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La visita anual al veterinario

Control veterinario anual

Incluso aunque vigiles estrechamente la salud de tu perro, siempre es más prudente llevarlo también al veterinario cada año para realizarle un examen de salud completo. Por una parte, los problemas de salud esporádicos pueden pasar inadvertidos antes de agravarse y por otra, esta visita periódica te ofrece la oportunidad de mantener al día las vacunas y de solicitar al veterinario consejo sobre todo lo que te preocupe acerca de tu perro.

Control preventivo

Está demostrado que el « control preventivo » es muy útil para poder detectar las evoluciones imperceptibles en la salud física de tu perro. En principio, se recomienda realizar un examen de salud al perro al menos una vez al año, o más veces en el caso de un perro de edad más avanzada o que necesita unos cuidados médicos particulares. Por otra parte, una visita periódica al veterinario te confirmará que « más vale prevenir que curar ». Por lo tanto, no esperes a que los síntomas de una enfermedad se manifiesten para consultar a un veterinario.

Vacunas

Una visita periódica al veterinario es una buena ocasión para comprobar que las vacunas de tu perro estén al día. Para protegerlo contra el moquillo, la leptospirosis y el parvovirus es necesaria una vacuna anual. Si tienes pensado viajar en compañía de tu perro o si decides dejarlo en una residencia canina, es importante solicitar al veterinario los datos recientes sobre las vacunas contra la tos de las perreras.

Comportamiento

Durante este examen anual, aprovecha la ocasión para comentar con el veterinario cualquier comportamiento extraño de tu perro. Tanto si se trata de ladridos a horas intempestivas o de una tendencia a morder y a desgarrar zapatillas en tu ausencia, los problemas de conducta pueden, en general, corregirse si se tratan a tiempo.

Pulgas, garrapatas y lombrices

Otro problema importante que deberás afrontar con tu veterinario es el tratamiento de las pulgas y las garrapatas. Recuerda que las pulgas, o en cualquier caso sus larvas, pueden estar presentes a lo largo del año en el interior de una habitación o en el jardín. Los veterinarios también pueden indicarte cómo identificar la presencia de la tenia solitaria en tu perro y aconsejarte sobre el método más eficaz para eliminarla.

Cuidados dentales

El veterinario examinará con atención la dentición de tu perro para determinar si necesita una limpieza, y te indicará el momento adecuado para realizarla. Con tu veterinario, también podrás valorar la eficacia de los cuidados dentales que llevas a cabo en casa.  

Los perros de edad avanzada

Si tu perro es de edad avanzada, puedes solicitar consejo al veterinario acerca de los cuidados particulares que debes ofrecerle. Al igual que en las personas, los perros de edad avanzada pueden sufrir toda una serie de desajustes de su organismo y pueden presentar osteoartrosis, ceguera, sordera o padecer de amnesia. Por suerte, la mayor parte de los problemas pueden resolverse tomando medicamentos o llevando a cabo cambios en el estilo de vida del perro.

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Cuidados en los perros de edad avanzada
 

Cuidados en los perros de edad avanzada

Aunque tu perro empieza a manifestar signos de debilitamiento, por otra parte también es más sabio. Un control veterinario periódico, los cuidados diarios y una alimentación adecuada, permitirán a tu envejecido compañero, seguir disfrutando de una vida llena de felicidad y salud.

De todas maneras, será necesario ver la realidad tal como es: tu perro envejece y su condición física se irá deteriorando a lo largo de los años. Los mecanismos importantes del cuerpo, que funcionan perfectamente en un estado normal, pueden poco a poco frenar su ritmo o funcionar mal. Al igual que los humanos, las facultades sensoriales se debilitan progresivamente y pueden, a la larga, causar una alteración de la vista, del oído, del gusto y del olfato. También se aprecia una pérdida del apetito, y los perros muy viejos pueden adelgazar, apareciendo una marca prominente a la altura de los hombros y de la columna vertebral.

Los perros a menudo son más mayores de lo que nos pensamos, sobre todo cuando los conocemos desde que son muy pequeñitos y nos han acostumbrado a su energía desbordante. No siempre es fácil determinar la edad de un perro porque existen diferencias importantes entre las razas. Por regla general, los perros de tamaño pequeño viven más tiempo, mientras que las razas más grandes tienen una esperanza de vida relativamente corta (un Gran Danés se considera ya viejo cuando tiene seis años). Además de la raza, hay ciertos elementos característicos en el estilo de vida que pueden influir en la longevidad del perro, en particular su dieta alimentaria, la práctica o no de ejercicio y sus antecedentes médicos.


Los signos de envejecimiento

El método más adecuado para saber si tu perro ha envejecido consiste en observar su comportamiento y su apariencia exterior. Dicho de otra forma, en función de su comportamiento, su temperamento y su apariencia general, ¿qué edad puede tener?
• Pérdida progresiva de vitalidad.
• El perro parece sufrir de cierta rigidez en las articulaciones y presenta dificultad para levantarse después de estar tumbado o después de un largo paseo.
• La piel se vuelve más gruesa y menos elástica. El pelaje se hace más tupido y más áspero y puede despoblarse en ciertas zonas o aparecer pelos grises.
• La sordera se confirma cuando el perro deja de responder a las órdenes o cuando se le llama por su nombre.
• El estado de los dientes y de las encías. Verifica si el alimento se escapa de la boca, si hay una salivación excesiva y si el perro se rasca el hocico. Una hinchazón (como bolsas) bajo los ojos puede indicar la presencia de abscesos dentales y requiere una visita al veterinario.
•&nbspPueden aparecer verrugas, quistes de grasa o hasta tumores. Haz que tu veterinario lo examine y recuerda que el control preventivo puede salvar la vida de tu perro.
• Sed frecuente, orina frecuentemente o tiene incontinencia.
• Muestra dificultades o no puede reconocer su entorno.
• Pérdida de apetito.
• Depresión, desobediencia y comportamientos destructores ocasionales.
• El matiz azulado que recubre los ojos es perfectamente normal y no altera la visión del perro. Por el contrario, una catarata velada y blanquecina puede producir ceguera. Tu veterinario te ayudará a distinguir entre ambos casos.
• Una tendencia a dormir más durante el día y menos durante la noche. Puede llegar a pasar que un perro se pasee de forma errante durante la noche por la casa debido a un dolor en las articulaciones, debido a la senilidad o porque se siente solo.
• Ganar peso – un problema particular que afecta a ciertos perros de edad avanzada. 

Llegará un día en el que empezarás a notar los signos de envejecimiento, pero esto no significa que debas sobreproteger a tu perro e inquietarte. Será suficiente con adaptarse, cambiando ciertos hábitos y tomando algunas precauciones.

Cuidados médicos adecuados - Realizar un examen completo de forma periódica se convierte en indispensable para los perros viejos. Además de las vacunas y del control anual, comenta con tu veterinario los signos geriátricos de tu perro. También haz una lista de los síntomas y comportamientos preocupantes y háblalo con el veterinario.

Ejercicios de calidad - La obesidad y la artrosis son las enfermedades más frecuentes en los perros y por eso es muy importante que hagan ejercicio con regularidad. Sin embargo, si tu perro ya sufre de artrosis, pide consejo al veterinario antes de iniciar cualquier programa de ejercicios.

Los hábitos cotidianos - Para la salud física, mental y emocional de tu viejo compañero, es importante respetar cierta lógica en los hábitos cotidianos con el fin de asegurar el confort y el ambiente tranquilo que necesita.

Una piel y un pelo sano - Sería adecuado añadir una sesión de cuidados suplementarios al menos una vez por semana. También es importante lavarlo regularmente. Esta será una nueva ocasión de demostrarle todo el afecto que tu perro necesita.

Dientes y encías sanas - Es muy importante que el veterinario realice cuidados dentales a tu perro de forma regular. Los perros de edad avanzada están más expuestos a enfermedades de las encías y a la acumulación de sarro. Además del control que realiza el veterinario, no dejes de examinarle periódicamente los dientes y encías tu mismo.  

Asistencia emocional - Esfuérzate en compartir con tu perro de edad avanzada esta etapa de la vida que está a punto de atravesar e intenta comprender los numerosos trastornos psicológicos que transforman su vida. Los cuidados diarios que necesita tu perro mayor quizás te exigen un poco más de paciencia, pero piensa que estos cuidados y tu compromiso en demostrarle cada día tu afecto, contribuirán a ofrecerle una calidad de vida agradable durante esta etapa.

 Alimentación para seniors

Además de los cuidados veterinarios periódicos, comprender la evolución de las necesidades nutricionales de tu perro de avanzada edad, es una de las mejores cosas que puedes hacer por él. En general, a partir de los siete años en adelante, los perros pasan gradualmente a llevar una vida más relajada y, como consecuencia, su dieta alimentaria también debe adaptarse a esta nueva situación. Los perros de edad avanzada son menos activos y su metabolismo es más lento. Por lo tanto, no necesitan un aporte de calorías tan alto como antes. Por el contrario, ahora es más importante que nunca asegurarse de que reciban un aporte en proteínas de excelente calidad y fácil de digerir, a fin de mantener el equilibrio de su organismo.

Los alimentos preparados para perros seniors están concebidos para responder a los cambios de sus necesidades nutricionales y de sus hábitos alimentarios, permitiendo a tu perro disfrutar completamente de sus comidas sin tener que renunciar a los elementos esenciales para su equilibrio.

Lo ideal es darle de comer una o dos veces al día. Sin embargo, algunos perros prefieren tomar pequeñas cantidades, pero con más frecuencia. No hay ningún motivo para inquietarse porque es un comportamiento normal. De hecho es más fácil digerir varias comidas ligeras al día que una o dos tomas más abundantes.

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Precauciones estacionales

Los perros y las estaciones

Al igual que nosotros nos cuidamos de forma distinta según las diferentes épocas del año, también debemos estar atentos a las necesidades de nuestro perro según los periodos cálidos y fríos.

Los cuidados en la época de frío

• Los perros bien alimentados están mejor preparados para soportar los rigores del invierno, en particular, si viven en el exterior. Los perros que viven en el exterior generalmente presentan más necesidades nutricionales que el resto, ya que deben producir la energía que les permitirá soportar el frío. Proporciona a tu compañero agua fresca y limpia varias veces al día.
• La caseta de un perro que vive en el exterior debe estar aislada, elevada, estanca y al abrigo de los vientos dominantes en la zona. Por otra parte, debe ser lo suficientemente pequeña como para mantener el calor corporal del animal.
• Los perros que viven básicamente en el interior, tienen unas necesidades nutricionales menores para mantenerse en una buena condición física que los perros que pasan mucho tiempo fuera. Por otra parte, los perros de pelo corto, los perros viejos y los perros con problemas de salud, pueden necesitar un abrigo para salir.
•&nbspAl volver de pasear por la nieve con tu perro en pleno invierno, comprueba si hace falta retirarle restos de nieve o hielo de entre los dedos de los pies y las almohadillas, y sécale bien las patas. En caso contrario, los restos de humedad podrían perjudicarle. La sal y otros productos para retirar la nieve repartidos por las aceras y las carreteras, también pueden irritar las almohadillas y hacerlas sangrar.
• Como a los perros les gusta el azúcar, se sienten atraídos por los líquidos anticongelantes y los lamen. Debido a que los anticongelantes son productos muy tóxicos, deben almacenarse en un lugar fuera de su alcance. Si por accidente tu animal entrara en contacto con este líquido, llévalo urgentemente al veterinario.
• Si crees que tu perro presenta congelaciones, no las frotes porque podrías empeorarlo. En este caso, también debes consultar con tu veterinario rápidamente. 

Los cuidados en la época de calor

• Cuando la temperatura aumenta, los perros son más vulnerables a sufrir un estrés térmico. Por eso es importante proporcionarle un ambiente confortable. Durante el verano, ten previsto también disponer de mucha agua fresca para refrescarlo.
• Si vais de viaje, no olvides llevarte agua y una toalla. Una toalla húmeda puede ser una forma eficaz de refrescar a tu perro.
• No dejes NUNCA a tu perro en el coche. Un animal encerrado en un vehículo o dentro de cualquier otro sitio poco ventilado, puede sucumbir al calor. Un estudio ha demostrado que, cuando la temperatura exterior es de 26ºC, la temperatura interior de un coche alcanza los 32ºC en cinco minutos ¡y los 43ºC en aproximadamente 25 minutos!
• No le hagas practicar ejercicio durante los días calurosos o las tardes calurosas y húmedas. El mejor momento para hacer ejercicio es al amanecer, antes de que salga el sol, o bien durante el anochecer, cuando se ha ido el sol.
• Las zonas expuestas, como la nariz y las orejas, pueden ser el blanco de las insolaciones y los perros con el manto recién cortado, son particularmente vulnerables a estas insolaciones y al estrés térmico.
• Un golpe de calor puede presentarse rápidamente cuando el animal se expone a altas temperaturas así como a un ambiente húmedo y mal ventilado. Los síntomas incluyen el jadeo, la expresión fija o de angustia, incapacidad de responder a las órdenes, la piel caliente y seca, una temperatura extremadamente elevada, deshidratación, pulso cardíaco rápido y desfallecimiento. Los cachorros y los perros de edad avanzada, así como los perros adultos que recientemente hayan vivido en un clima más fresco, son generalmente más sensibles y pueden presentar riesgos cardiovasculares o respiratorios. Sea cual sea la forma de estrés térmico que presente, es importante ponerse en contacto con el veterinario de forma urgente para tratar posibles complicaciones.

 

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Ejercicios para la salud

Moverse para mantenerse sano

Hacer practicar ejercicio a tu perro es otra manera de pasar un buen rato con él y de reforzar los lazos que os unen. El ejercicio permite controlar el peso, mantener la vitalidad y fortalecer los sistemas cardiovascular e inmunitario del perro…. y del propietario.

Una rutina variada

El hecho de poner en forma a tu perro no debe convertirse en una pesada obligación para él o para ti. Los ejercicios deben ser divertidos y variados y no deben limitarse a una larga caminata de varias horas. Si cada día repites los mismos ejercicios, es bastante probable que tu perro se aburra, al igual que tú. Cambia regularmente tus trayectos e intenta incluir en ellos algunos momentos de juego. Pero tampoco conviene hacerlo de forma exagera. Asegúrate de preparar un programa de actividad que sea adecuado tanto para ti como para tu perro.

Si tu perro tiene más energía que tú, distráete lanzándole una pelota o un disco volador. La actividad será estimulante y divertida para tu perro y tú no te cansarás. Los juegos que consisten en ir a recuperar un objeto lanzado son especialmente buenos para los cachorros y perros jóvenes. Con tal de recibir unas pocas gratificaciones en forma de caricias o palmaditas afectuosas (evitando dar demasiadas golosinas que a la larga podrían favorecer la obesidad) muchos perros ¡estarán encantados de cansar el brazo de su dueño! Evita lanzar palos porque a menudo la madera se astilla, dañando los dientes, la garganta y el estómago del perro.

En cuanto a los perros de más edad, prefieren actividad más suaves y paseos tranquilos; intenta, sin embargo, variar el trayecto para mantener su interés… y ¡el tuyo! 

Necesidades según las razas

Evidentemente hay razas que necesitan ejercicio más frecuente y más enérgico que otras. Muchas veces esto vendrá determinado según la función que en su origen tenía la raza. En otros casos, por su herencia genética, tendrán una marcada preferencia por una clase de diversión concreta. Los Terrier adoran cavar; los Sabuesos, que están dotados de un sentido del « rastreo » muy desarrollado, prefieren ejercicios breves e intensos, mientras que los Pastores aprecian los deportes caninos en particular.  

Empieza con suavidad

Si hace mucho tiempo que no haces ejercicio de forma regular con tu perro y decides hacerlo, empieza con suavidad. Comienza por pequeños periodos de actividades a un ritmo lento, aumentando progresivamente la duración, rapidez y la distancia. Asimismo, empieza por hacer caminar o correr a tu perro por superficies blandas como tierra, arena o hierba, hasta que las almohadillas se endurezcan. No olvides mantener a tu perro atado para poder controlarlo durante el paseo o la carrera.

Si tu perro tiene antecedentes médicos, es mejor que establezcas un programa de ejercicios adecuado con tu veterinario.

Horas de las comidas

Evita hacer ejercicios con tu perro inmediatamente antes o después de las comidas. Un estómago lleno puede provocar trastornos digestivos. Debes ofrecerle pequeñas cantidades de agua antes y después del ejercicio.

En todas las épocas del año
Sean cuales sean las condiciones meteorológicas, los perros sienten necesidad de hacer ejercicio con regularidad. Sin embargo, no olvides que un tiempo muy caluroso o muy frío añade algunas dificultades. Al igual que los humanos, los perros pueden sufrir de sabañones. Si te paseas con tu perro por la nieve, límpiale después las almohadillas para quitar la nieve, el hielo o la sal que pueda tener incrustada. Durante el verano, ten presenta las insolaciones y los golpes de calor. Y recuerda que el asfalto caliente puede lesionar las patas de tu perro.

Cualquiera que sea la actividad elegida para practicarla juntos, no olvides que tu perro adora estar contigo; haz que estos momentos se conviertan en algo verdaderamente especial.

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Alimentación equilibrada

Una dieta alimentaria equilibrada

 

Los perros tienen unas necesidades nutricionales diferentes a las de los seres humanos. Mientras que para las personas es aconsejable comer fruta fresca y verduras ricas en vitamina C, en el caso de los perros las bacterias presentes en su estómago producen suficiente vitamina C; por lo tanto, no es necesario incluirla en su alimentación. Los perros también pueden vivir sin hidratos de carbono, pero hay que recordar que no son carnívoros estrictos y que no pueden vivir sólo de carne. Para conseguir un equilibrio adecuado, necesitarán una combinación de carne, cereales y verduras.

 

Todos los alimentos preparados de calidad para perros están cuidadosamente formulados para ofrecer el equilibrio adecuado de los nutrientes que un perro necesita, y al mismo tiempo sean sabrosos. Aunque sea muy tentador añadir comida de personas y restos a una alimentación equilibrada, en el aspecto nutricional no aportará nada a tu perro y puede alterar este equilibrio nutricional ideal.  

Proteínas

Compuestas por aminoácidos, las proteínas son los elementos básicos del organismo. Las proteínas con las que alimentas a tu perro (por ejemplo, pollo o buey) aseguran la liberación de la energía, la formación de músculos, piel, pelaje, anticuerpos, enzimas, hemoglobina y hormonas.  

Grasas

Las grasas y los aceites proporcionan a tu perro el carburante que necesita para mantenerse activo: proporcionan dos veces más energía que las proteínas y los hidratos de carbono. Las grasas y los ácidos grasos son una fuente de vitaminas y son esenciales para asegurar una piel y un pelo sanos, así como un sistema inmunitario fuerte. Las grasas favorecen también de forma considerable el sabor y la digestión del alimento.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono corrientes como los cereales, el arroz y la pasta, representan una excelente fuente de energía. Las fibras a su vez sostienen el proceso digestivo.  

Minerales

Los minerales, tales como el calcio y el fósforo, son esenciales para mantener los huesos fuertes y los dientes sanos, el desarrollo de las células y de los tejidos, el equilibrio de los fluidos y de los procesos metabólicos. Los minerales deben estar cuidadosamente equilibrados; el exceso de uno puede provocar la carencia de otro mineral.

Vitaminas

Las vitaminas son necesarias en pequeñas cantidades para mantener el crecimiento, asegurar una piel y un pelaje sanos y mantener el sistema inmunitario. Un aporte excesivo de ciertas vitaminas puede ser nocivo, mientras que una carencia de otras vitaminas puede igualmente tener consecuencias fatales. Las vitaminas solubles en la grasa (A, D, E y K) se almacenan en los tejidos adiposos de tu perro, mientras que las vitaminas solubles en el agua (complejo B, y C) se excretan en la orina. Contrariamente a los humanos, los perros no necesitan vitamina C.

Agua

El agua es esencial para todos los seres vivos y los perros no son la excepción. La cantidad de agua necesaria depende de varios factores, en particular de la temperatura ambiente, de los niveles de ejercicio y del alimento, seco o húmedo, que toma el perro. El agua asegura la regulación de la temperatura del cuerpo, el transporte de sustancias nutritivas en el organismo y la eliminación de desechos. Asegúrate de que tu perro tiene agua limpia y fresca siempre a su disposición.

Alimentos prohibidos

Debes ser prudente si preparas tu mismo la comida de tu perro a base de restos o de carne comprada especialmente para tu animal de compañía. Estos regímenes alimentarios generalmente incluyen mucha carne y no contienen una cantidad suficiente de otros nutrientes y minerales importantes como el calcio. Además, algunos alimentos para humanos como el ruibarbo, la soja, la cebolla, las espinacas, la remolacha y el maíz poco cocinado o las judías verdes, son tóxicos para tu perro. El chocolate puede ser muy perjudicial y tu perro no debe comerlo nunca. ¡85 g de chocolate es suficiente para matar un perro de tamaño mediano!

Suplementos alimentarios

Los suplementos no son necesarios si un perro normal y sano recibe una alimentación equilibrada. Sin embargo, ciertos factores tales como la toma de restos de la mesa, ejercicios irregulares, o cambios de rutina estresantes, pueden justificar unas necesidades especiales a nivel nutricional.


Algunos propietarios de perros piensan que deben incluir una dosis suplementaria de calcio en la dieta de las hembras en gestación o en lactancia, así como en la de los cachorros en pleno crecimiento. Si bien el organismo efectivamente necesita más minerales en esos periodos, éstos deben obtenerse a través de una alimentación de alta calidad, equilibrada nutricionalmente. Una adición desmesurada de minerales y otros nutrientes puede favorecer la aparición de deformaciones esqueléticas y provocar otros problemas. Un alimento preparado de calidad, formulado para cachorros, ofrece a tu hembra gestante o en periodo de lactancia, todo lo que necesita.

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Los perros sanos

 Más vale prevenir que curar. La salud de tu perro no hace excepción a este dicho. Todos los meses debes examinar a tu perro para detectar posibles síntomas de una enfermedad. No olvides que algunos perros llegan a ocultar muy bien una enfermedad o dolor, así que hay que estar atento.

Lista de elementos a comprobar

 • Cuerpo - palpándole, debes notar las costillas y ninguna otra cosa. Debe haber un « talle » entre las costillas del perro y su cadera, y el vientre no debe hundirse. Vigila los signos de pérdida o aumento de peso.

• Orejas – las orejas de tu perro deben estar limpias y desprovistas de cera marrón o verde, y no deben desprender olor. Algunas razas de perro de orejas largas necesitan una limpieza regular, con productos especiales para las orejas. Sin embargo, cuidado con lo que utilices para llevar a cabo esta limpieza: la piel de tu compañero es muy sensible. Tampoco realices una limpia demasiado enérgica ni demasiado profunda ya que te arriesgas a perforar el tímpano.

• Ojos - los ojos deben ser brillantes y claros, y no estar lagrimosos, rojos o hinchados. Tu perro no debe asustarse con la luz, como si le hiciera daño a los ojos. Los problemas oculares a veces pueden acompañarse de síntomas gripales.

• Nariz -la superficie debe estar desprovista de costras y la nariz no debe gotear ni sangrar. Su color puede pasar de negro a rosa y volver a ser negro, con variaciones a lo largo del año. No debe estar tampoco demasiado fría ¡ni mojada!

• Aliento - el mal aliento no solo supone un problema estético o social (todos sabemos que los perros con mal aliento no son una compañía tan agradable). También puede indicar la existencia de problemas digestivos o dentales, y si no se trata a tiempo, en ocasiones puede derivar a problemas orgánicos. Los dientes deben ser blancos, sin exceso de sarro, el cual los vuelve gruesos y marrones. En cuanto a las encías, deben ser rosadas o negras, pero no rojas ni estar hinchadas.  

 • Piel y pelo - la piel de tu perro puede ser rosa o negra, en función de los pigmentos naturales de su raza. El pelaje, debe ser más o menos espeso (en función de la raza) brillante y sin pelos rotos. Tanto la piel como el pelo no deben tener caspa, suciedad o heridas. Tu compañero puede perder pelos a lo largo de todo el año, pero la pérdida acostumbra a ser más importante en verano y en otoño. En este caso necesitarás un buen aspirador. Algunas razas como los Caniches no pierden pelo de forma natural, por lo que necesitarán un corte de pelo de forma periódica.

• Uñas  - deben ser suaves y pueden ser blancas o negras. Las uñas rugosas y que se rompen con facilidad deben vigilarse. Cuando compruebes el estado de las uñas, no olvides los espolones, situados en la parte interior de la pata, justo debajo del tobillo. En algunos perros, estos espolones se sitúan en las patas delanteras; otros los tienen tanto en las delanteras como en las traseras; y otros no llegan a tenerlos.

• Digestión - vigila el apetito de tu perro. ¿Presenta algún cambio notable? Puede ser muy difícil de saber si el perro tiene un comportamiento peculiar. El perro no debe tener molestias o atragantarse cuando come y las deposiciones deben tener un color normal, sin diarrea, estreñimiento o moco (como gelatina clara).

• Sed - si tu perro tiene sed repentina o se pone a beber más de lo normal, consulta a tu veterinario.

• Actitud - la actitud de tu perro puede decir mucho. Si notas que su cabeza o su cola se inclinan hacia abajo, generalmente significa que tu perro no se encuentra muy bien. Los perros que se encuentran mal también pueden ponerse a merodear por las esquinas o cavar agujeros en el jardín para meterse en ellos. Si estás preocupado por alguna actitud en particular, pide consejo a tu veterinario.

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Esterilización

Esterilización

Esterilizar a tu perro le proporciona una mejor salud general y una vida más larga, y a ti te aporta tranquilidad. Salvo por alguna razón muy concreta, optar por esterilizar a tu animal de compañía siempre es una decisión responsable. No hay que hacer caso de todas las objeciones que podrás oír ¡y pide hora en la consulta en cuanto puedas hacerlo! 

Ventajas a nivel de su salud

La extirpación de los ovarios en la hembra reduce el riesgo de desarrollar un cáncer de mamas y ayuda a elimina la posibilidad de sufrir un cáncer de útero y ovarios, así como de una infección uterina; problemas que, por otra parte, son frecuentes en las hembras no esterilizadas. Una gestación no planificada también puede poner en riesgo a tu perra por aparearse con un perro donde los cachorros serán demasiado grandes, dificultando su nacimiento. La esterilización también reduce los riesgos asociados a los abortos. Algunos veterinarios prefieren esterilizar a las hembras antes del primer celo, otros no. Háblalo con tu veterinario. 
 

La castración del macho evita los tumores testiculares y puede reducir los riesgos de problemas de próstata. También reduce los riesgos de tumores y hernias perianales, que se observan a menudo en los perros viejos no esterilizados. La castración reduce igualmente los impulsos agresivos del perro, disminuyendo entonces la probabilidad de heridas a causa de peleas.

Para los machos, la intervención consiste en quitar los dos testículos. Para las hembras, se trata de la extirpación del útero y de los ovarios.

Un mejor compañero para tu familia

Obviamente, ninguna familia quiere tener que ocuparse de una camada de cachorros no deseada. Además, la esterilización de tu perra te permitirá evitar el problema de tener a perros macho rondando o instalados en tu jardín. Por otra parte, los machos castrados son menos agresivos hacia los otros machos y no se distraen con hembras en celo. Los machos castrados marcan menos su territorio y tampoco suelen tratar de “montar“ sobre objetos o personas.

El problema de la superpoblación canina

Cada año, se abandonan miles de perros no deseados en las perreras y refugios de animales, y esto pasa en todo el país. La mayoría son el resultado de fecundaciones accidentales por perros vagabundos no castrados.

Excusas, siempre excusas

La lista de excusas más habituales para no esterilizar a los perros es larga, pero no son más que excusas. En realidad, es mejor tomar la iniciativa por el bien de tu compañero, de ti mismo y de tu familia. Por ejemplo…
 

Mi perro engordará y se volverá perezoso - la esterilización puede disminuir la tendencia natural de tu perro a deambular pero no afecta a su nivel de actividad global. El aumento de peso de los perros después de haber sido esterilizados, generalmente se debe a una combinación entre sobrealimentación e inactividad durante el periodo de convalecencia después de la intervención.
   
La personalidad de mi perro cambiará  - es posible, pero cambiando a mejor. Una vez esterilizado, tu perro puede que sea menos agresivo hacia los otros animales, será menos probable que deambule y quizás mostrará una mejor personalidad. Por otra parte, disminuirá o cesará el marcaje del territorio (con la orina).  
 

Podemos vender los cachorros y ganar dinero - incluso los criadores conocidos tienen suerte cuando consiguen obtener camadas de cachorros de pura raza. Hace falta que una hembra de pura raza se aparee con un semental, antes de correr el riesgo de dejarse montar por un perro desconocido. El coste de la crianza de una camada así (que incluye los gastos ligados al semental, las vacunas y otros gastos médicos) se lleva la mayor parte del beneficio. Por otro lado, puede ser difícil encontrar buenos hogares para estos cachorros y los refugios de animales ya están llenos de perros no deseados. Más vale dejar la crianza en manos de los criadores profesionales.  
 

Me preocupa tener que anestesiar a mi perro - las ventajas médicas que se consiguen con la castración o la esterilización de tu perro, superan de largo el leve riesgo implicado en la anestesia. Son numerosos los procedimientos veterinarios modernos en los que se recurre a equipos que controlan el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria durante la intervención quirúrgica, permitiendo asegurar que el paciente de cuatro patas está bien. Si estás preocupado, siempre puedes consultar a tu veterinario, pero no olvides que se trata de una operación de rutina.  

Antes y después de la operación

En principio, tu veterinario te indicará que no des a tu perro de comer ni de beber en las 12 horas anteriores a la operación. La mayoría de los perros vuelven a su casa el mismo día, pero a veces, el veterinario preferirá mantener en la clínica un poco más de tiempo algún animal que todavía esté adormecido.

Después de la operación, los perros deben permanecer en casa durante varios días, tranquilos y sobretodo evitando que salten o que se muerdan los puntos de sutura. El veterinario te explicará los cuidados postoperatorios a realizar y cuándo le quitará los puntos de sutura.

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Vacunas

Vacunas

Las vacunas, cuando se ponen con regularidad, proporcionan a los perros una protección a largo plazo, para toda la vida, contra las enfermedades víricas graves y a veces mortales. Una vez en la circulación sanguínea, la vacuna imita a un virus o una bacteria en particular y desencadena la respuesta inmunitaria del cuerpo. Después, la respuesta inmunitaria estará lista y preparada para luchar contra toda infección en el futuro provocada por este virus.

 

Las primeras vacunas deben ponerse en los cachorros entre las ocho y las diez semanas, por lo tanto debes prever una visita al veterinario en cuanto sea posible. La mayoría de las vacunas se inoculan en varias inyecciones y, un año después de la última, tu perro necesitará una vacuna de refuerzo. Los protocolos de vacunación pueden variar, por lo que debes seguir adecuadamente el programa de vacunación recomendado por tu veterinario. Él mismo también te aconsejará las vacunas que tu perro debe recibir. Aquí detallamos las más frecuentes:

Moquillo

Infección viral extremadamente contagiosa que afecta al sistema respiratorio, sistema gastrointestinal y sistema nervioso, pudiendo llegar a ser mortal. Generalmente se propaga como una infección por vía aérea y la vacuna es la única forma de control eficaz.
Cuándo: Inyecciones a las ocho y diez semanas de edad, seguidas por vacunas de refuerzo. Pueden ir asociadas a otras vacunas.

Hepatitis infecciosa canina (Adenovirus)

Cuándo: la primera vacuna se inocula en varias inyecciones a partir de las ocho semanas de edad, y a menudo va asociada con las vacunas contra el moquillo.

Parvovirus

Infección vírica frecuente pero mortal, con síntomas que incluyen una fuerte diarrea, fiebre y vómitos.
Cuándo: Unas inyecciones seriadas, a la edad de ocho a las veinte semanas, seguidas de vacunas de refuerzo. 

Leptospirosis

Bacteria que afecta a los riñones y al hígado.
Cuándo: Una serie de inyecciones, a partir de las ocho semanas de edad, seguidas de vacunas de refuerzo, que pueden estar asociadas a otras vacunas.

Virus para-influenza (Bordatella)

Una de las causas de la tos canina, este virus es extremadamente contagioso y ataca al sistema respiratorio.
Cuándo: las primeras inyecciones se dan a las ocho semanas y son seguidas por vacunas de refuerzo.

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