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Alergias alimentarias

Alergias alimentarias

Aproximadamente un 10% del conjunto de alergias que se presentan en el perro se deben a una reacción a ciertos tipos de alimentación, y pueden manifestarse en cualquier momento de su vida. Lamentablemente, las alergias no siempre son fáciles de identificar. Cuando el perro manifiesta una reacción alérgica, produce unos anticuerpos que algunas veces, durante el test de alergia pueden descubrirse, pero los resultados son poco fiables. No se debe confundir alergia alimentaria e intolerancia alimentaria, que se caracteriza por la dificultad que muestra el perro en digerir algunos alimentos, y que puede provocar diarreas o vómitos. No existen test directos para las intolerancias alimentarias.

Causas

El sistema digestivo del perro no está concebido para asimilar algunos alimentos que forman parte del consumo habitual de las personas, tales como el ruibarbo, la soja, la cebolla, las espinacas, la remolacha, o el maíz y las judías rojas poco cocinadas. Otras sustancias irritantes pueden encontrarse (por orden de frecuencia) en la carne de buey, los productos lácteos, el pollo, el trigo, los huevos de gallina, el maíz y la soja.

Síntomas

Los síntomas típicos de las alergias alimentarias son los siguientes:

  • Prurito en la piel.
  • Infecciones recurrentes en los oídos.
  • Rascado.
  • Caída del pelo.
  • Abrasiones cutáneas.
  • Vómitos.
  • Diarreas.

Diagnosticar las alergias

El método más eficaz para diagnosticar una alergia consiste en suprimir, durante 12 semanas, un alimento que forme parte de la dieta alimentaria del perro, y se reintroduce después, con el fin de comprobar si los síntomas persisten o no. Debido a que la mayoría de alimentos para animales se elaboran a base de buey, pollo, maíz y trigo, este método te ofrece una buena ocasión para ofrecer a tu perro alimentos que no conoce, como carne de caza y patatas, o el cordero y el conejo acompañados de arroz. Estos nuevos alimentos serán los únicos productos que tu perro podrá comer durante todo el periodo de la prueba, que se llevará a cabo bajo la supervisión del veterinario.

Después del periodo de prueba

Después de las 12 semanas de test, podrás reintroducir uno de los alimentos que figuraban antes en el menú de tu perro, como el pollo, los huevos o la soja, con el fin de verificar cómo reacciona tu perro a cada uno de ellos. Si los síntomas reaparecen al introducir uno de los alimentos en el menú, ¡habréis encontrado al culpable!

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Si tu perro tiene sobrepeso

Si tu perro tiene sobrepeso

Al igual que las personas, los perros pueden ganar algunos kilos superfluos con rapidez, en particular cuando envejecen y hacen menos ejercicio. La mayoría de propietarios son conscientes de ello cuando van al veterinario con su animal por una enfermedad asociada a este sobrepeso. Los perros con sobrepeso y obesos son más propensos a desarrollar diabetes, problemas cardíacos y respiratorios, artrosis, incluso trastornos del comportamiento. Entenderás fácilmente entonces porque es importante vigilar con atención el peso de tu perro.  

¿Tu perro tiene sobrepeso?

No siempre es fácil darse cuenta de si nuestro perro ha engordado, sobre todo si la pérdida de peso es progresiva. La mejor solución es una evaluación periódica en el veterinario. No obstante, también puedes pesar a tu perro en casa: primero debes pesarte tú, antes de coger a tu perro en brazos y subirlo a la báscula para calcular la diferencia de peso. Generalmente, tu perro tendrá sobrepeso si es difícil notarle las costillas bajo la grasa y si su talle no se observa claramente mirándolo desde arriba.  

Para poder quitar esta grasa superflua, debes aumentar su gasto energético (más ejercicio) y reducir el aporte energético (alimentación menos calórica).

Reducir las calorías

Para ayudar a tu perro a perder peso, empieza por reducir las comidas principales de un 10% a 15% durante dos semanas. Divide la comida en varias raciones más pequeñas para reducir el tiempo que tu perro está sin comer y para seguir con precisión lo que le das de comer. Es aconsejable pesar cada vez la cantidad de alimento que pones en el comedero para evitar que con el tiempo pongas de más. Recuerda que la ración recomendada en el envase es una indicación basada en un perro medio. Las necesidades particulares de un perro pueden ser superiores o inferiores a la media.

Pasados quince días, verifica de nuevo el peso de tu perro y sigue el régimen hasta alcanzar el peso ideal. A veces hacen falta varios meses para rectificar un aumento de peso considerable, por lo que hay que tener paciencia. Una vez logrado, deberás adaptar ligeramente las cantidades de comida para estabilizar el peso de tu perro.

No a las dietas « draconianas »

Nunca hagas pasar hambre a tu perro para que pierda peso más rápidamente. No es prudente reducir el aporte alimentario más de un 15% porque tu animal no obtendría el equilibrio correcto en vitaminas y minerales esenciales y correría el riesgo de ponerse gravemente enfermo.

Fórmulas bajas en calorías

También puedes plantearte dar a tu perro una alimentación baja en calorías (light) especialmente concebida para ello. Las dietas bajas en calorías son menos concentradas y contienen menos grasa. Por lo tanto, no debes reducir la cantidad de comida. Además, de esta forma estas seguro de que tu perro sigue recibiendo las vitaminas y los minerales esenciales en las proporciones correctas. Una vez alcanzado el peso ideal, puedes volver a una variedad estándar para perros adultos, aunque es más prudente mantener una alimentación baja en calorías a lo largo de su vida adulta. Los alimentos light también son ideales para los perros menos activos que no requieren un aporte energético importante en su alimentación.  

Limita los extras

Para favorecer la pérdida de peso, intenta limitar los snacks y las golosinas. No hace falta dejar de dárselo de golpe, pero escoge las opciones menos calóricas. Si le ofreces golosinas, piensa en reducir ese día la cantidad de alimento que tome para compensarlo. Sigue siempre las indicaciones del envase en cuanto al número máximo de golosinas por día. Mantén a tu perro fuera de la cocina (sobretodo cuando cocines) y del comedor, lejos de las tentaciones.  

Aumenta el ejercicio 

Aumentar la cantidad de ejercicio de tu perro es sencillo y puede ayudarle a quemar los kilos superfluos. Añadir 10 minutos de paseo ó 20 minutos de juego cada día no solo tiene la ventaja de pasar más tiempo con tu perro, sino que también puede ser beneficioso para ti. Asegúrate de que el tipo de ejercicio sea enérgico y que el ritmo cardíaco de tu perro aumenta. Sin embargo, evita practicarlo cuando la temperatura exterior es muy elevada, ya que correría el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.
 

Hay que tener paciencia

Antes de imponer un programa de adelgazamiento a tu perro, siempre es útil consultar al veterinario. Además de ayudarte a elaborar un régimen adelgazante adaptado a tu animal, tu veterinario podrá seguir sus progresos y aportar su apoyo en el transcurso del régimen.


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¿Tu perro ha perdido el apetito?

¿Tu perro ha perdido el apetito?

Los perros tienen la reputación de comer cualquier cosa, pero algunos pueden ser tan quisquillosos como los felinos. Si tu perro se dirige hacia su comedero con pocas ganas, olfatea y te mira con un aire desinteresado, incluso de disgusto, ¿qué se puede hacer? No le crees unos malos hábitos. Incluso si piensas que es difícil resistirse a sus grandes ojos suplicantes, que tu perro sea difícil con la comida es un problema que debe resolverse, por el bien de ambos.

Cada perro es diferente

Si tu perro se ha vuelto difícil con la comida, no te preocupes. Los perros no se dejan morir de hambre simplemente porque sean difíciles para comer. Sin embargo, si tu perro no come nada durante 24 horas, consulta a tu veterinario. Si tu perro está delgado, no significa necesariamente que algo vaya mal. Al igual que nosotros, algunos perros son más delgados que otros por naturaleza.

No le crees unos malos hábitos

Los perros no nacen siendo difíciles para comer, se vuelven difíciles. Los perros saben que la mayoría de veces, si se resisten lo suficiente, su dueño les ofrecerá la deliciosa comida para humanos en lugar de la suya. Para modificar este comportamiento, lo primero que hay que hacer es identificar de qué manera lo puedes haber fomentado, voluntariamente o no.

También puede ser que tu perro hurte comida en otros sitios, o ¡en casa de otros! Una rápida comprobación en las basuras y una conversación con tus vecinos y los otros miembros de tu familia quizás explique por qué tu perro no toca su comida.

¿Qué se puede hacer?

Hay varias formas de devolver el apetito a tu perro. Si tienes la costumbre de acariciarlo mientras come o si le das de comer en tu mano, intenta dejar de hacerlo durante algún tiempo. Puedes mejorar el sabor del alimento seco remojándolo en agua ligeramente caliente o añadiéndole alimento en lata de buena calidad.

Hacer que coma siguiendo el mismo horario de las comidas de la familia puede darle un sentimiento de integración social, pero mientras tú estés comiendo, ignóralo siempre. Resiste la tentación de felicitarlo porque esté comiendo y no le dejes la comida ofrecida más de 15 minutos. Si no se la ha tomado, retírala y vuelve a ponerle el comedero con alimento fresco 12 horas más tarde. A partir del momento en que la comida está disponible dos veces al día, incluso si se hace el difícil, tu perro no se morirá de hambre.

Una menor cantidad para un mejor resultado

También puedes intentar cambiar a un alimento seco completo especialmente elaborado para los perros “activos”. Estas formulaciones en general son muy concentradas. Por lo tanto, tu perro no necesitará comer tanto para recibir la misma cantidad de energía. Los alimentos para perros activos contienen además un poco más de materias grasas, lo cual puede hacerlos más apetecibles para tu perro. Las recetas formuladas especialmente para perros “sensibles”, que facilitan la digestión, a veces pueden animar a un perro difícil a que coma.

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Dietas especiales

Dietas especiales

A lo largo de los últimos 20 años, se han realizado muchos progresos en el desarrollo de fórmulas alimentarias extremadamente especializadas para los animales de compañía. Esta gama va desde las recetas bastante habituales concebidas para la gestión del peso y una digestión fácil, hasta los regímenes adaptados a las situaciones específicas tales como la diabetes canina y las disfunciones renales. Algunas formulaciones llegan a completar el tratamiento médico en un periodo de tiempo limitado, mientras que otras pueden ayudar a tu animal durante toda su vida. Los productos más recientes pueden incluso reducir o eliminar la necesidad de medicamentos.

Aplicaciones médicas

Actualmente existen alimentos para perros especialmente creados para aportar una ayuda nutricional en el tratamiento y el consumo dietético de los perros afectados de problemas de salud específicos. Hoy en día, los alimentos dietéticos prescritos por los veterinarios, a menudo conocidos con el nombre de dietas terapéuticas, juegan un papel importante en las prácticas veterinarias modernas, asumiendo el tratamiento de numerosas enfermedades caninas, bien como remedio exclusivo, bien en un contexto de un tratamiento global. A menudo, la ciencia subyacente a estas formulaciones es reciente y su objetivo es plantear comidas equilibradas en nutrientes que al mismo tiempo satisfagan las necesidades dietéticas especiales. Estos alimentos pueden completar o sustituir los medicamentos y aumentan enormemente las oportunidades de un perro para vivir más tiempo y en mejor estado de salud.

Las dietas terapéuticas prescritas normalmente proponen un complemento nutricional para los perros que sufren de:

  • Problemas cardíacos, tensión arterial alta o retención de líquidos.
  • Diabetes, diabetes mellitus, estreñimiento y diarreas.
  • Dermatitis y problemas dermatológicos inflamatorios.
  • Problemas gastrointestinales como la enteritis, la gastritis y las enfermedades inflamatorias de los intestinos.
  • Graves alergias o intolerancias alimentarias.
  • Problemas articulares inflamatorios (o para los perros sanos predispuestos a los problemas articulares).
  • Disfunción renal o enfermedad del hígado.
  • Obesidad clínica.
  • Trastornos urinarios y de la vesícula.

 También hay formulaciones disponibles para ayudar a los perros convalecientes, por ejemplo en periodo de pre- o postoperatorio, o que sufren de estrés nutricional.

Alergias

El 10 % de las alergias caninas están ligadas al alimento, por lo que es evidente que la dieta puede jugar un papel importante en el alivio de las reacciones tales como el prurito, las infecciones de repetición en los oídos, la pérdida de pelo, las abrasiones de la piel, los vómitos y las diarreas. Generalmente la causa de una alergia es la fuente de proteína de un alimento, siendo los principales responsables el buey, los productos lácteos, el pollo, el trigo, los huevos, el maíz y la soja. El cambio a otra fuente de proteínas, como el cordero, o a glúcidos no procedentes del trigo, como el arroz, reduce a menudo los síntomas.

Formulaciones dietéticas

¡El 25 % de los perros tienen sobrepeso! La causa es sencilla: muy poco ejercicio y mucho alimento. Por eso es vital atacar el problema estudiando a la vez la cantidad de energía recibida (alimentación consumida) y la cantidad utilizada (por el ejercicio). Dar la misma alimentación a tu perro, pero en cantidades más pequeñas, no es la mejor solución porque el único resultado obtenido será una carencia en nutrientes. Por otra parte, un perro con hambre es más susceptible de combatir el vacío estómago buscando alimento por todas partes, por ejemplo en la basura o junto a los simpáticos vecinos. Por el contrario, una dieta « light » especialmente formulada, proporciona a tu perro una mejor alimentación permitiéndole comer una cantidad de alimento que le sacie.

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