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Alimentar a tu cachorro
 

La alimentación de tu cachorro

Los cachorros crecen mucho en poco tiempo: alcanzan la edad adulta en apenas 12 meses (en 24 meses los perros de tamaño grande). Su cuerpo debe desarrollarse muy rápidamente y para lograrlo, necesitan una alimentación de excelente calidad y también abundante. ¡Un cachorro lleno de energía y con buena salud puede quemar hasta dos a tres veces más calorías que un perro adulto!

El alimento para tu cachorro

Los cachorros sienten una gran curiosidad por el mundo que les rodea, pero necesitan mucha energía para explorarlo. Los alimentos preparados para cachorros están concebidos para garantizarles una alimentación completa sin que necesiten consumir grandes cantidades. Las fórmulas para cachorros contienen los niveles adecuados de proteínas de alta calidad que favorecen el desarrollo de los tejidos y de los órganos sanos, así como tasas más elevadas de minerales esenciales como el calcio, el fósforo, el magnesio, el zinc y el hierro, pero también la vitamina D que fortalece los huesos y los dientes.

Puppies also have smaller mouths than adult dogs, so the smaller bite-sized kibbles in most manufactured puppy foods make it easier to chew and release all the essential nutrients.

El destete

Es obvio decir que la leche materna es el primer alimento ideal, por su rico contenido en sustancias nutritivas esenciales. Aunque los cachorros estarás preparados para el destete entre las seis y las ocho semanas de edad, la mayoría de ellos empezarán a interesarse por los alimentos sólidos a las tres a cuatro semanas de vida - generalmente tomándolo del comedero de su madre y ¡lamiendo la comida de sus patas!

El destete es el mejor momento para proponer al cachorro una fórmula alimentaria. Si optas por el alimento seco, debes humedecerlo ligeramente y machacarlo un poco. Para los cachorros menos audaces, puedes poner un poco del alimento sobre sus labios para animarlo a probarlo. No caigas en la tentación de destetarlo demasiado rápido. Pasar a alimentarlo exclusivamente con alimento sólido tiene el riesgo de lesionar su joven estómago. Si le quieres dar alimento seco, reduce progresivamente la cantidad de agua mezclada, hasta la edad de ocho a diez semanas.

Qué cantidad debes darle

Los cachorros tienen un estómago pequeño, pero un gran apetito; por consiguiente, debes darle pequeñas cantidades regulares en función de su edad.

  • 2-3 meses: cuatro comidas al día
  • 4-6 meses: de dos a tres comidas al día
  • Más de 6 meses: dos comidas al día

No caigas en la tentación de sobrealimentar a tu cachorro con el fin de acelerar el proceso de crecimiento. Será desperdiciar la mayor parte de alimento. Además, como el volumen de comida sería demasiado grande para su sistema digestivo en pleno desarrollo, tu perro podría sufrir dolorosos problemas óseos en el futuro. También debes saber que los cachorros con sobrepeso un día serán perros adultos con sobrepeso, con todas las preocupaciones que este estado puede generar.

Conviene respetar las recomendaciones indicadas en el envase del alimento para cachorros adquirido en el establecimiento. También es preferible enseñar a tu cachorro a permanecer fuera de la cocina cuando estés cocinando. Por otra parte, pide también a tus amigos y miembros de la familia que no le ofrezcan comida ¡sea cual sea la cara de tristeza que ponga tu cachorro!

Intenta no darle de comer inmediatamente antes o después de hacer ejercicio y deja pasar una hora entre su comida y la actividad. Así evitarás que su estómago esté hinchado.

A los cachorros les encanta comer a mordiscos su alimento, lo cual permite fortalecer sus dientes y mantenerlos sanos. La constancia en la dieta también es esencial. Así que a menos que haya un problema evidente, es mejor mantenerse fiel a la misma marca de alimento.

Dónde dar la comida a tu cachorro

Tu cachorro debe poder comer en un lugar tranquilo, sin ser interrumpido y a cierta distancia del lugar donde comáis vosotros. Evita que los niños molesten a tu cachorro mientras está comiendo ya que los podría tomar por “predadores” que intentan quitarle su comida y reaccionar de forma agresiva. Si tienes otros perros en casa, aliméntalos por separado para evitar las intimidaciones y las peleas.

Cómo alimentar a tu cachorro

Los alimentos deben servirse a temperatura ambiente para preservar su sabor y su olor. Si le ofreces alimento en lata, ten en cuenta que una lata abierta puede necesitar hasta dos horas para alcanzar una temperatura ambiente desde que la sacas de la nevera. Te aconsejamos situar el comedero de tu cachorro en una superficie fácil de limpiar como un suelo de baldosas o una alfombrilla, y que siempre tenga agua fresca a su disposición.

Cuando tu cachorro crezca…

Tu cachorro se hará más grande y su apetito aumentará. Necesita más energía para hacer frente a los rápidos estirones de crecimiento y para desarrollar su masa muscular. En función de la raza, un cachorro de seis meses puede necesitar una ración calórica diaria dos veces más elevada que la de un cachorro de dos meses de edad. En cualquier caso, después de los seis meses la tasa de crecimiento disminuye.

Qué debes evitar darle

Resístete a los ojos suplicantes de tu cachorro y evita darle restos y golosinas porque te arriesgas a alterar su equilibrio nutricional y a poner a tu animal en peligro. En particular, la carne cruda puede estar infectada de bacterias y el chocolate, a pesar de su agradable sabor, es tóxico para su organismo y debe evitarse.

Pasar a la alimentación para adultos

Aunque la mayoría de las razas habrán terminado de crecer entre los seis y los ocho meses de edad, el interior de su cuerpo sigue siendo el de un cachorro. Sus huesos se fortalecen y su cuerpo sigue formándose. No es hasta los 12 meses (hasta los 24 meses para los perros más grandes) que estarán listos para pasar a la fórmula alimentaria para adultos, cuando ya no tendrán más necesidad de calorías y de sustancias nutritivas suplementarias.

Para evitar dañar los sistemas digestivos sensibles, empieza por mezclar el nuevo alimento para adultos con el de cachorros que utilizas habitualmente, y aumenta progresivamente la proporción durante 7 a 10 días.

Marcas Purina para los cachorros

Varias marcas Purina ofrecen fórmulas especialmente desarrolladas con el fin de responder a las necesidades de los cachorros y perros jóvenes. Cada una de estas marcas es el resultado de los últimos avances científicos realizados en materia de calidad, sabor y nutrición.

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Escoger bien a tu cachorro

Encontrar al cachorro más adecuado

Después de haber encontrado la raza perfecta, ha llegado el momento de buscar al cachorro más adecuado. La primera etapa consiste en encontrar un centro o un criador de animales responsable.

Encontrar un criador

Cuando compras un cachorro a un propietario o a un criador, el proceso de evaluación funciona en ambos sentidos. Tú quieres asegurarte de sus referencias y ellos quieren tener la certeza de que tú ofrecerás un hogar agradable al animal. Generalmente en la secretaria de los Clubs de Raza disponen de una lista de camadas disponibles o pueden ponerte en contacto con los criadores de buena reputación de tu zona. También puedes asistir a un concurso de perros para encontrar los criadores y los propietarios y obtener informaciones más detalladas.  
 

Las cuestiones que debes plantear al criador

  • ¿En qué medida están interesados por la raza? Por ejemplo: exposiciones, agility, formación en obediencia o simplemente la crianza de perros.
  • ¿Se centran en una sola raza? Intenta averiguar si la atención que prestarán a tu cachorro potencial lo prepara correctamente para su vida de animal de compañía.
  • ¿Cuántas camadas obtienen cada año? Los criadores responsables no tendrán jamás más de una camada por hembra y por año.
  • ¿Dónde criarán la camada? Los cachorros que crecen con la posibilidad de correr por doquier en una casa animada, en medio de gatos, perros, niños y de muchos visitantes, tendrán un comportamiento más sociable que los criados en un hogar más tranquilo o en una caseta.
  • ¿Qué apoyo ofrecen? Generalmente, los criadores responsables ofrecen consejos y aportan su apoyo durante toda la vida del animal y piden a quien entregan el cachorro que sea capaz de ocuparse de él, sea cual sea la edad del animal.
  • ¿El estado de salud de los perros ha estado controlado para detectar posibles problemas genéticos propios de la raza?

Conocer a los padres

Si estás satisfecho de tu intercambio de impresiones con los criadores, ha llegado el momento de organizar un encuentro. Busca un criador que te parezca amable y digno de confianza, con los perros de buena apariencia, buena salud y tranquilos. Los perros deben estar tratados con respeto y el criador debe interactuar libremente y con amabilidad con cada uno de ellos.

 

Debes conocer a la madre del cachorro – sé muy cauteloso si no te autorizan a verla o a ver el entorno del criadero. Su pelaje y su estado general puede que no sean muy óptimos después de un parto. Es natural que ella esté un poco en guardia cuando estemos observando su camada, pero deberá mostrarse más atenta que nerviosa o agresiva.  

 

Hay pocas probabilidades de que el padre esté presente durante tu visita. La mayoría de los criadores recorren a un semental que se adapte perfectamente a su perra. Infórmate sobre el carácter, salud y pedigrí del padre. Su pedigrí (ancestros / árbol genealógico) debe remontarse al entorno de 5 generaciones. Lo ideal es poder ver una foto para juzgar si es un buen ejemplo físico de la raza.

Escoger a tu cachorro

Por norma general, conocerás a tu cachorro cuando tenga unas seis semanas de vida. Si es posible, intenta verlo hacia las tres o cuatro semanas. A esta edad los cachorros son cada vez más y más juguetones, extrovertidos, traviesos e interesados por su entorno.

Evita los cachorros nerviosos, enfermizos o demasiado excitados, ya que su adiestramiento y su socialización pueden necesitar más tiempo. Los cachorros deben ser regordetes, pero no gordos y no presentar ningún bulto ni protuberancia. Evita también escoger a un cachorro que tenga el vientre hinchado, ya que puede ser síntoma de lombrices. Asegúrate de que el animal no tenga una hernia umbilical (inflamación del ombligo).

 

Comprueba que los ojos, orejas, nariz, el trasero y el pelaje estén limpios. Los ojos deben ser brillantes. Las orejas no deben estar sucias ni rojas, ni oler mal, ni tener picor. Finalmente, el pelaje no debe presentar ninguna zona desprovista de pelos ni ninguna rojez.

 Sitúa al cachorro en el suelo y da una palmada o un pequeño grito agudo. ¿El cachorro reacciona? La sordera es un gran problema en algunas razas (los Dálmatas, por ejemplo) y en concreto en las razas blancas. Por lo tanto, te aconsejamos que no escojas un cachorro que no reaccione a los ruidos repentinos y evidentes.

El tiempo es importante

El tiempo que los cachorros pasan con su madre y con sus hermanos y hermanas es fundamental. Es ahora cuando aprenden la manera de comunicarse y lo que pueden y no pueden hacer. Por regla general, debes recoger a tu cachorro cuando tenga de siete a ocho semanas (algo más tarde en algunas razas), pero si debes esperar hasta las 12 semanas, entonces escoge un cachorro que proceda de un hogar animado. Hay que indicar que algunas pólizas de seguros no cubren a los perros que salen del criadero antes de las ocho semanas.

Adoptar a un cachorro en un centro de adopción

Hay muchísimos cachorros de todas las razas que pueden ser adoptados en los albergues y protectoras en todos los rincones del país. Un centro de calidad estará equipado de rediles limpios y acogedores, con una zona resguardada y caliente donde los perros puedan dormir, un amplio espacio donde puedan desahogarse y una multitud de juegos.


El personal es simpático, atento y competente y te hará muchas preguntas sobre ti y tus costumbres para poder determinar qué perro te conviene más. La mayoría de los centros de adopción realizan visitas a domicilio para confirmar cómo es tu casa y tu situación. La mayoría también castran a sus perros antes de darlos o insisten para que firmes un acuerdo que garantice que tú te encargarás de que le operen.

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Educación

Enseñar las buenas maneras a tu cachorro

    Al nacer, los perros solo saben hacer una cosa: ser un perro. Por lo tanto, es normal que salten, ladren, aprieten con la boca, incluso muerdan. Mediante los cuidados y las atenciones adecuadas, podrás enseñar a tu cachorro a comportarse correctamente.

    Comportamiento en sociedad

    Ya que los cachorros son aún lo bastante jóvenes como para aceptar todo sin pestañear, es importante exponerlos al máximo número de personas y otros perros. Su primer gran periodo de aprendizaje empieza aproximadamente a las tres semanas de edad, cuando sus ojos y sus oídos despiertan por primera vez y empiezan a explorar el amplio mundo que les rodea.

    La otra gran fase tiene lugar entre la séptima y doceava semanas que, hecho desconcertante, corresponde al momento exacto en el que tu veterinario te pedirá que alejes al cachorro de los espacios públicos mientras las vacunas hacen su efecto. A pesar de ello, existen medios para remediar esta contradicción aparente y así procurar que tu cachorro se convierta en un perro adaptado y sociable.

    Programa de actividades de su desarrollo

  • Si tu cachorro no puede explorar el mundo, ¡haz venir el mundo hacia tu cachorro!
  • Invita personas a tu casa para ayudar a que tu cachorro se acostumbre a personas de diferente sexo y tamaño.
  • Invita a tus amigos a traer a sus perros, si son pacíficos y si están al día en sus vacunas.
  • Las reuniones de cachorros también son una excelente manera de presentar a tu nuevo cachorro a otros perros jóvenes de la misma edad. Pide a tu veterinario que te indique si en tu zona se organizan fiestas de este tipo para cachorros.
  • Existen CDs con sonidos de socialización grabados, que pueden ser útiles en la educación del joven perro.
  • Piensa en todo lo que tu cachorro puede ir encontrando en su vida y haz una lista. Ves tachando cada concepto a medida que tu cachorro se enfrente a él y lo acepte.
  • No olvides que nada debe hacerse una sola vez. Es esencial repetir las exposiciones a cada elemento.
  • Acciones y reacciones

    Cada vez que tu cachorro tiene una nueva experiencia, actúa con confianza como si no hubiera nada que temer. Intenta no mostrarte nervioso o ansioso, tu cachorro podría percibir estos signos y pensar que algo no va bien. Todo lo que debes hacer es una simple felicitación del tipo “buen perro”, llevar una bolsa de golosinas y mantener una actitud tranquila. Si lo reconfortas constantemente y de forma exagerada, solo aumentarás su sentimiento de miedo.

    Un nuevo mundo

    Cuando tu cachorro ya haya recibido todas las vacunas (a las 10 a 12 semanas de edad), es el momento de pasar al siguiente nivel.  

  • Pasea con tu cachorro atado por las aceras, al principio por calles tranquilas, después y progresivamente, por zonas de tráfico intenso.
  • Llévalo al centro comercial de tu ciudad, siéntate en un banco y observad a la gente paseando. Muchas de las personas que pasarán por delante no podrán evitar acercarse y saludar al cachorro: ¡mucho mejor!
  • Realizad una expedición en transporte público y estaros un rato sentados en una estación repleta de gente para que tu cachorro se acostumbre al barullo.
  • Ves a tiendas, cafeterías, restaurantes, donde admitan perros.
  • Llévalo a la playa (primero comprueba la normativa local) y al máximo número de ambientes distintos.
  • Recuerda ir repitiendo todas estas experiencias siempre que sea posible.
  • Familiarización con los nombres

  • Repite sin cesar el nombre de tu cachorro mientras esté realizando actividades agradables, por ejemplo, durante las comidas o cuando le estás haciendo mimos.
  • No lo llames nunca por su nombre si estás enfadado – los cachorros deben asociar su nombre con experiencias agradables.
  • Asegúrate de que todos los miembros de la familia utilizáis el mismo nombre – si tu perro se llama Ben, no le digáis Benjamín, Bennie o Benji. Todas estas variantes llevan a confusiones.
  • Prohibido morder

    Tu cachorro debe aprender que no está bien morder a las personas. Todos los cachorros mordisquean, sobretodo mientras les están saliendo los dientes, pero no debes consentirlo: si no le pones fin, estas pequeñas mordeduras pueden derivar en daños más serios cuando sea adulto.  

  • Pide a tus amigos y a tu familia que si el cachorro les muerde o mordisquea, griten de forma aguda y evidente y le den la espalda. Es un método más eficaz que una reprimenda o un juego más violento.
  • El cachorro debe recibir esta respuesta incluso si no os hace daño – hay que disuadirle también de los mordisqueos más ligeros.
  • Debes ignorar al cachorro para hacerle saber que su mal comportamiento ha puesto fin al juego.
  • Esta reacción es similar a la de los compañeros de camada, cuando uno de los cachorros les hace daño; por lo tanto, tu cachorro comprenderá rápidamente que este tipo de comportamiento no es aceptable.
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Asear a tu cachorro

Asear a tu cachorro

El aseo no solo consiste en dar una apariencia bella a tu cachorro. Un cepillado realizado con regularidad permite eliminar los pelos muertos, garantizar una piel y un pelaje sanos y verificar el estado de salud general de tu cachorro. También se trata de un momento esencial que compartes con tu animal y que te permite desarrollar vuestra relación, establecer un vínculo de confianza y aprender a entenderos. Por otra parte, está probado científicamente que las sesiones de cepillado reducen el estrés y la tensión arterial del propietario…. ¡pero también del cachorro!

Cepillado

Ante todo hay que saber que el manto de un cachorro es bastante diferente al de un adulto. Puede ser más suave, aterciopelado y más corto. Dicho esto, es importante que tu cachorro se familiarice con el cepillado incluso si aún no lo necesita. Si tu cachorro se acostumbra a estos cuidados y aprende a disfrutarlos, el aseo será mucho más fácil de llevar a cabo.

  • Sienta a tu cachorro en tu regazo, acaríciale y empieza a cepillarlo suavemente.
  • Felicítalo, con una voz calmada y tranquila, por su buen comportamiento.
  • Pasados dos minutos, deja de cepillarlo y ofrécele una pequeña recompensa.
  • Repite esta sesión varias veces al día, alargando progresivamente el tiempo que estás cepillándole.
  • Si tu cachorro intenta morder o jugar con el cepillo, apártalo pero sin ceder. Los cachorros rápidamente aprenden que si desobedecen distraerán tu atención.
  • Al cabo de cinco días, una vez que el cachorro esté familiarizado con la sensación, empieza a asearle el vientre, la cola, las orejas y otras zonas sensibles. Hazlo muy suavemente y asegurándote de que estas primeras sesiones sean cortas y agradables.
  • Tócale las patas y examina las uñas y los dedos de los pies.
  • Examina el interior de las orejas y ábrele delicadamente la boca.
  • Al cabo de unas semanas, cuando el cachorro se ha acostumbrado a estas sesiones, pasa a realizar el aseo sobre una mesa con superficie antideslizante o sobre el suelo, en un lugar concreto, vigilando que haya espacio suficiente para que también pueda instalarse en él cuando haya crecido del todo.
  • Gracias a estas pautas, vuestro perro se acostumbrará a ser manipulado. Termina siempre tus sesiones con una pequeña recompensa o un juego.

Tipo de Pelaje

Cuando vuestro cachorro esté acostumbrado al aseo, el tipo de cuidados dependerá del pelaje de vuestro animal.

Pelajes lisos – Las razas de pelo liso no necesitan más que un aseo limitado. Es suficiente con una pequeña sesión por semana. Deberás utilizar un cepillo de caucho o una manopla de aseo para soltar los pelos muertos y la suciedad, y después un cepillo de cerdas para retirarlos.  

Pelajes cortos – Las razas de pelo corto necesitan un cepillado regular con el fin de evitar la formación de enredos y nudos. Empieza con una carda para sacar los enredos y los nudos, utilizando después un cepillo de cerdas para soltar los pelos muertos y la suciedad. No cortes nunca los enredos con tijeras.

Pelajes largos – El pelo largo requiere una atención diaria para evitar la formación de nudos. Empieza por usar una carda o un peine para deshacer los enredos. No cortes nunca los enredos con tijeras. Peina los pelos con la ayuda de un peine de púas largas, poniendo especial atención en la zona posterior, la cola y las patas. Corta todos los pelos rebeldes.

Pelaje sedoso – El pelo sedoso requiere mucha atención. Empieza por deshacer los nudos con una carda o un peine, utilizando a continuación un peine de púas finas para hacer resaltar el esplendor natural del pelaje. Para añadir un toque de estilo a tu perro, marca una raya en su dorso y cepilla los pelos hacia abajo de cada costado. Corta los pelos rebeldes.  

Cepillado del pelo

Para ciertas razas es necesario aplicar unas técnicas especiales de aseo del pelaje.

  • En los Terrier, se debe aplicar una técnica que consiste en arrancar los pelos muertos de la capa de pelo.
  • Ciertas razas, como los caniches, necesitan un corte con tijeras.
  • A algunos perros de pelo largo de exhibición, como el Yorkshire Terrier, hay que ponerles el pelo en envoltorios de papel para protegerlo.

El peluquero profesional podrá aconsejaros sobre las necesidades específicas de tu perro.

Cuanto más numerosos sean los enredos y los nudos, más se estropearán los pelos de alrededor. Si tu perro posee un manto difícil de cuidar, lo más adecuado es acudir regularmente a una peluquería canina profesional. El peluquero le dará un baño relajante, le secará delicadamente el pelo y le dará un buen cepillado.

Baño

La mayoría de perros raramente necesitan más de dos o tres baños al año – los criadores de concursos desaconsejan, prácticamente del todo, los baños en las razas de pelo áspero. Pero tú te arriesgas a tener que enjabonar a tu cachorro más a menudo.

  • Si vuestro cachorro es aún pequeño, el lavabo será un sitio perfecto para el baño. Sino, puedes utilizar una palangana de plástico. Cuando tu animal empiece a crecer, utiliza la ducha o una bañera (una vieja bañera de bebé servirá) y utiliza una alfombra antideslizante.
  • Utiliza la teleducha para mojarle el pelo asegurándote de que el agua esté caliente pero no queme.
  • Moja bien el pelo, evitando el agua en los ojos. Separa bien los pelos para que se mojen por completo.
  • Si el cachorro manifiesta algunos signos de nerviosismo, sobre todo durante el primer baño, dile que es un buen perro y tranquilízalo durante todo el rato que dure el aseo. Intenta distraerlo con una recompensa. También puedes colocar la bañera en un lugar menos confinado, para que se siente menos agobiado.
  • Utiliza un champú para cachorros especial para su tipo de pelaje y sigue siempre las instrucciones del envase: algunos champús deben diluirse.
  • Una vez que hayas enjabonado bien el pelaje, enjuágalo abundantemente. Si queda jabón en los pelos, tu cachorro puede tener picores después.
  • Si utilizas un acondicionador posterior, vigila igualmente que se elimine bien con el enjuague final.
  • Sécalo con ayuda de una toalla ¡antes de que le dé tiempo a sacudirse! 
  • Asegúrate de que se quede en una habitación donde haga suficiente calor hasta que su pelo esté completamente seco. 
  • Si el pelaje es muy largo, quizás deberás secarlo con un secador de pelo, cepillándole al mismo tiempo. Vuestro criador o peluquero os lo concretará cuando os aconseje sobre el aseo. Mantén el secador a cierta distancia de la piel y evita ponerlo en la posición “muy caliente”, ya que le puede quemar fácilmente. El secador tiene el riesgo de asustar a tu cachorro; por lo tanto, debes ir tranquilizándole durante todo el secado y recompensarle por su buen comportamiento.
  • El cachorro debe tener el pelaje completamente seco antes de poder salir al exterior.
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Higiene

La llegada a casa

El aprendizaje de las normas de higiene debe empezar desde el momento en que el cachorro llega a casa. Los cachorros orinan con frecuencia y el éxito del aprendizaje dependerá de la anticipación a sus necesidades – deben tener la oportunidad de aliviarse al menos cada dos horas. Generalmente, es fácil darse cuenta cuándo un cachorro “quiere ir” porque mira con ansiedad a su alrededor, da vueltas en círculos y empieza a olfatear los rincones que le parecen más adecuados. Esta es una señal indicándote que debes dejarle salir lo antes posible.

“Hazlo ahora”

Sea cual sea el tiempo que haga, a los cachorros hay que sacarlos después de despertarse y después de comer o beber. Una vez fuera de casa, dale la orden del tipo “hazlo ahora”. De esta manera sabrá que puede hacer sus necesidades. Felicítalo si lo hace, pero ignóralo si no lo hace. Además, si encuentras un charco dentro de casa, no le riñas a no ser que le sorprendas cometiendo el delito. Sino, tu animal no sabrá muy bien por qué se le castiga. Sobre todo no le pongas nunca “la nariz dentro”.

Aprender a hacerlo sobre periódicos

A los perros de raza pequeña o a los cachorros se les puede enseñar a realizar sus necesidades en unos periódicos. Hay que felicitarlos con evidente afecto cuando utilicen el periódico e ignorarlos cuando no sea el caso. Evita la costumbre de premiarlos con golosinas ya que corres el riesgo de sobrealimentarlo. Los cachorros se alivian entorno a 12 veces al día, ¡y a veces más! A medida que pase el tiempo, acerca los periódicos a la puerta y termina poniéndolos en el exterior, en el jardín. Sitúa un trocito de papel sucio en el exterior para que el cachorro reconozca su propio y exclusivo olor.

Enseñar a tu cachorro a esperar

Una alternativa al aprendizaje de las normas de higiene sobre papel, es el aprendizaje con el transportín (caja para perros). Los cachorros aprenderán a esperar en su propio espacio especial antes de salir. Lo fundamental es darles la oportunidad de aliviarse al menos cada dos horas, sobre todo después de comer, dormir o jugar.

Reacción frente a los “accidentes” dentro de casa

Si tu cachorro tiene un “accidente”, no te pongas furioso. Limpia siempre el suelo correctamente para eliminar el olor por completo. Sino, tu cachorro seguirá aliviándose en el mismo sitio.

Reaprendizaje de un perro adulto 

Cuando se trata de perros adultos, hay que empezar por encerrarlos en un espacio concreto. Vigila que el perro salga de forma regular y, cuando “lo haga”, muéstrale mucho afecto y felicítalo. Al igual que en el caso de los cachorros, si se produce un accidente en el interior de la casa, debes eliminar el olor de la zona para evitar que vuelva a hacerlo.

Sigue una rutina

Si sigues una rutina estricta, tu cachorro o perro adulto rápidamente aprenderá a ser limpio dentro de casa. Sin embargo, no te relajes o el aprendizaje de tu perro fracasará. Debes mantener la rutina hasta que estés seguro de que tu animal no lo hará más en el interior y puede esperar a que lo saquen. Reduce progresivamente las numerosas salidas. Sin embargo, en caso de accidente, aumenta de nuevo la cantidad de salidas.

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Mantenerlo con buena salud

Mantener a tu perro en forma y con buena salud

Cualquier buen veterinario te dirá que más vale prevenir que curar. Por lo tanto, además de ofrecerle una dieta nutritiva y equilibrada, puedes ayudar a que tu cachorro se desarrolle correctamente si le haces practicar ejercicio y lo examinas periódicamente, sobretodo sus dientes.

Ejercicio

Mantenerse en forma es tan importante para tu cachorro como para ti. El ejercicio sano ayuda a los cachorros a estar llenos de energía, a mantenerse en forma y a formar un sistema inmunitario fuerte que les evitará ponerse enfermos demasiadas veces. Pero también hay que tener cuidado con el exceso de ejercicio.

Al principio, el cachorro solo necesita jugar libremente en el jardín o en un parque. El criador te facilitará un programa de ejercicios adecuado. Si no es así, pídeselo. Además de mantener al cachorro en buena forma, el ejercicio también constituye un medio básico de socialización, al permitirle jugar libremente con otros perros y personas. Sin embargo, debes evitar los juegos demasiado violentos, especialmente con las razas más grandes, que podrían lesionarse las articulaciones que están en pleno crecimiento.

Enseña a tu perro a pasear correctamente con correa y sin tirar de ella, incluso si más adelante rara vez deberá salir con correa. Puedes usar un arnés que permite un aprendizaje más suave, pero no utilices nunca un collar estrangulador: es una técnica obsoleta desde hace mucho tiempo y que puede resultar muy peligrosa, sobre todo para un cachorro.
 
Haz que el ejercicio sea interesante para que tu cachorro y tú lo disfrutéis más. Dar la vuelta a la misma manzana de casas tres veces por la mañana y por la noche, es igual de aburrido para los dos. Una buena manera de captar la atención de tu perro puede ser jugando a devolverte las pelotas y los juguetes (nunca palos por su posible peligro). Otro ejercicio muy clásico es que los miembros de la familia se escondan durante un paseo, algo que desarrolla las capacidades en materia de rastreo. Si vives en el campo, intenta dar algunos paseos por la carretera, para mantener las uñas de tu cachorro en buen estado y para mejorar su comportamiento cuando va con correa.

Piensa también en probar otras formas de ejercicio. Por ejemplo, ¿hay alguna piscina para perros en tu zona? Algunas razas, como los Terranova y los Retrievers, adoran chapotear en el agua.

Visita al veterinario

Cuando ya hayas elegido a un veterinario cerca de tu casa, intenta pedir hora para el primer día que tengas al cachorro en casa. Avísale de que se trata de una visita para examinar a un nuevo cachorro, ya que en este caso quizás quiera dedicarle un poco más de tiempo que los 10 minutos de consulta habituales. Cuando estés en la sala de espera de la clínica, mantén al cachorro en tu regazo y a distancia de los otros perros. Éstos, podrían estar enfermos y un cachorro es especialmente sensible a las enfermedades. Mirar de llevar contigo algunas golosinas, solicitando al veterinario y ayudantes si puedes recompensar al cachorro durante su examen.

En la primera consulta, el veterinario llevará a cabo un examen general del cachorro y te informará sobre las vacunas. Es importante que no te olvides de llevarle la información referente a cualquier tratamiento anterior (el criador debe entregarte la cartilla de vacunas). Tu veterinario también te comentará las cuestiones acerca de las lombrices y pulgas, de la identificación por microchip, así como de la esterilización. Igualmente, responderá a las preguntas que tengas sobre su salud, alimentación, ejercicio o aseo. No olvides pedirle información sobre las “reuniones de cachorro” y los cursos de adiestramiento.

Exámenes periódicos

Los cachorros se ponen enfermos con frecuencia. La mayoría de las enfermedades se tratan mejor y cuestan menos dinero si se detectan rápidamente. Por eso es importante que tú mismo le hagas un chequeo de salud una vez al mes. Además, siempre es mejor tomar precauciones si sospechas que algo no va bien. En este caso, no dudes en llevarlo al veterinario. Aquí tienes una lista de elementos a comprobar:

 

Cuerpo: palpándole, debes notar las costillas y ninguna otra cosa. Debe haber un « talle » entre las costillas del perro y su cadera, y el vientre no debe hundirse. Haz clic aquí para saber más sobre la forma de comprobar el estado corporal de tu cachorro.

Orejas: las orejas de tu perro deben estar limpias y desprovistas de cera marrón (o verde), y no deben desprender olor. Algunas razas de perro de orejas largas necesitan una limpieza regular, con productos especiales para las orejas (disponibles en el centro veterinario). Sin embargo, cuidado con lo que utilices para llevar a cabo esta limpieza: la piel de tu pequeño compañero es muy sensible. Tampoco realices una limpia demasiado enérgica ni demasiado profunda ya que te arriesgas a perforar el tímpano.

Ojos: los ojos deben ser brillantes y claros, y no estar lagrimosos, rojos o hinchados. Tu cachorro no debe asustarse con la luz, como si le hiciera daño a los ojos.

Nariz: la superficie debe estar desprovista de costras y la nariz no debe gotear ni sangrar. Con el tiempo el color puede variar. En muchos casos es normal. Sin embargo, en algunas circunstancias, un cambio en el color de pigmentación puede ser debido a un problema de salud. Siempre es aconsejable consultar al veterinario si observas algún cambio.

Aliento: un mal aliento puede indicar la existencia de problemas digestivos o dentales, y pueden derivar en ocasiones a problemas orgánicos. Los dientes deben ser blancos, sin exceso de sarro (lo que les vuelve gruesos y marrones). En cuanto a las encías, deben ser rosadas o negras, pero no rojas ni estar hinchadas.

Piel y pelo: la piel de tu cachorro puede ser rosa o negra, en función de sus pigmentos naturales. No debe presentar suciedad o heridas. El pelaje debe ser más o menos espeso (en función de la raza) y brillante, y sin pelos rotos. Tu compañero puede perder pelos a lo largo de todo el año, pero la pérdida acostumbra a ser más importante en verano y en otoño. En este caso necesitarás un buen aspirador. Algunas razas como los caniches no pierden pelo, por lo que necesitarán un corte de pelo de forma periódica. Si no puedes cortárselo tu mismo, no olvides incluir este concepto en tu presupuesto.

Uñas: deben ser suaves y pueden ser blancas o negras. Las uñas rugosas y que se rompen con facilidad, deben vigilarse. Cuando compruebes el estado de las uñas, no olvides los espolones, situados en la parte interior de la pata, justo debajo de la muñeca/tobillo. En algunos perros, estos espolones se sitúan en las patas delanteras; otros los tienen tanto en las delanteras como en las traseras; y otros no llegan a tenerlos.  Solicita a tu veterinario que te indique cómo debes cortarle las uñas a tu cachorro para mantenerlas.

Cuidados dentales

Los dientes y las encías de tu perro son igual de vulnerables a las infecciones que las tuyas, y pueden ser el origen de malestar, halitosis e incluso de una enfermedad renal o cardíaca, sino se tratan correctamente. Un simple cepillado periódico puede ayudar a evitar las enfermedades de las encías y la pérdida de los dientes. Es mejor coger estos buenos hábitos cuando tu perro es aún pequeño, para que esté acostumbrado. Utiliza un dentífrico canino con enzimas (sabor a carne, menta y malta) pero no utilices nunca dentífrico para humanos.

Empieza por levantar simplemente los labios de cada lado de la boca del cachorro antes de avanzar, frotando los dientes con un dedo enrollado en una gasa o un guante de aseo. No te molestes en frotar o limpiar la superficie interna de los dientes porque, al contrario que los humanos, los perros tienen tendencia a acumular la placa principalmente en las superficies externas. Después de cada sesión de limpieza, ofrece al “paciente” una golosina ¡se la merece!

Si tu perro no quiere que le toques la boca (un problema habitual cuando los cuidados dentales se inician cuando es más mayor), existen varias soluciones alternativas: geles de higiene oral, que se adquieren en el centro veterinario, que contienen enzimas capaces de inhibir las bacterias que provocan la formación de la placa;  cojinetes dentales que se adhieren a las encías; juguetes para roer y productos dentales para roer especialmente concebidos para reducir la placa y para masajear las encías. Los alimentos secos para perros también pueden favorecer la eliminación de la placa dental y del sarro.  

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Esterilización

Esterilización

Esterilizar a tu perro le proporciona una salud general mejor y una vida más larga, y a ti te aporta tranquilidad de espíritu. Salvo por alguna razón muy concreta, la esterilización de tu animal de compañía siempre es una decisión responsable. No hay que hacer caso de todas las objeciones que podrás oír ¡y pide hora en la consulta en cuanto puedas hacerlo! 

Ventajas a nivel de la salud

La extirpación de los ovarios en la hembra reduce el riesgo de desarrollar un cáncer de mamas y ayuda a elimina la posibilidad de sufrir un cáncer de útero y ovarios, así como de una infección uterina; problemas frecuentes en las hembras no esterilizadas. Una gestación no planificada también puede poner en riesgo a tu perra por aparearse con un perro donde los cachorros serán demasiado grandes dificultando su nacimiento. La esterilización también reduce los riesgos asociados a los abortos. Algunos veterinarios prefieren esterilizar las hembras antes del primer celo, otros no. Háblalo con tu veterinario.   
 

La castración del macho evita los tumores testiculares y puede reducir los riesgos de problemas de próstata. También reduce los riesgos de tumores y hernias perianales, que se observan a menudo en los perros viejos no esterilizados. La castración reduce igualmente los impulsos agresivos del perro, disminuyendo entonces la probabilidad de heridas debidas a las peleas.

Para los machos, la intervención consiste en quitar los dos testículos. Para las hembras, se trata de la extirpación del útero y de los ovarios.

Un mejor compañero para tu familia

Obviamente, ninguna familia quiere tener que ocuparse de una camada de cachorros no deseada. Además, la esterilización de tu perra te permitirá evitar el problema de tener perros rondando o instalados en tu jardín. Por otra parte, los machos castrados son menos agresivos hacia los otros machos y no se distraen con hembras en celo. Los machos castrados marcan menos su territorio y tampoco suelen tratar de “montar“ sobre objetos o personas.

El problema de la sobrepoblación canina

Cada año, miles de perros no deseados son abandonados en las perreras, y esto pasa en todo el país. La mayoría son el resultado de fecundaciones accidentales por perros vagabundos no castrados.

Excusas, siempre excusas

La lista de excusas más habituales para no esterilizar a los perros es larga, pero no son más que excusas. En realidad, es mejor tomar la iniciativa por el bien de tu compañero, de ti mismo y de tu familia. Por ejemplo… 
 

Mi perro engordará y se volverá perezoso la esterilización puede disminuir la tendencia natural de tu perro a deambular pero no afecta a su nivel de actividad global. El aumento de peso de los perros después de haber sido esterilizados, generalmente se debe a una combinación entre sobrealimentación e inactividad durante el periodo de convalecencia después de la intervención.
   
La personalidad de mi perro cambiará  -es posible, pero cambiando a mejor. Una vez esterilizado, tu perro puede que sea menos agresivo hacia los otros animales, será menos probable que deambule y quizás mostrará una mejor personalidad. Por otra parte, disminuirá o cesará el marcaje del territorio (con la orina).  
 

Podemos vender los cachorros y ganar dinero - incluso los criadores más conocidos tienen suerte cuando consiguen obtener camadas de cachorros de pura raza. Hace falta que una hembra de pura raza se aparee con un semental, antes de correr el riesgo de dejarse montar por un perro desconocido. El coste de la crianza de una camada así (que incluye los gastos ligados al semental, las vacunas y otros gastos médicos) se lleva la mayor parte del beneficio. Por otro lado, puede ser difícil encontrar buenos hogares para estos cachorros y los refugios de animales ya están llenos de perros no deseados. Más vale dejar la crianza en manos de los criadores profesionales.  
 

Me preocupa tener que anestesiar a mi perro - las ventajas médicas que se consiguen con la castración o la esterilización de tu perro, superan de largo el leve riesgo implicado en la anestesia. Son numerosos los procedimientos veterinarios modernos en los que se recurre a equipos que controlan el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria durante la intervención quirúrgica, permitiendo asegurar que el paciente de cuatro patas está bien. Si estás preocupado, siempre puedes consultar a tu veterinario, pero no olvides que se trata de una operación de rutina.  

Antes y después de la operación

En principio, tu veterinario te indicará que no des a tu perro de comer ni de beber en las 12 horas anteriores a la operación. La mayoría de los perros vuelven a su casa el mismo día, pero a veces, el veterinario preferirá mantener en la clínica un poco más de tiempo algún animal que todavía esté adormecido.

Después de la operación, los perros deben permanecer en casa durante varios días, tranquilos, y evitando que salten o que se muerdan los puntos de sutura. Vuestro veterinario os explicará los cuidados post operatorios a realizar y cuándo le quitará los puntos de sutura.

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Una casa segura para tu cachorro

Tu cachorro descubre su nueva casa

Si te estás preparando para traer a casa un nuevo cachorro, comprueba que todo esté a punto para su llegada. Una acogida calurosa, un rincón tranquilo y confortable donde tu cachorro pueda instalarse, y todo lo que hace falta tener a mano para que el recién llegado se sienta seguro. Para los cachorros es un gran cambio cuando dejan a sus madres y a sus hermanos y hermanas. Por esta razón una correcta preparación podrá reducir el estrés de ambos.

Cuando la fecha del gran día esté confirmada, solicita al criador si, unos días antes de que vayas a buscarlo, puede poner una toalla tuya en la cama del cachorro. De esta forma, como lo llevarás a casa con su toalla, este olor familiar le ofrecerá un poco de consuelo en medio de todos los elementos nuevos (visuales, olfativos, sonoros) de su nuevo hogar. Sin embargo, no todos los criadores acogen esta demanda con entusiasmo. De hecho, la colocación de varias toallas diferentes en una misma camada puede crear rápidamente una confusión.

Aprender a manejar los peligros potenciales formará parte de su educación, pero ¡puedes proteger a tu cachorro de sus propios errores! La casa está llena de peligros para un perro curioso, por lo que conviene dar una vuelta por la casa y mirarla desde su punto de vista.

Algunos trucos que debes conocer

  • Todas las puertas y ventanas deben estar cerradas.
  • Los objetos frágiles deben situarse en una habitación aparte.
  • Coloca las plantas fuera de su alcance y retira aquellas susceptibles de envenenarlo o de causarle problemas intestinales si se las comiera. Si no estás seguro de que plantas son venenosas, pide asesoramiento en la jardinería.
  • Las puertas del horno, nevera, microondas, lavavajillas, secadora y lavadora deben permanecer siempre cerradas. Pon un aviso en éstas puertas para recordar a los demás miembros de la familia que comprueben su interior antes de ponerlas en marcha.
  • Esconde todos los cables eléctricos detrás de los muebles. También puedes colocar una protección (disponible en las tiendas) encima de los cables, para protegerlos de mordeduras.
  • Comprueba las partes bajas de las estanterías y coloca los libros valiosos debajo de los listines telefónicos, o pon algo que no temas que se estropee un poco.
  • Coloca todos los zapatos en armarios.
  • Retira o acorta los manteles que cuelgan: ¡los cachorros son expertos cuando se trata de quitar la mesa!
  • No dejes las bolsas de plástico sin guardar porque son un auténtico peligro.
  • Las velas encendidas son una invitación a la catástrofe: apaga todas las llamas que estén al descubierto y coloca una protección alrededor de la chimenea.
  • Instala sistemas de cierres para niños en los armarios de la cocina situados a nivel del suelo, sobre todo en los que contienen productos de limpieza.
  • Deja las superficies de trabajo de la cocina limpias y despejadas para evitar que tu cachorro coja la costumbre de saltar para inspeccionarlas.
  • Los restos de comida siempre deben limpiarse rápidamente. Los huesos de pollo pueden ser muy peligrosos ya que se astillan al masticarlos. Además, el tendón que se encuentra en las articulaciones es irrompible y potencialmente peligroso.
  • Cierra las tapas de los inodoros para que el cachorro no caiga dentro o ¡aprenda a beber en la taza!
  • Acorta los toldos que cuelgan y los cordones de cortina.
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