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Una gestación sana

Una gestación sin problemas

La gestación es la causa de muchas tensiones en una perra. Su cuerpo sufrirá importantes modificaciones y necesitará muchos cuidados y atenciones. Por lo tanto, antes de hacer montar a tu hembra, debes tener en cuenta todos estos cambios y saber si estás preparado para afrontarlos. Siempre es aconsejable contactar con el veterinario o un criador profesional para discutir las ventajas y los inconvenientes.

Alimentación y nutrición

Una futura madre tendrá paulatinamente necesidad de más cantidad de alimento de buena calidad, para ella y su futura camada. Es vital que los cachorros reciban los nutrientes y los minerales apropiados, mientras que la madre necesitará más proteínas de lo normal para amamantar a sus pequeños los primeros días, en una fase en la que su crecimiento es muy rápido. Una alimentación alta en energía, como la que ofrecen las fórmulas para perros “activos” o para cachorros, le aportará las calorías suplementarias y los otros principales nutrientes que ahora necesita en cantidades mayores. Como siempre que se pasa a un alimento nuevo, el cambio a una fórmula de alta energía debe hacerse de forma progresiva, y en este caso a partir de la sexta semana de gestación. En las últimas fases de la gestación la hembra dispondrá de menos espacio en su vientre para el alimento. Hará falta entonces darle cantidades más pequeñas pero más frecuentes. Deja siempre también un recipiente de agua fresca a su disposición.

Recuerda también que la obesidad puede ser un problema grave para las hembras en gestación, aunque ahora no es el momento adecuado para ponerla a régimen. Tu veterinario te ayudará a escoger el programa de nutrición más adecuado para tu perra.

 Ejercicio

Una marcha moderada permite a la futura mamá mantenerse en forma, pero el entrenamiento intenso, la participación en acontecimientos y el aprendizaje de la obediencia pueden ser demasiado estresantes (y si por un descuido la madre recibe algún golpe en su cuerpo, podría dañar a los futuros cachorros). Al mantenerse en forma, podrá incluso soportar el trabajo. En el periodo de gestación, al inicio tu perra no estará especialmente delicada, pero a medida que pase el tiempo, la marcha le resultará cada vez más cansada e incómoda. Por lo tanto se deberá reducir la duración del ejercicio pero aumentando la frecuencia.

 Vacunas

No hay que vacunar a la perra durante la gestación. Lo ideal es que reciba una serie de vacunas de refuerzo justo antes de la reproducción. Las madres con un buen estado de salud transmiten su inmunidad a sus cachorros en la primera leche que producen. Por lo tanto, será bueno asegurar que su cantidad de anticuerpos esté en su máximo.

Parásitos

El control de las pulgas y el tratamiento vermífugo son particularmente importantes durante la gestación y después del nacimiento de los cachorros. Pide consejo a tu veterinario. Las lombrices redondas y los anquilostomas pueden transmitirse de la madre a los cachorros durante la gestación. Por eso se aconseja tomar las medidas preventivas necesarias, utilizando productos que no sean perjudiciales para la gestación. Si tienes la costumbre de dar a la madre un producto preventivo contra las lombrices del corazón, puedes seguir haciéndolo durante la gestación. Tu veterinario podrá recomendarte el producto más adecuado.

 Preparación del « nido »

Durante las dos últimas semanas, prepara un « nido » para la madre, en el que ella pueda sentirse caliente, cómoda y segura para el parto. Una caja de cartón rellena de mantas, trapos o toallas viejas será particularmente apreciada. Sitúa el nido en un lugar tranquilo donde no se le moleste y, a poder ser, cerca de un radiador o una estufa. La temperatura ideal es de 25 a 30º C los primeros días, pero puede bajarse enseguida a 22º C si no hay corrientes de aire.

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Una alimentación sana

La alimentación durante la gestación y la lactación

La gestación influye de forma significativa en las necesidades nutricionales de la futura madre. Desde un punto de vista nutricional, la producción de leche es una de las actividades más exigentes en la vida de una hembra. Al igual que los cachorros, las perras en gestación o en lactación necesitan un aporte proteínico y energético suplementario que les ayude a atravesar este periodo de estrés físico.

Mientras que para algunas hembras será adecuado darles más cantidad de alimento de lo normal, durante este periodo generalmente se recomienda dar alimentos muy energéticos, como una fórmula “activa” o para cachorros. Las calorías suplementarias y los niveles más elevados de otras sustancias nutritivas fundamentales, responden perfectamente a las necesidades de las hembras en gestación o lactación. Esta dieta está especialmente recomendada si tu perra es más bien delgada o si piensas que puede tener una camada de muchos cachorros.

Al igual que siempre se hace al cambiar a un nuevo alimento, la toma de una fórmula altamente energética debe hacerse progresivamente, a partir de la sexta semana de gestación. Sustituye progresivamente una cantidad cada vez un poco mayor del antiguo alimento por el nuevo durante aproximadamente una semana, hasta que tu perra solo esté tomando la nueva dieta. Durante todo el tiempo que esté tomando esta dieta completa no necesitará ningún suplemento.  

Cambios en el apetito

Una futura madre necesitará progresivamente más cantidad de alimento de alta calidad para nutrirse ella y su camada que está en pleno desarrollo. No aumentes el volumen de comida de golpe. Durante las primeras cuatro a cinco semanas de gestación, debe ser suficiente con una ración normal.

Entre la tercera y la cuarta semanas, tu perra puede sufrir ligeras náuseas y pérdida del apetito. En cierto modo se tratan de náuseas matinales. Si tu hembra tiene el estómago alterado o pierde el apetito durante más de una semana, o si estos problemas se acompañan de apatía, debes contactar con el veterinario.

En la quinta semana, sus glándulas mamarias pasan a ser rosa oscuro y la perra engorda a nivel del talle y de la caja torácica. A partir de este momento, hay que aumentar progresivamente su cantidad de alimento hasta que al nacer los cachorros esté recibiendo un 20% más de comida.

Sin embargo, la obesidad durante la gestación puede convertirse en un problema. Si tu perra tiene antecedentes de obesidad, solicita a tu veterinario cómo aumentar sin riesgos la cantidad de sustancias nutritivas esenciales.

Al final del embarazo, puede que el espacio en su abdomen sea muy reducido. En este caso será más conveniente ofrecerle raciones más ligeras y más frecuentes. Es normal que la hembra rechace comer durante 24 horas cuando está a punto de parir. Por el contrario, en pleno pico de lactancia su ración alimentaria puede ser de dos a cuatro veces superior a su ración habitual.

Marcas Purina para las hembras en gestación o en lactación

Hay varias marcas de Purina que ofrecen fórmulas para cachorros altamente energéticas adaptadas a las hembras en gestación. Cada una de estas marcas es el resultado de los últimos avances científicos realizados en materia de calidad, sabor y de nutrición.

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¿Estará embarazada?

¿Estará tu perra esperando cachorros?

En materia de acoplamiento, los perros pueden ser muy discretos y buscarse pareja al azar. Por ello no resulta fácil saber si se va a producir un nacimiento. Sin embargo, existen algunos signos que puedes observar, aunque la mayoría no aparecen hasta bien avanzada la gestación (gestación que dura una media entre 61 y 65 días).  

Signos de gestación

  • Alrededor de 1 mes después del acoplamiento, generalmente aparece un flujo vaginal.
  • Las mamas se hinchan debido a un aumento del aporte sanguíneo en su base. En principio, este fenómeno aparece a los 25 a 30 días después del acoplamiento.
  • El apetito de la hembra generalmente disminuye a mitad de la gestación, pero no de forma sistemática.
  • Su abdomen engorda y su masa corporal total puede aumentar del 20 al 55%. Sin embargo, es posible que este fenómeno no sea visible antes de los 45 a 50 días de gestación.
  • Su comportamiento también puede cambiar. Puede, por ejemplo, estar un poco depresiva.
  • Poco tiempo antes de parir, tu perra probablemente empezará a expresar sus instintos de nidificación, rascando el suelo o su cesto. También mostrará signos de agitación.

Como término medio, es posible darse cuenta de que una perra está en gestación alrededor de un mes después del acoplamiento.

Procedimientos veterinarios

 Si crees que tu perra está en gestación, debes consultar a tu veterinario para que lo confirme.

  • El método que se utiliza normalmente es la ecografía. Puede utilizarse a partir de los 28 días de gestación, pero no siempre permite determinar el número exacto de cachorros. El examen por ultrasonidos es confortable en la medida de que no es invasivo y es muy fiable.
  • La palpación del abdomen a partir de los 21 días aproximadamente, puede ser preciso pero sin embargo difícil, si la hembra está nerviosa o presenta un ligero sobrepeso. Si está en gestación, el veterinario nota un aumento del útero y “pequeños golpes” en su interior. Sin embargo, no es un método infalible, sobre todo si solo hay un cachorro en el útero o si la gestación no está tan avanzada como se creía al inicio.
  • A partir de los 21 a 25 días, los test endocrinológicos (ciencia que estudia las hormonas) detectan la relaxina, una hormona que producen exclusivamente las hembras en gestación.
  • Alrededor de los 25 días de gestación es posible detectar los latidos del corazón de los cachorros con ayuda de un estetoscopio. Sin embargo, es difícil determinar el número exacto de cachorros.
  • Un examen de rayos X puede captar los esqueletos de los cachorros a partir de los 49 días aproximadamente. También permite determinar el número de cachorros de forma más precisa. Sin embargo, la mayoría de los veterinarios prefieren evitar tener que recurrir a este método debido al riesgo de las radiaciones.

Tu veterinario te orientará acerca de la prueba que mejor se adapta a tu animal, ya que algunos de estos procedimientos no son adecuados en todas las etapas de la gestación.

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El nacimiento

El proceso del parto

Si tu perra está a punto de parir, ¡mantén la calma! Los perros están mejor preparados que nosotros para este tipo de acontecimientos. Procura que esté cómoda, guarda una distancia respetuosa y no intervengas a no ser que algo vaya mal, lo cual no tiene porqué pasar.

Obviamente hay algunas cosas que debes saber para comprobar que todo transcurre lo mejor posible.

Prepararse bien

Siempre va bien tener un número de teléfono donde localizar al veterinario fuera del horario de trabajo, ya que los partos se producen con frecuencia por la noche. Por otro lado, asegúrate de tener todos los elementos esenciales al alcance de la mano, como unas tijeras de manicura, una toalla limpia y seca y un cesto adicional.

¿Cómo saber que los cachorros están a punto de nacer?

En el transcurso de la última semana de gestación, puedes empezar a tomar la temperatura rectal de tu perra, dos veces al día. El primer signo de parto es una caída de la temperatura, de 38,5º C a 37º C (aunque la temperatura puede variar ligeramente de una perra a otra). Este fenómeno acostumbra a producirse unas 12 a 24 horas antes del parto.

 En los últimos momentos de la gestación la hembra casi no come, puede vomitar y prepara su cama para la llegada inminente de los pequeños. Otro signo evidente son las contracciones. La perra se estremece durante las contracciones y después se relaja cuando han pasado. También puede que esté muy agitada, alterada e incluso a veces empieza a jadear y a temblar.

El síntoma final es un flujo vaginal.  Acostumbra a ser claro al principio y después se vuelve verde pálido y finalmente verde oscuro. Este tono verde oscuro significa que la placenta se está desprendiendo y que los cachorros no tardarán en salir. Si tu hembra no alumbra ningún cachorro en la hora siguiente a este flujo, llama al veterinario.

El alumbramiento

Los cachorros acostumbran a nacer cada 20 minutos, pero también se considera normal si la hembra se toma un pequeño “descanso” en algún momento del proceso, en el que puede incluso dejar de hacer cualquier esfuerzo durante dos horas entre cada cachorro. Si observas que la madre hace muchos esfuerzos y que parece alterada y agitada durante más de una hora, o si hace una pausa de más de cuatro horas, consulta a tu veterinario.

El parto

Algunos cachorros (generalmente la mitad) se presentan por la cola. No es algo anormal en los perros. Después, su madre se ocupa de ellos y lame a cada cachorro para asegurarse de que no tengan saco amniótico en la cara y que pueden respirar con normalidad. A continuación les corta el cordón umbilical con sus dientes.

Si es la primera vez que tu perra pare, puede necesitar un poco de ayuda, preparándote en este caso para reconfortarla con tus palabras. A veces, la madre puede empezar a parir otro cachorro cuando el último que ha salido necesita ayuda. Si éste es el caso, retira la membrana que envuelve al cachorro, coge un trocito de cordel grueso y haz un nudo a unos 2,5 cm del lugar donde el cordón está unido al cuerpo. Luego haz otro nudo un poco más lejos que el primero y corta el cordón umbilical entre los dos nudos con unas tijeras limpias. Rápidamente seca al cachorro a contrapelo con la ayuda de un trapo limpio (los guantes de toalla también van bien si son lo suficientemente grandes para cubrir al cachorro). Finalmente, fricciona al cachorro enérgicamente con un trapo tibio para secarlo y calentarlo, así como para estimular su primera respiración. Los ladridos permiten evacuar todo el líquido de las vías respiratorias. Si tienes toallitas de bebé, puedes usarlas para limpiar suavemente cada narina.

Si el parto dura mucho tiempo, la madre puede salir a hacer sus necesidades antes o entre cada alumbramiento. Debes estar atento en el caso en que empiece a parir al siguiente cachorro.

Un vez el parto ha finalizado por completo, ofrece comida y agua a la mamá y ayúdala a salir (esto puede ser más difícil). Retira y reemplaza las mantas manchadas de su cama y deja un poco de intimidad a la nueva familia.

Sin embargo, si la madre no parece muy interesada en ocuparse de sus cachorros, sobre todo si el desinterés dura más de una hora, debes tomar el relevo y consultar inmediatamente al veterinario. En algunos casos, puede ser necesario tener que ocuparse de los cachorros si la madre desatiende a los pequeños o si no produce leche.

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Síntomas alarmantes

Signos de alerta

La mayoría de las gestaciones transcurren sin problemas y las perras acostumbran a ser excelentes madres. Sin embargo, aunque sea muy raro que algo vaya mal, es mejor estar alerta y saber cómo se resuelve un problema si se presenta. Fuera lo que fuese, si se produjera algo fuera de lo normal, la norma básica es pedir ayuda al veterinario.

Ponte en contacto con tu veterinario en los siguientes casos…

Antes del parto

  • Si han transcurrido más de 70 días de gestación desde el acoplamiento.
  • Tu perra presenta fuertes contracciones durante 60 minutos sin que salga ningún cachorro.
  • Pasan más de dos horas de “descanso” entre los cachorros y tú sabes que hay otros que aún no han salido.
  • El parto no da comienzo en las 24 horas siguientes a la bajada de su temperatura.
  • Está sufriendo enormemente.

 Después del parto

  • Fiebre, flujo vaginal, pérdida del apetito, apatía o falta de interés por los cachorros (signo potencial de inflamación del útero: metritis).
  • Contracciones musculares, nerviosismo, agitación y paso rígido y doloroso: signo potencial de eclampsia, una carencia en calcio.
  • Inflamación de las mamas (mastitis). Las glándulas mamarias se vuelven rojas, duras y dolorosas.
  • La madre puede presentar diarrea, sobre todo si se ha comido los anexos fetales. No es algo raro que tenga diarrea en los primeros días siguientes al parto pero puede ser el signo de otras complicaciones y debe comentarse al veterinario.  
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