el tuyo se acerque a ti para acariciarlo y darle mimos. Hay que dar un margen al gatito para que se haga mayor y al cabo del tiempo irá pasando más ratos contigo. Después de todo, aprender a vivir con un recién llegado, sobre todo si es un gatito, requiere paciencia, comprensión, un poco de compromiso y ¡un gran sentido del humor!

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Asear a tu gatito

Asear a tu gatito

Por instinto propio, los gatos se ocupan ellos mismos de mantener su pelaje en buen estado. Su lengua rugosa actúa como un pequeño cepillo, retirando el pelo muerto y distribuyendo el aceite que segregan por el pelaje. Pero necesitan ayuda, por ejemplo para reducir las bolas de pelo, sobretodo en el caso de los gatos de pelo largo.

Muchas razas de gatos han ido evolucionado tras las diferentes intervenciones de los criadores a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el pelaje de la raza Ragdoll es mucho más largo y espeso hoy en día y sin nuestros cuidados, se convertiría rápidamente en un amasijo de nudos. El aseo no tiene como única finalidad cuidar del aspecto de tu gato; también elimina el pelo muerto, conserva el pelaje y la piel en buen estado, te ayuda a crear una mejor relación con tu gato y además te facilitará controlar el estado general de salud de tu mascota.

Cepillado

Los cuidados que se aplican a las diferentes razas varían en función del tipo de pelaje que tengan. Al principio, el pelaje de un gatito es más suave, como pelusa y más corto que el de un gato adulto. Aunque al inicio de la vida del gatito el aseo no es imprescindible, es recomendable hacerlo para que se acostumbre a esta práctica. Si le enseñas a dejarse manipular e incluso a disfrutar de ese contacto, te será mucho más fácil asearlo posteriormente. Por lo general a los gatos les gusta que les cepillen. La mayoría de ellos se acercarán a ti en cuanto te vean con el cepillo o el peine en la mano ¡y se mostrarán complacidos de tener toda tu atención!

Para un gato de pelo corto, se recomienda realizar un cepillado rápido una vez por semana utilizando un peine o un cepillo suave. Por el contrario, con un gato de pelo largo, como por ejemplo el de raza persa, se necesitan cuidados diarios y un equipo adecuado; pide consejo al criador o peluquero de gatos.

  • Cuando tengas a tu gatito sobre tus rodillas, empieza a cepillarlo delicadamente.
  • Felicítalo por su buen comportamiento con voz tranquila y agradable.
  • A los dos minutos para de cepillarlo y acarícialo de nuevo. Ofrécele una golosina como recompensa.
  • Repite esta secuencia varias veces al día, alargando progresivamente la duración del cepillado.
  • Si tu gatito intenta morder o coger el cepillo, gírate de espaldas sin dejarlo estar. Los gatos detestan que se les ignore y aprenden rápidamente que atacando al cepillo, pierden tu atención.
  • Una vez que tu gato se ha acostumbrado al aseo (lo que ocurrirá al cabo de unos cinco días) empieza a cepillarle el vientre, la cola, las orejas y otras partes más sensibles. Debes ser muy delicado y tratar que los primeros aseos sean breves. Si detectas en tu gato signos de enfado o de agitación, vuelve a cepillarle nuevamente el dorso.
  • Mientras el gato está tranquilo, aprovecha para tocarle las patas y examinarle las uñas y dedos. Empieza por una uña, después le felicitas y recompensas. En la siguiente sesión intenta tocarle ya dos dedos y así vas aumentando progresivamente el tiempo en que le manipulas las patas.
  • Mira el interior de sus orejas y ábrele delicadamente la boca para ver los dientes y las encías.
  • Para las razas de pelo largo que necesitan cepillados intensos, es conveniente acostumbrar al gato a realizar el aseo encima de una mesa que tenga la superficie no resbaladiza. Cuando los gatitos se hayan acostumbrado a la rutina del aseo, debemos ponerles sobre la misma mesa que utilizaremos cuando sean adultos, de esta manera asociarán rápidamente este lugar con el aseo.
  • Acaba siempre la sesión de aseo acariciando a tu gato.

Uñas

Las uñas del gato tienen varias capas. Cuando un gato trepa a un árbol o utiliza un rascador, se le cae la capa externa de la uña y aparece debajo una nueva capa afilada (con frecuencia encontrarás restos de uñas cerca de la zona del rascador). En contadas ocasiones será necesario recortar las uñas de los gatos activos que pasan mucho tiempo en el exterior, pero los gatos de interior y los animales de más edad, requieren más cuidados.

  • Examina las uñas de tu gato una vez por semana.
  • Si son visibles con el gato en reposo es que hay que cortarlas, porque en condiciones normales permanecen retraídas. Generalmente hay que cortar más las uñas de las patas posteriores ya que los gatos desgastan mas las uñas de las patas delanteras al rascarlas con arboles u objetos similares.
  • Si no estás acostumbrado y crees que puedes herir a tu gato al cortarle la parte sensible que se encuentra en la base de la uña, es mejor que le pidas a tu peluquero del gato o a tu veterinario que te enseñe a hacerlo.
  • Aprovecha que le cortas las uñas para comprobar que los cojinetes no presentan cortes ni cuerpos extraños y que no se queja de dolor al tocarle entre los dedos. Si observas algo fuera de lo habitual, consulta con tu veterinario.

Exámenes generales semanales

  • Examina las orejas de tu gato. ¿Están limpias y no huelen mal? Las orejas deben estar limpias, no enrojecidas ni con pus y no deben oler mal, en caso contrario contacto con tu veterinario, al igual que si tu gato sacude a menudo la cabeza. La otitis por otodectes (parásito) del gato es un problema que aparece con relativa frecuencia.
  • Pasa tus manos a lo largo del cuerpo de tu gato. Si tiene rasguños, bultos o heridas, contacta con tu veterinario.
  • Examina los ojos y la nariz y acude al veterinario si observas flujo.
  • Examina la zona que se encuentra debajo de la cola de tu gato. Debe tenerla limpia, sin suciedad, irritación ni presencia de lombrices, en caso contrario consulta con tu veterinario.
  • Extiende los dedos a contrapelo para levantar el pelaje de tu gato y examina la raíz del pelo y su piel para localizar posibles signos de parásitos o excrementos de pulgas (pequeñas manchas negras).

El baño

La mayoría de gatos de pelo corto nunca se bañan. Sin embargo, en algunos casos se hace necesario un pequeño remojo, por ejemplo si tu gato ha tenido diarrea. Las razas de pelo largo y los gatos de exposición se bañan con frecuencia ya que desde que son muy jóvenes se habitúan a bañarse con agua templada. Si lo prefieres puedes encargar esta actividad a personal experto solicitándolo al peluquero felino

  • Cepilla bien el pelaje de manera que no queden nudos, porque un nudo de pelo es más difícil de desenredar cuando está mojado.
  • Coloca una alfombra de goma debajo del lavabo. Puedes utilizar la bañera pero el lavabo tiene un tamaño suficiente y evitarás inclinarte para bañar a tu gato.
  • Llena la pica del lavabo hasta la mitad con agua templada y une una teleducha al grifo.
  • Ten a mano su champú suave para gatos y una toalla.
  • Si ves que tú sólo no puedes bañarlo, pídele ayuda a alguien. Si tu gato nota que estás nervioso o incómodo, no dejará que te acerques a él.
  • Sujeta a tu gato de forma delicada pero con firmeza, introdúcelo en la pica del lavabo y mójale suavemente el pelaje.
  • Evita mojarlo los ojos y el interior de la orejas.
  • Aplícale el champú según las instrucciones que indique y luego enjuágalo abundantemente con agua.
  • Seguidamente cógelo y envuélvelo en una toalla, frotando para absorber la humedad residual. Acaba de secarlo en una habitación caldeada.
  • Después de bañarlo, examina el agua del lavabo para comprobar que no existan parásitos como pulgas o garrapatas. Si ves parásitos, consulta a tu veterinario y aplica el tratamiento al gato y a tu casa.
  • Si el gato es de pelo largo, será necesario secarle el pelo cepillándole y usando un secador. Mantén el secador alejado de la piel y con el aire en la posición “frio”, porque de lo contrario podrías quemarle. Posiblemente tu criador te habrá facilitado en la cartilla de tu gato instrucciones sobre su cuidado.
  • No dejes salir a tu gato de la habitación caldeada hasta que su pelaje esté completamente seco.
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Mantenerse sano y en forma

Mantenerse sano y en forma

Es muy importante jugar con tu gato, sea cual sea su edad. Para un gato el juego es muy beneficioso para su salud, ya que lo anima a estar activo, a permanecer ágil y a mantener una condición física adecuada. Pero sobre todo, el juego puede incitar a los gatos a expresar sus instintos naturales de cazador.

¿Por qué juegan los gatos?

El comportamiento juguetón de tu gato puede ser adorable y enternecedor, aunque también pueda ser un poco molesto en algunos momentos. Los gatos empiezan a jugar cuando tienen cuatro semanas de edad, golpeándose la mayor parte del tiempo con los otros gatitos y estableciendo así un orden jerárquico. Hacia las siete u ocho semanas de edad, pasarán de practicar juegos sociales con sus hermanos y hermanas, a los juegos de predador con objetos inanimados.

Ventajas del ejercicio

Si juegas con tu gato 20 minutos al día le estarás aportando un estímulo físico y mental, además de reforzar el vínculo entre tú y él. En el caso de los gatos de interior, es especialmente importante que utilicen la misma energía que gastarían si, por ejemplo, estuvieran patrullando por su territorio y cazando una presa.

  • Los gatitos y los gatos están más activos a primera hora de la mañana o hacia el atardecer. Juega con tu gatito antes de irte a la cama; así él estará listo para ir a dormir al mismo tiempo que tú.
  • A menudo los gatitos juegan solos, y a veces parecen divertirse dando sustos para seguidamente salir huyendo, como si les persiguiera un atacante invisible.
  • Los juguetes les distraen, pero un juego interactivo también será muy divertido; es la mejor manera de mantener a tu gatito en buena salud y de que se mantenga receptivo a tus peticiones. Procura que disponga siempre de juguetes, pero reserva algunos solo para las sesiones de juego contigo. De esta forma tendrán un valor especial.
  • Puede pasar que los gatitos solitarios sean un poco bruscos cuando juegan con su dueño. Piensa que tú eres su único compañero de juegos y necesita aprender a controlar sus gestos.
  • Organiza al menos dos buenas sesiones de juego al día. Para los gatos jóvenes de interior, es necesario estimular su comportamiento predador hasta 30 veces al día para que sacien su instinto cazador. Esta frecuencia puede ser menor si conviven varios gatos y les gusta perseguirse y jugar juntos o si tu gato empieza a tener una edad más avanzada y es menos activo.
  • Puedes conseguir llamar la atención de tu gato si examinas de cerca como son sus presas. Un gato estará mucho más interesado por un juguete si éste se mueve por debajo del sofá o de un armario, si se esconde bajo una alfombra o realiza movimientos precipitados. ¡Haz que el juguete se comporte como un ratón!


Jugar con tu gato

Los mejores juegos son aquellos en los que se utiliza algún juguete como plumas, un trozo de tela colgada de un palo, ratones rellenos de hierba gatera o incluso juguetes mecánicos. Piensa también en poner en casa un árbol para gatos o un rascador.

  • Un cubo lleno de papel arrugado o pelotas de ping-pong también es un pasatiempo que les gusta. Cuando tu gatito intenta perseguirte, lánzale una pelota para que vaya a buscarla.
  • Puedes dejar una bolsa de papel grande en el suelo para que pueda deslizarse en su interior. Sobre todo no uses bolsas de plástico y corta las asas de las de papel porque podría enrollárselas alrededor del cuello.
  • Junta varias cajas y pégalas, conectándolas a través de pequeñas aberturas por donde el gatito pueda pasar y jugar al escondite.
  • Fabrica una bolsita de tela rellena de hierba gatera, una hierba que a algunos gatos les entusiasma enormemente.
  • También puedes agitar una “caña de pescar” con un juguete en el extremo del hilo, por ejemplo, plumas.
  • Algunos gatos disfrutan persiguiendo e intentando atrapar el haz luminoso de una linterna.

  • Al terminar cada sesión de juego, guarda el juguete fuera de su vista, para que su reaparición le provoque entusiasmo. Podrás constatar que los juegos preferidos de tu gato son aquellos que representan una alegre variación de sus instintos naturales de cazador: saltar sobre un ratón, atrapar un pez y pelearse.

Canalizar el juego agresivo

Si tu gatito disfruta atacando tus tobillos, distráele dándole algo de comer.
Y si solo tienes un gatito, ¿quizás un compañero de juego podría resolver un problema de agresividad? Es posible, pero no se puede garantizar. Lo más probable es que al tratarse de dos gatitos, jueguen juntos pero, también puede pasar que te encuentres con dos predadores en lugar de uno solo.

El paraíso de la hierba gatera

La hierba gatera o catnip puede ser un buen “condimento” de vuestras sesiones de juego. Se trata de una hierba natural que no tiene peligro. La mayoría de gatos adoran esta hierba aunque a algunos les será completamente indiferente. Puedes adquirirla en establecimientos para animales de compañía y ponerla en algún juguete en particular o encontrar algunos juguetes ya rellenos de esta hierba. La mayoría de gatitos empezarán a sentirse atraídos por la hierba gatera hacia los cuatro meses de edad.

¿Por qué algunos gatos son más activos que otros?

Los gatos de ciertas razas se caracterizan por dormir a menudo, mientras que otras razas son mucho más dinámicas. Los Siamés, Abisinio, los gatos Orientales y los gatos Turcos, son conocidos por su gran actividad. Por el contrario, los Persa, Himalaya, British de pelo corto y los Ragdoll, son menos enérgicos. Si quieres un gato de raza cruzada que sea activo, adopta uno del que al menos conozcas quien era la madre.

En materia de ejercicio, los gatos son como los humanos: algunos simplemente son más activos que otros. Los gatos de casa tienden a adoptar el horario de sueño de sus propietarios, intercalando algunas siestas durante el día. Pero ¿qué puedes hacer si tu gato parece dormir todo el tiempo?

Puede que sencillamente sea perezoso. A los gatos inactivos les gusta acurrucarse en tu regazo, cuando lees o estás mirando la televisión. Si están bien de salud, los gatos apacibles no tienen nada de anormal.

Si te preocupa su falta de vitalidad, llévalo al veterinario para un examen físico completo. Hay trastornos sutiles como la artrosis o una enfermedad de las vías respiratorias que hacen que tu gato pueda estar letárgico. Si no le diagnostican ninguna patología, prueba a ofrecerle juguetes nuevos.

¿Qué se entiende por normal?

Eres tú quien convive con tu gato; por lo tanto, eres tú quien puede saber lo que es normal. Y si crees que algo no va bien, no dudes en comunicárselo a tu veterinario.

  • Ojos: deben verse brillantes y limpios. Informa al veterinario si observas cualquier secreción.
  • Orejas:deben estar limpias, sin derrames, sin oler y sin rojeces. Un problema de oído sin tratar es doloroso y puede provocar una pérdida de audición.
  • Nariz: debe estar limpia, sin secreciones ni lesiones.
  • Boca: las encías deben ser rosas o negras, y los dientes sin sarro o placa. Comprueba que no hayan lesiones ni excrecencias sobre la boca y los labios.Un mal aliento puede indicar un problema de salud.
  • Pelaje: el pelaje de tu gatito debe estar brillante y limpio.
  •  Peso:los gatitos activos raramente tendrán sobrepeso. Pero para salir de dudas, solicita a tu veterinario que te aconseje una alimentación que asegure a tu gatito una condición física óptima.
  • Hábitos en relación a la bandeja sanitaria: una modificación de los hábitos en relación a la bandeja higiénica o en la frecuencia o calidad de la orina o heces, puede indicar problemas de salud. Si constatas alguno de estos cambios, informa al veterinario cuanto antes. .

Permanecer activo

Los gatitos con sobrepeso serán gatos adultos con sobrepeso, y los gatos gordos no gozan de buena salud. Un sobrepeso representa un esfuerzo añadido para el corazón y las articulaciones, y puede provocar una marcha irregular, problemas de piel, cambios de humor, molestias, letargia, problemas de conducta… e incluso diabetes. El ejercicio ayuda a controlar el peso del gato, y siempre es mejor prevenir que curar.

Para asegurar un buen nivel de actividad a tu gato, invierte en algunos juguetes, un árbol para gatos o un rascador. Practica sesiones de juego periódicamente y no te olvides de todo lo que se mueve llama la atención de los gatos y les da la oportunidad de perfeccionar sus dotes de cazadores.

El tipo de vivienda y el entorno social de un gato son también importantes para animarlo a estar activo. ¿Tu vivienda cuenta con varias estructuras sobre las que tu gato puede trepar o saltar? ¿Le guardas todos sus juguetes fuera de su vista después de una sesión de juego para que su reaparición siempre le parezca irresistible? Si tu vivienda consta de varios niveles, intenta situar el comedero de tu gato en un piso diferente al que duerme, para animarlo al máximo a subir las escaleras.

Si tu gato no tiene sobrepeso y todos tus esfuerzos por hacerle jugar se ven recompensados con un bostezo, hazte a la idea de que tienes ante ti un excelente compañero de sofá, que se instalará en tu regazo para mirar la tele.

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Una casa segura para tu gatito

Haz tu casa segura para el gatito

Los gatitos son muy curiosos por naturaleza y se pondrán a explorar minuciosamente cada rincón de su nuevo hogar. Aprender cómo hacer frente a eventuales peligros forma parte de su “educación”, pero ¡puedes ayudarle a evitar los peores errores! Una casa está llena de peligros para un gato curioso.

Hay que estar atento a ciertos objetos

  • Los objetos frágiles deben colocarse en un armario.
  • Las puertas del horno, nevera, lavavajillas, secadora y lavadora, deben permanecer cerradas.
  • La tapa del inodoro siempre debe estar bajada. Los gatitos no solo pueden ahogarse si caen dentro sino que pueden envenenarse si beben el agua que contiene limpiadores químicos.
  • Si se ha vertido un detergente químico en la bañera, bidet, lavamanos, o en el suelo de la cocina o lavabo, el gatito no debe tener acceso a esa habitación en cuestión.
  • Todas las puertas y ventanas deben permanecer cerradas. Además, si tu gato más adelante tendrá tu permiso para salir al exterior, necesita un tiempo para adaptarse y para aprender a conocer su casa antes de poder aventurarse al exterior.
  • Las velas encendidas atraen los problemas – apaga todas las llamas cuando tu gatito ronde cerca, y sitúa una protección delante de la chimenea.
  • Nunca debes vaporizar aerosoles cerca del bebedero y comedero del gato.
  • Las bolsas de plástico deben mantenerse fuera del alcance del gato.
  • El sentido común dictará el resto de objetos que hay que alejar del gato: navajas, agujas, objetos cortantes, etc.
  • Los restos de comida, como los huesos de pollo, y el hilo que a veces se usa en las carnes asadas les resultan irresistibles y pueden ser muy peligrosos, potencialmente mortales.
  • Sitúa las plantas en un lugar seguro, y prescinde de aquellas que son tóxicas para los gatos.
  • Esconde los cables eléctricos debajo de alfombras o pégalos con cinta adhesiva al suelo o a lo largo de la pared. También puedes colorar un protector de cables grueso (los encontrarás en las ferreterías) alrededor de los cables y así impedir que el gato los muerda.
  • Retira o acorta los manteles – ¡muchos gatitos son expertos en quitar la mesa a su manera!
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Aprender a usar la bandeja sanitaria

Aprender a usar la bandeja sanitaria

Los gatos son extremadamente cuidadosos y tienden a ir al exterior para hacer sus necesidades, en espacios al aire libre y no usados. A menos que lo hagan para marcar (dejar deliberadamente su olor para marcar su territorio frente a otros gatos), los gatos tapan meticulosamente sus necesidades y se van.

Al pedir a un gato que utilice una bandeja sanitaria, le estamos pidiendo que vaya contra sus instintos. Por eso no es de extrañar que el problema que los propietarios indican con más frecuencia sea en relación al rechazo por parte del gato a usar la bandeja de arena absorbente.

Es importante no darle al gato ninguna excusa para no utilizar la bandeja higiénica. Por eso debes conservarla limpia y situarla allí donde tu gato prefiera. Quizás tendrás que poner más de una bandeja por casa y así será más probable que una de ellas esté en el lugar adecuado.

Evitar los problemas

  • La mayoría de gatitos ya han aprendido a usar la bandeja sanitaria cuando llegan a su nuevo hogar – lo aprenden imitando a su madre. Si ves que el gatito empieza a olisquear, rascar o se agacha en un rincón, debes ponerlo delicadamente en la bandeja sanitaria.
  • Escoge un tipo de bandeja que tu gatito pueda usar cómodamente. Si es necesario, durante las primeras semanas puedes improvisar una, usando un recipiente desechable poco profundo.
  • Si tienes más de un gato, pon una bandeja para cada uno, más una bandeja suplementaria. Sitúalas en rincones tranquilos, poco frecuentados y de fácil acceso.
  • La bandeja sanitaria debe estar lejos de la comida de tu gato, en un lugar accesible pero relativamente íntimo. Evita los sótanos húmedos y oscuros, las habitaciones alejadas, las zonas donde haya una lavadora ruidosa o que están próximas a los lugares de paso, etc.
  • Escoge una bandeja lo suficientemente profunda como para impedir que los gatos dispersen el lecho higiénico cuando la rascan, y lo suficientemente grande para que puedan dar un giro completo por dentro.
  • Puedes usar una bandeja abierta, pero para los gatos que prefieren más intimidad, escoge una bandeja cubierta (equipada con un filtro de carbón para limitar los olores desagradables) y así también evitarás que la arena absorbente se desparrame por el suelo.
  • Los gatos prefieren un tipo de lecho que sea compacto, aglomerante. Retira las zonas ensuciadas con la ayuda de una pala, dejando el resto de arena absorbente limpia y seca.
  • Si tu gato procedía de vivir en otra casa, infórmate para saber qué tipo de lecho higiénico le ponían en la bandeja. Algunos gatos pueden rechazar ciertos tipos de arena.
  • Rellena la bandeja a la profundidad recomendada por el fabricante del lecho higiénico y sitúala en una superficie que se limpie fácilmente. Si cambias el tipo de arena, comprueba de nuevo si las recomendaciones indicadas son las mismas.
  • Retira la arena sucia al menos una vez al día. Una vez a la semana debes vaciar por completo la bandeja y limpiarla con agua caliente y detergente. Evita los desinfectantes porque algunos son tóxicos para los gatos.
  • Si estás embarazada, no manipules la arena sucia, por el riesgo de toxoplasmosis.
  • Nunca dejes a tu gato dentro de casa sin una bandeja sanitaria. Si tu gato retiene la orina durante largos periodos, las bacterias pueden proliferar en su vejiga, provocándole una cistitis.
  • Si tu gato orina por fuera de su bandeja, puede tratarse de un problema físico, como el síndrome urológico felino (FUS) de las vías urinarias inferiores, un problema doloroso y potencialmente fatal, si se bloquea el paso de la orina.
  • Algunos de los signos de FUS de las vías urinarias inferiores son: acudir con frecuencia a la bandeja, la presencia en ella de manchas, orina oscura o de color rojizo, manchas de orina por el suelo, gritos de angustia o un aseo excesivo de las partes genitales. Siempre que sospeches algún problema de salud de tu gato, debes acudir al veterinario.
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Esterilización

La castración, ventajas para las gatas

Contrariamente a lo que piensan muchas personas, no es recomendable que las gatas tengan una camada antes de esterilizarlas. Las gatas están en periodo de celo durante tres semanas, ocho meses al año. Ellas maullarán de forma especial, atrayendo a una manada de machos, ruidosos y malolientes que se acercarán hasta tu puerta.

Guardar a tu gata en el interior de casa para evitar el acoplamiento es una situación traumática tanto para ella como para ti, y si la gata huye, tendrá una camada que podrá ser difícil de colocar. La esterilización hará que tu gata sea más cariñosa y hogareña.

La castración, ventajas para los gatos

Los gatos macho no castrados marcan su territorio mediante su orina de intenso olor acre, tanto en el interior como en el exterior de la casa. Recorren grandes distancias en busca de hembras en celo con el riesgo de perderse, lesionarse o incluso morir atropellados por un vehículo, lo que ocurre con frecuencia. Los machos enteros pelean con otros gatos y pueden provocarse heridas y contaminarse de enfermedades mortales para los felinos. La castración disminuye los impulsos agresivos de tu gato y convierte a tu compañero en más afectuoso y tranquilo.

El aumento de peso

La castración no provoca directamente un aumento de peso ni afecta generalmente al nivel de actividad en tu gato. Sin embargo, la esterilización quirúrgica puede generar un sobrepeso como consecuencia de ligeras modificaciones del metabolismo; por otro lado, el nivel de actividad disminuye con la edad. Si tu gato se engorda tras la castración, la solución es simplemente reducir la cantidad de comida que le sirves y aumentar su nivel de ejercicio o bien pensar en cambiar a un alimento preparado especialmente formulado para gatos castrados. Ciertas marcas especializadas en nutrición felina proponen también fórmulas creadas específicamente para responder a las necesidades de los gatos castrados.

Reducir la cantidad de gatos no deseados

Millones de gatitos y gatos no deseados son eutanasiados cada año. A menos que te dediques a la cría de gatos con pedigrí, esteriliza a tu gato, ya que es la acción más responsable que puedes hacer. Una gata no esterilizada puede parir hasta tres veces al año y en cada parto tener una media de seis gatitos, es decir que en cinco años podría tener ¡más de 200.000 descendientes!

Antes y después de la intervención

Tras consultar a tu veterinario, respeta sus consejos sobre retirarle el agua y el alimento a tu gato para que se encuentre en ayunas antes de la intervención. La operación consiste en la eliminación de los dos testículos en los machos y de los ovarios y el útero en las hembras. Consulta sobre la edad apropiada para realizar la castración, ya que aunque se pueden practicar desde los dos meses, las preferencias pueden variar según las clínicas veterinarias.

Tras la operación conviene tener el gato en casa durante unos días, mantenerlo tranquilo y evitar que salte o se muerda los puntos de sutura de las heridas. Tu veterinario te explicará detalladamente los cuidados postoperatorios sobre si los puntos deben extraerse o si desaparecerán pos sí mismos.

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