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Primeros auxilios

Primeras curas en caso de urgencia

Si tu perro sufre una herida o es víctima de una urgencia médica, es importante reaccionar con rapidez. En algunas situaciones, realizar la acción adecuada puede sencillamente salvar la vida de tu animal.

  • Ten siempre a tu disposición un botiquín de primeros auxilios.
  • Actúa con prudencia. Si tu perro está herido, recuerda que un perro asustado o accidentado puede morder incluso a las personas que conoce y aprecia. Los perros pequeños que no presentan ninguna fractura pueden envolverse delicadamente en una toalla vieja.
  • Reduce el sangrado aplicando gasas o un vendaje de compresión alrededor de los miembros. En general los torniquetes no son recomendables porque se puede, por ignorancia, cortar la circulación sanguínea.
  • No muevas al perro sin motivo. Si el perro herido no puede desplazarse, levántalo con ayuda de una tabla o de una manta.
  • Mantenlo caliente, sobre todo si está inconsciente, mojado o en estado de shock por una hemorragia u otros traumatismos.
  • Si el perro no parece respirar, puede ser necesario practicar una reanimación cardiorespiratoria (RCR). En los perros pequeños la respiración artificial puede practicarse efectuando compresiones en medio del pecho. En los perros más grandes se puede insuflar aire en el hocico, cerrando al mismo tiempo la boca del perro con tus manos. Si el perro está tumbado de lado, las compresiones sobre el corazón también pueden ser eficaces. Recuerda que practicar una RCR enérgica, si tu perro respira o su corazón late, puede ser peligrosa.

Afecciones concretas 

 Golpe de calor o agotamiento: dirígete de inmediato a una clínica veterinaria. Durante el trayecto, rocía con agua fresca el cuerpo del animal o envuélvelo en un lienzo húmedo.

Heridas en los ojos: en el caso de una herida en el ojo, humedece el ojo afectado, tápalo suavemente y, si es necesario, aplica gasas para parar el sangrado. Las lesiones oculares requieren atención inmediata.

Diabetes: si tu perro ha sido diagnosticado como diabético y tiene una crisis de hipoglucemia (debe estar siempre consciente), ponle sin parar agua azucarada o miel en la lengua hasta que lleguéis al veterinario y podáis medir el nivel de glucosa en sangre.  

Crisis: en caso de crisis, por breve que sea, ponte en contacto con tu veterinario para que te indique si debes llevárselo o si es demasiado arriesgado transportarlo. Las crisis de más de un minuto o las crisis breves pero repetidas, constituyen una urgencia médica y requieren atención inmediata.

Si tu perro presenta un ataque

  • Mantén la distancia ya que algunos perros pueden morder si están agobiados y asustados y por lo tanto, es mejor no aumentar su estrés.
  • Aparta todos los objetos potencialmente peligrosos.
  • Apaga todas las fuentes de estímulo, tales como la radio, la TV y las luces; trata de crear un ambiente apacible, tranquilo y oscuro.
  • Llama al veterinario para que te aconseje.
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Botiquín de primeros auxilios

Primeras curas

¿Qué debes poner en tu botiquín?

  • El número de teléfono de vuestro centro veterinario. Si tu perro tiene un accidente, no debes perder el tiempo buscando el número de teléfono.
  • Unas tijeras
  • Unas pinzas pequeñas
  • Algodón
  • Vendajes (de 2,5 cm y de 5 cm de largo)
  • Cartuchos y tampones de gasa
  • Esparadrapo
  • Lápiz de nitrato de plato
  • Una toalla o manta vieja
    Te aconsejamos que también tengas preparado un botiquín idéntico a éste guardado en la guantera del coche. Si sospechas de cualquier lesión, siempre se recomienda acudir al veterinario.
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Insolación

Insolación

Una insolación puede llegar a causar la muerte. Ocurre a menudo cuando se encierra a un perro en una casa o en un vehículo sin sombra, sin ventilación o sin agua. Por otra parte, la insolación también puede ser consecuencia de una excitación muy fuerte o del estrés.

Cómo evitar la insolación

Entre los factores de riesgo de una insolación en el perro figuran:

  • La falta de agua.
  • La falta de espacio.
  • Una humedad excesiva.
  • La obesidad.
  • Una actividad física intensa.
  • La edad.
  • Las enfermedades cardiovasculares.
  • Una aclimatación insuficiente.
  • Las razas de perro de cabeza corta como los Bóxers, los Carlinos y los Pequinés, así como los perros de pelo largo, son particularmente propensos.

De hecho, para evitar una insolación es suficiente con poner un poco de atención y sentido común: no dejes a tu perro solo en un vehículo o atado a pleno sol, y piénsatelo bien antes de ir, por ejemplo, a una manifestación al aire libre donde hay una gran muchedumbre y en un caluroso día de verano.

Signos de insolación

  • Jadeo intenso.
  • Importante flujo de saliva.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Fiebre alta (40,5º C ó más)
  • Finalmente, movimientos convulsivos y coma.

Tratamiento de la insolación

  • Consulta con un veterinario lo más rápidamente posible: una insolación puede tener consecuencias fatales.
  • Desplaza al perro para ponerlo en un sitio fresco o sombreado.
  • Rocía su cuerpo con agua fresca (o utiliza una esponja para hidratarlo) asegurándote que el agua se fije a la piel, sin resbalar simplemente por el pelaje. Mójale abundantemente el vientre y la cara interior de las patas y viértele agua en la lengua y la boca.
  • También puede ser útil un ventilador para hacer bajar la temperatura.
  • No sumerjas al perro en agua fría: podrías provocarle un shock.
  • Masajéale suavemente las piernas y el cuerpo hasta llegar al veterinario o hasta que su temperatura corporal vuelva a la normalidad (con una temperatura de 39,4ºC es suficiente). Un perro grande necesita más tiempo para enfriarse que uno pequeño.
  • En cuanto vuelva a una temperatura normal, deja de enfriarlo para evitar que coja frio, por el riesgo de una hipotermia.
  • Seca delicadamente a tu perro con un trapo. Si está consciente, dale un poco de agua, en pequeñas cantidades.
  • Si es necesario, practícale la respiración artificial.
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Reanimación

Reanimación

Si tu perro ha dejado de respirar, la respiración artificial podrá mantener el transporte de oxígeno a la sangre que necesita para vivir. Aprendiendo a realizar una reanimación, puedes salvar la vida de tu perro. Si ya sabes usar esta técnica para aplicarla en personas, comprobarás que no es muy diferente en el caso del perro.
En la mayoría de casos la reanimación, tanto si es artificial o cardiopulmonar, sirve únicamente de acto médico destinado a mantener un perro con vida hasta que reciba las atenciones de un veterinario. Si tu perro parece tener problemas cardíacos o respiratorios, contacta inmediatamente con el veterinario.


Cómo llevar a cabo una reanimación

  • Empieza por delimitar el problema en tres tiempos: controlar primero las vías respiratorias, después la respiración y finalmente la circulación. Si el perro no parece respirar, pega tu oreja contra su pecho y comprueba si oyes latir su corazón o que notas su pulso.
  • Ábrele la boca, cógele la lengua y sácala lo máximo posible hacia fuera para que no pueda bloquear la parte posterior de la garganta.
  • Limpia todas las mucosidades y la sangre. Aleja todos los objetos susceptibles de estorbarte. Vigila tus dedos ya que te puede morder.
  • Quítale el collar a tu perro y todo lo que pueda molestarle.
  • Si tu perro tiene líquido en la garganta o se ahoga, sujétalo unos 15 a 30 segundos con la cabeza hacia abajo, manteniéndola al nivel de las patas posteriores. No obstante, verifica antes que no tenga otras heridas, como una pierna rota. Si tienes la impresión de que ha podido sufrir una fractura, sujétalo por la cintura. Pide ayuda si es de tamaño grande.
  • Estira sus patas delanteras hacia adelante para que no descansen encima de su pecho, que es lo que debe poder respirar.
  • Si el perro no empieza a respirar después de la liberación de sus vías respiratorias, procede a la respiración artificial. Ciérrale la boca y pasa una mano por debajo de su mandíbula a modo de apoyo. Pega tu boca en su nariz y espira, para insuflarle el aire en los pulmones por la nariz. No espires demasiado fuerte porque tus pulmones son más grandes que los del animal y podrías llenárselos demasiado.
  • Observa el pecho del perro: ¿Sus pulmones de llenan de aire? Despega tu boca y repite la operación unas seis veces por minuto, tomando la precaución de no inspirar saliva o aire procedente del animal.
  • Puede que tengas que proceder a realizar esta operación durante 30 a 60 minutos, hasta que el perro respire por sí solo. Para controlar sus pulsaciones cardíacas, sitúa tu mano bajo su estómago, subiéndola despacio hacia la tercera o cuarta costilla.

Cómo llevar a cabo una reanimación cardiopulmonar en un perro

Si no notas los latidos del corazón, puede que tengas que llevar a cabo una reanimación cardiopulmonar asociada a una respiración artificial. Un perro que no respira, puede que tenga pulso, pero si el corazón deja de latir, no habrá respiración.

Empieza por situar en una superficie firme, la cabeza de tu perro del lado derecho.

Para las razas de tamaño pequeño, sitúa los extremos de tus dedos a cada lado de la caja torácica (desde la tercera a la sexta costilla empezando desde la cabeza) y ejerce una ligera presión cada segundo.

Para las razas de tamaño grande, utiliza la palma de tus manos en lugar del extremo de tus dedos.

Durante este tiempo también debe mantenerse la respiración artificial. Cada cinco empujes, llénale los pulmones de aire, empezando de nuevo el ciclo completo. Esto permite asegurar que haya aire en los pulmones cuando se restablezca la circulación.

Si el corazón no empieza a latir en unos tres minutos, lamentablemente no se podrá hacer nada.

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Estado de shock

Qué hacer en caso de shock

El término shock se utiliza a menudo pero pocas veces con buen criterio. Cuando se habla en referencia a personas o animales, se trata de hecho de un estado mucho más grave que la sensación de malestar experimentada después de un accidente leve o de un susto que a menudo llamamos como “shock”. Para el organismo, un shock se traduce en una circulación sanguínea insuficiente que puede llevar a la muerte. Si tienes la impresión de que tu perro está en estado de shock, contacta inmediatamente con tu veterinario.

Aprender a reconocer los signos previos

  • Debilidad, movimientos convulsivos o colapso provocados por una falta de oxigenación del cerebro.
  • Apatía y depresión.
  • Pérdida de la consciencia. .
  • Palidez en la boca y en los labios, color de los párpados.
  • Decoloración de la piel, piernas y del interior de la boca.
  • Pulso más rápido pero más débil (puede ir de 160 a 180 pulsaciones por minuto en los perros pequeños, hasta 140 en los perros medianos y grandes). Para saber el pulso de tu perro, busca la arteria femoral, que se encuentra en el interior del muslo, en la zona de la ingle. Cuando tu perro está relajado, sitúa el extremo de dos dedos en la cara interna de los muslos y palpa su pulso. Es más fácil encontrar el pulso en los perros de corpulencia débil: puedes notar las pulsaciones cardíacas si pones el dedo en la zona del corazón, situado detrás del codo izquierdo.
  • Respiración rápida.
  • Mirada fija y pupilas dilatadas.

Si constatas la presencia de uno o varios de estos síntomas

  • Ponte en contacto con tu veterinario inmediatamente: hay que hacerlo rápido, porque podría ser indispensable ponerle una inyección intravenosa.
  • Envuelve a tu perro en una manta o una toalla para mantener su temperatura corporal, pero sin aplicar calor de forma directa.
  • Si tu perro está inconsciente, mantenle la cabeza a la misma altura o más baja que el resto del cuerpo.
  • Cubre todas las heridas importantes con un trapo limpio húmedo.
  • Masajéale suavemente las piernas y los músculos para mantener la circulación sanguínea, excepto si tienes la impresión de que tenga algo roto. Asegúrate de que el perro se mantiene tranquilo.
  • Si no detectas ningún latido del corazón en el perro, estando tumbado sobre su lado derecho y en una superficie firme, debes practicarle la respiración artificial o una reanimación cardiopulmonar. Para ello, coloca una mano a cada lado de la región torácica – entre el centro y la parte superior, en el corazón – y, con los dedos, ejerce una presión firme pero NO demasiado intensa y empieza. La aplicación de una presión demasiado fuerte puede dar lugar lesiones adicionales. Repite la operación de 80 a 100 veces por minuto, permitiendo a los pulmones llenarse de aire cada 10 ó 15 presiones mediante la respiración artificial. Para saber más acerca de la reanimación y de la reanimación cardiopulmonar, lee el artículo sobre la reanimación.


Si no puedes llevarlo al veterinario

  • Si no puedes llevar inmediatamente tu perro al veterinario, llama a la clínica y pide que te aconsejen antes de empezar a aplicar cualquier cura por tu cuenta. Un shock, que se acompaña generalmente de una lesión, puede ser complejo y presentar síntomas contradictorios. Describe detalladamente aquellos que tenga tu perro por si hay que realizar una acción determinada.
  • Si tu perro está consciente, tu veterinario puede aconsejarte que mezcles una cucharilla de sal y media cucharilla de bicarbonato de soda en un litro de agua y, en función de su tamaño, hacerle tragar una poca cantidad con la cuchara pequeña cada media hora, durante dos a tres horas. Antes de administrar cualquier cosa a tu perro, habla con tu veterinario.
  • Si está inconsciente, si tiene calambres o vómitos, no administres nunca nada a tu perro por la boca.
  • Tómale el pulso y mide su frecuencia respiratoria cada media hora y anota estas informaciones para facilitárselas al veterinario cuando llegue a tu casa.
  • Debes comprobar si en la orina hay sangre u otras señales y comunícalo también al veterinario.
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