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Los perros y los niños

Los perros y los niños

Un perro en la familia puede ayudar a que tus hijos adquieran el sentido de la responsabilidad desde una temprana edad. Está demostrado que los niños criados con animales son más sociables de adultos, tanto con las personas como con los animales. También tienden a adquirir mejores habilidades de comunicación y son menos susceptibles a desarrollar alergias a los pelos de animales. Pero sucede que los niños muestran demasiado entusiasmo en su relación con un animal doméstico. Por lo tanto, es necesario que los adultos los eduquen y los vigilen, sobre todo a los más pequeños.

Recién nacidos

En función de su herencia genética, de su personalidad y de su experiencia, cada perro tendrá una reacción diferente con respecto a los recién nacidos.  
 

To keep any disruptions to a minimum, make sure your dog’s bed, feeding and water dishes, toys, litter tray etc. remain in a private position away from busy areas. If necessary, they can be re-sited (if the ‘dog’s room’ has been turned into a nursery, for example). 
 

Cuando el bebé empiece a caminar, deberás hacer que tu perro pueda comer, descansar y dormir en un zona segura que tú puedas cerrar con una barrera para bebés. Una caseta interior (o una caja) es una guarida ideal para un perro. Procura instalarlo así antes de la llegada del bebé para que tu animal de compañía se pueda acostumbrar. Cuando el perro esté en su guarida, él dispondrá de un remanso de paz y tú sabrás que tu niño puede caminar con completa seguridad.  

 

Un aumento de las atenciones ayudará a que el perro asocie la presencia del bebé con cosas buenas. Si la llegada a casa del bebé os inquieta, esforzaros por no mimar o reconfortar al perro en ese momento, ya que solo reforzará su ansiedad. Más bien, debes esperar a que se relaje o empezar a juega con él y después lo mimas en otra habitación. Pero hay muchos perros que de forma natural adoptan el rol de niñera del nuevo bebé. Se vuelven unos protectores muy útiles y compañeros de juego a medida que el niño crece. ¡Y vigila que algunos trocitos de comida no caigan de la trona y se conviertan en una nueva fuente de alimentación para tu perro!

Niños

La mayoría de los perros adoran la presencia de bebés porque son sinónimo de visitas y de una mayor atención también para ellos. Pero la novedad empieza a esfumarse cuando los niños comienzan a ser independientes y móviles. Un bebé que gatea o que da sus primeros pasos puede coger por sorpresa al perro, y además sus gritos pueden asustarlo.  
 

En esta etapa es extremadamente importante ofrecer al perro sitios donde pueda retirarse. A los perros no les gusta que les persigan sus dueños o alguien intentando ser agradable con ellos; la persecución no coordinada, súbita o persistente de los pequeños que empiezan a caminar, puede resultar muy molesta. Debes vigilar siempre todas las interacciones entre los niños pequeños y los perros hasta que los niños sean lo suficientemente mayores y prudentes para acercarse tranquilamente y tratar al perro con amabilidad. A los niños pequeños no se les debe permitir nunca levantar a un perro a menos que tengan la suficiente fuerza para tenerlo cogido correctamente.
 

Una forma adecuada de que el niño aprenda a conocer a los perros y a respetar su estado de ánimo y las necesidades de otro ser vivo, es que juegue con él lanzándole una pelota y juguetes que el perro deba ir a buscar, sentarse tranquilamente a su lado o acariciarlo y limpiarlo, si al perro le gusta. Puedes contribuir paso a paso a establecer interacciones y relaciones positivas, convirtiéndolas en experiencias agradables tanto para el perro como para el niño: felicita al perro ofreciéndole además una golosina y elogia también al niño.  
 

Más adelante, los niños también deberán aprender a participar en la educación del perro y a repartirse la responsabilidad en los paseos y los ejercicios, en el momento oportuno.

Algunos consejos

  • Enseña a los niños pequeños a no perseguir al perro.
  • Enséñales a acariciar amablemente a tu animal de compañía y enseña al perro a responder a las instrucciones del niño a cambio de recompensas.
  • Enseña a los niños el mejor sitio donde acariciar al perro: en la parte de arriba de la cabeza y a lo largo del dorso.
  • Enseña a los niños a no tirar de la cola de un perro.
  • Siempre hay que dejar solo al perro cuando come, se limpia o duerme.
  • Los niños deben lavarse las manos después de acariciar al perro.
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    Conociendo a la familia

    Presentación de un nuevo perro en casa

    Para presentar a tu nuevo perro a la familia, es necesario crear un ambiente seguro, cálido y controlable. No olvides recompensar a tu nuevo perro, y tranquilizar así como recompensar de igual forma a los animales de compañía que ya tengas en casa.

    Presentación de un perro a los niños

    Como es natural, los niños estarán muy excitados por la llegada de un nuevo cachorro o perro, pero procura que se acerquen de forma progresiva. Los primeros días, encárgate de que se mantengan a cierta distancia para evitar molestar al recién llegado con ruidos o movimientos demasiado bruscos. Lo ideal es mantener un perro adulto en una habitación y después dejar que se instale progresivamente explorando tu casa, habitación por habitación. Es mejor evitar que los niños den caricias sobre la cabeza de un perro que no conocen bien. Si este perro no ha sido adiestrado correctamente, puede percibir este gesto como una agresión y morder.  

    Presentación de un cachorro a un perro adulto

    Si presentas un cachorro a un perro más mayor y ya establecido en casa, hazlo suavemente, permitiendo quizás al perro más mayor que conozca al cachorro mientras éste último esté durmiendo. En principio el perro adulto deberá aceptar al cachorro al cabo de un rato. Sigue dando mucha atención al perro más mayor y que nunca parezca que favoreces más a uno que al otro ¡Hay que cuidar los sentimientos de cada uno!  

    Presentación de un perro adulto a otro perro adulto

    Si presentas un perro adoptado, no esperes que se hagan amigos de inmediato. Deja que se conozcan progresivamente. Vigilando de cerca a los dos perros y con ambos atados por la correa, deja que se observen el uno al otro. Si empiezan a pelear, sepáralos inmediatamente y espera a que se calmen. No olvides que siempre debes prestar mucha atención a los perros que ya pertenezcan a la familia, de manera que no perciban al nuevo perro como una amenaza. Los perros que no estén castrados ni esterilizados, serán más propensos a pelearse (en particular las hembras).

    Presentación de un cachorro o de un perro adulto a un gato

    El camino a recorrer para conseguir una armonía social con los gatos a menudo es más largo. Frente a un perro, los felinos normalmente se ponen a bufar o a dar patadas y buscan la forma de escaparse, corriendo y escondiéndose. Deja que tu gato se esconda. Puedes prepararlo de modo que presentes a los dos animales en una habitación que tenga estanterías o cajas grandes en las que tu gato pueda saltar para ponerse a salvo.

    Nunca dejes a tus animales domésticos solos y sin vigilancia durante los primeros meses. Los gatos necesitan coger confianza en presencia de nuevos perros y no quieren que se les expulse. Por consiguiente, mantén a los perros, sobre todo a los cachorros, atados en presencia del gato hasta que tengan una relación amistosa. Pronuncia un “NO” enérgico si el perro se muestra antipático. Dar de comer a tu gato en presencia del nuevo perro, puede ayudar a que el gato se quede.

    No te sorprendas o enfades si tu gato algunas veces sigue bufando o dando patadas a tu cachorro o perro. El hecho de que tu gato tenga ganas de permanecer en la misma habitación es una buena señal. A menudo, los gatos adultos perciben a un nuevo perro como una amenaza por su posición dominante y puede que orinen para marcar su territorio. Es una reacción normal para un gato estresado. Para permitir al gato conservar su sentido del territorio, no dejes que tu nuevo perro se pasee libremente por la casa. Al mismo tiempo, vigila que tu gato tenga un lugar en el que el perro no pueda acceder, con su lecho higiénico, su comida y el agua a mano. Finalmente, no te inquietes si no logran entenderse. Los gatos son independientes por naturaleza y pueden prescindir de un amigo canino.

    Presentación de un nuevo cachorro o un nuevo perro a un gatito

    En general a los gatitos les gustan los perros, y los perros no se sienten amenazados por los gatitos. Empieza las presentaciones bajo una estrecha vigilancia, a poder ser manteniendo a ambos atados. Procede de esta forma hasta que cada uno se sienta mejor con el otro. Si el nuevo perro presenta signos de antipatía, di “NO” de forma enérgica para mostrarle claramente que no toleras este tipo de comportamientos.

    Los animales jóvenes criados juntos son poco susceptibles de volverse contra otros animales, y esto es válido para los gatitos y los cachorros. Pero aquí también, como con los gatos más mayores, no dejes nunca a un nuevo perro y a un gatito solos hasta que no hayan establecido buenas relaciones.

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    El juego

    El juego

    ¡A los perros les encanta jugar! Es una gran oportunidad para fortalecer el vínculo que os une y es un ejercicio sano para ambos. El juego representa una parte importante de la educación del perro y permite satisfacer sus instintos caninos básicos. Aquí encontrarás algunas ideas para que el juego sea siempre interesante y divertido para los dos.

    El escondite

    Una persona se esconde, después de haber mostrado que tiene un juguete favorito o una golosina. Al inicio, escoge un escondite fácil de encontrar, dejando que tu perro mire. Anímale a encontrar la persona, que podrá darle de inmediato el juguete o la golosina a modo de recompensa. El cabo de un rato, haz el juego más difícil. Distrae a tu perro mientras el otro jugador se esconde, utiliza escondites diferentes y cambia de sitio.

    Encontrar la golosina

    Dile a tu perro “Quieto” y muéstrale una golosina o una galleta que a continuación situarás claramente bajo un cojín o detrás de una silla. Dirígete hacia tu perro con la instrucción “Busca”. Con un poco de entrenamiento, podrás esconder el objeto en varios sitios en la habitación. Haz el juego más difícil extendiéndolo a varias habitaciones y dejando al perro fuera de la habitación mientras tú escondes la golosina.

    Juego de pistas

    El juego de pistas es muy divertido pero necesita un poco de entrenamiento. Lo primero que hay que hacer es poner una correa larga o una correa flexible a tu perro, con un collar fijo. No utilices collares de estrangulamiento. Dile a tu perro que se quede quieto donde está mientras que tú retrocedes unos 20 metros mostrándole un juguete o una golosina. Arrastra los pies para dejar el máximo olor y mantén la recompensa próxima al suelo para hacer que el perro deba buscar a nivel del suelo. Deja la recompensa al final de la pista, después vuelve por el mismo camino. Ayudándote de la orden “sigue la pista”, anima a tu perro a olisquear el suelo por donde has caminado, hasta encontrar la recompensa. Poco a poco podrás situar pistas más largas, yendo en diferentes direcciones y según diferentes esquemas.

    A la caza del tesoro

    Intenta este juego cuando tu perro haya aprendido bien a seguir las pistas. Cuando estés en el exterior, haz caer un juguete sin que tu perro lo vea y sigue caminando algunos metros. Después, párate y dile “mira atrás” para animarlo a reencontrar el itinerario (la mayoría de perros son capaces de seguir tu olor incluso sin saber exactamente qué dirección has tomado) hasta que encuentre el juguete. Al principio puedes usar una correa larga para mantener al perro sobre la pista correcta. Al cabo de un rato, aumenta la distancia y sitúa el objeto donde sea un poco más difícil de encontrar. No lo tires muy lejos del lugar por donde has pasado porque sin tu olor el perro no podrá localizarlo.

    Ve a buscar

    Puedes enseñar a tu perro a jugar a ir a buscar un objeto, ¡incluso sin tener que levantarte del sofá! Ofrécele un juguete a tu perro y, en el momento en que lo lame y que lo olfatea, dile “ves a buscar”. Cuando tu perro haya aprendido a tocar el juguete con su trufa cuando se lo pides y que le dices “ves a buscar”, empieza de nuevo el ejercicio varias veces y después recompénsalo con elogios o una golosina. La próxima etapa es la de aprender a coger el juguete con la boca para traerlo.

    Procediendo muy lentamente y por etapas, debes ser capaz de hacerle pasar de la acción de oler a la acción de coger un juguete con la boca cuando se lo ordenes. No pases nunca a la siguiente etapa sin haber obtenido la respuesta al 100% de la etapa actual.

     

    Una vez que hayas conseguido este nivel, deja caer el juguete y dile “ves a buscar”. Cuando tu perro empiece a despabilarse, podrás empezar a lanzar el juguete un poco más lejos cada vez. Recompensa a tu perro solo cuando te traiga el juguete.  

     

    Evidentemente no estás obligado a jugar en el salón. Prueba el juego durante un paseo o en el jardín, cuando tu perro haya comprendido la norma. Y atención, porque el juego de “ves a buscar” se puede transformar rápidamente en “persecución” o en “lucha”. ¡Y es muy fácil que sea tu perro quien gane estos juegos!

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    Deportes para tu perro

     ¡Los deportes que a tu perro le encantarán!

    No es posible enseñarle nuevos trucos a un perro…. ¿Estás seguro? Claro que se le puede enseñar, así como los deportes nuevos y excitantes para perros que quieras. Estos nuevos ejercicios serán una fuente de diversión tanto para ti como para él. En algunos casos te hará falta equiparte de accesorios especiales o acudir a un sitio en particular. Sin embargo, si tienes un espíritu práctico y creativo, también puedes entrenarte en casa. No se trata de una competición. Algunas estrellas de deportes intensivos no participan nunca en acontecimientos organizados pero muchos perros al practicar estos ejercicios se dan cuenta de que están compitiendo y eso lo adoran, en particular ¡cuando son ellos los que ganan!

     Aquí tienes algunos de los deportes caninos más populares:

     El agility

    El agility (agilidad) es el más popular de los deportes modernos para perros. El agility es un deporte canino en el que el perro avanza por un recorrido de obstáculos bajo la dirección de su dueño. Los perros corren sin correa y son guiados únicamente por la voz y el lenguaje corporal. Por lo tanto, el perro debe ser entrenado para obedecer puntualmente. En competición, la precisión y la velocidad son importantes.

    Flyball

    A los perros les encanta el flyball. Es un deporte asombroso, tanto si lo observas como si lo practicas. Se trata de una carrera, poniendo en competición dos equipos de perros. Los perros sortean una serie de obstáculos, corriendo hacia una caja provista de un pedal sobre el que el perro debe apoyarse, activando la expulsión de una pelota que el perro atrapa al vuelo y que irá a entregar a su dueño, saltando los obstáculos en sentido inverso.

    Por lo tanto, el perro no solo debe superar los obstáculos sino que también debe dominar la carrera y su llegada para cubrir la máxima distancia en un tiempo mínimo. El paso por la caja puede ser determinante para conseguir la victoria. Por lo tanto, hay que enseñar al perro a hacerlo correctamente.

    Este juego va dirigido a los perros que están lo suficientemente motivados por la pelota.

    Obediencia

    Es un deporte más tranquilo pero que requiere una concentración y una motivación muy alta por parte de los perros y de sus dueños. Este deporte implica dominar las órdenes elementales como “Siéntate”, “Échate”, “Aquí” o “Trae”.

    El salto de trampolín

    Es un deporte relativamente nuevo, muy popular en los Estados Unidos, donde se conoce con el nombre de Dock Diving. Este deporte consiste en que los participantes caninos se lancen desde una rampa y se zambullan en una piscina para recuperar un juguete. El ganador es el que se tira más lejos. No hay que temer por los participantes: es suficiente con observar sus colas para comprender lo bien que se lo pasan.

    El Frisbee

    El Frisbee es otro deporte canino en el que hay que dar un rodeo, aunque el término ¡más bien evoca un entretenimiento que se practica en un parque! Este deporte nació a principios de los años 1970, incorporándose en paralelo a la creciente popularidad del Frisbee humano. La actividad de “buscar-traer” constituye la base de este deporte. En competición, se trata de un recorrido cronometrado en el que los equipos formados por un perro y un lanzador intentan el máximo de veces lanzar y atrapar el frisbee con éxito, en un tiempo concreto. Estos recorridos generalmente duran un minuto.

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