Soporte
Podemos construir un acuario maravilloso, pero un buen soporte le hará justicia. No es sólo el lugar físico donde colocarlo, ni tampoco el mueble práctico que sirve para soportar su peso. El soporte forma parte del conjunto que estamos creando y vale la pena poner cariño en su montaje.
Tenga en cuenta, primero, el peso del acuario: tantos litros, tantos kilos que deben sostenerse. Cuanta mayor sea la superficie donde coloque su acuario, menor será la presión en kilos por metro cuadrado. Si el tanque es realmente grande (más de 200 litros), considere hacer un mínimo cálculo de resistencia del suelo (si vive en un piso viejo, por ejemplo). Siempre será mejor colocar el tanque perpendicular a las vigas que sostienen el suelo o ponerlo cerca de una columna. Procure también que el recipiente quede nivelado o se expondrá a que partes de su acuario soporten demasiada presión.
El mueble de soporte puede ser también un excelente recurso para ocultar a la vista el sistema de filtrado. Si está dotado de un pequeño armario podrá almacenar también los productos necesarios para su mantenimiento.
Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Disponga de una toma de electricidad cercana con potencia suficiente para conectar todos los aparatos.
- Coloque el acuario cerca de una toma de agua y un desagüe para facilitar las labores de sifonado y cambio de agua.
- Sitúe el acuario sobre una base sólida que pueda resistir su peso y que sea estable.
- Ubique su acuario en una habitación de temperatura normal y estable, de manera que no lo someta a temperaturas extremas.
- Evite que el acuario reciba luz solar directa, puesto que es perjudicial para el delicado equilibrio de la vida en su interior.
- Procure colocarlo en un lugar tranquilo, si bien evite dejarlo aislado del resto de la casa.
- Sitúe el acuario fuera del alcance de otras mascotas.
El recipiente
Hay una gran variedad de recipientes y numerosos fabricantes. Los creadores de acuarios buscan un equilibrio entre funcionalidad y estética y los ofrecen con estilos atractivos para los niños o más someros para los adultos. Colores alegres, materiales resistentes, accesorios variados y toda clase de decoraciones constituyen la amplia oferta que el consumidor tiene a su disposición.
Además de los clásicos tanques horizontales se fabrican recipientes hexagonales, con tapa tipo ‘tejado’, con cristal curvo, forma trapezoidal, así como muchas otras formas de fantasía. Pueden encontrarse, incluso, acuarios-mesa con superficie de cristal.
Es fundamental elegir un emplazamiento adecuado, ya que dependiendo de la cantidad de litros necesitaremos una superficie más o menos estable y resistente. Por supuesto, se trata de maximizar el efecto decorativo de la pieza y al mismo tiempo de garantizar su seguridad y facilitar el mantenimiento.
Naturalmente elegiremos en función de nuestros gustos, pero no está de más tener en cuenta lo siguiente:
- Cuanto más grande sea el acuario, mejor para los peces. Un acuario grande presenta menos problemas que uno pequeño.
- Mejor largo y ancho que estrecho y alto, ya que a mayor contacto de la superficie con el aire, mayor oxigenación.
- Mejor si lleva tapa incorporada, incluyendo iluminación, ya que evitaremos que se evapore demasiada agua y que los peces puedan saltar fuera
- Un tamaño recomendable y cómodo para realizar las distintas tareas de manutención, limpieza y plantado es de 60 cm. de altura como máximo.
- La anchura ideal estaría entre 50 y 60 cm., ya que se produce un efecto visual cuando lo miramos de frente en el que parece más estrecho de lo que es realmente. El largo depende de nuestro presupuesto y del espacio disponible.
El volumen del acuario puede calcularse de la siguiente manera:
V=largo (cm.) x alto (cm.) x fondo (cm.) / 1.000
Ej. Acuario 60x40x40 = 96 l.
Cuando uno comienza un nuevo acuario, las colonias de bacterias aún no han tenido la posibilidad de crecer. Pasaran un par de semanas al menos antes de que el número de ellas sea el adecuado y por lo tanto será muy peligroso colocar peces. Debemos aumentar gradualmente el nivel de amoníaco (comenzando con uno o dos peces al comienzo) para dar tiempo a que las bacterias se desarrollen. Esto se llama ”maduración del acuario”.
Redes
Cuando necesite sacar los peces del tanque para limpiarlo o realizar cualquier labor, sírvase de una red especial que puede adquirir en una tienda especializada. Tenga en cuenta que esto puede estresar al pez y que el contacto con la red no es lo más agradable para él. Por eso, en la medida que pueda condúzcalo hacia un vaso de cristal, por ejemplo.
Filtros
Un acuario es un recipiente con agua estancada que contiene seres vivos que producen deshechos. El agua se ensucia y se llena de impurezas que conviene eliminar. Para evitar el deterioro del agua es necesario un filtro. El filtro es uno de los elementos más importantes de nuestro acuario y es recomendable no escatimar en la calidad del mismo.
Es el encargado de capturar y eliminar las impurezas y deshechos que se van acumulando y disolverlas de nuevo en el agua.
Los peces eliminan amoníaco, que en un recipiente estanco se acumula en exceso, lo que resulta tóxico para ellos. Los filtros, así como otros elementos decorativos como la grava y las piedras, tienen bacterias que se encargan de destruir este amoníaco y pasarlo a nitritos, que a su vez también deberán ser transformados en nitratos por otras bacterias. El filtro madura con el tiempo desde su instalación y es por este motivo que no deben introducirse peces hasta pasadas unas semanas.
El filtro funciona mediante una bomba de succión que obliga al agua a pasar por determinados materiales filtrantes (carbón, esponja, lana de perlón, etc...) que atrapan detritus y restos orgánicos y devuelve el agua limpia de ellos al recipiente.
Pueden establecerse tres tipos de filtros:
- Mecánicos: retienen las partículas suspendidas (comida, pedazos de hoja...) con materiales sintéticos como la goma espuma o la lana de vidrio. Sin este filtro las partículas se descompondrían en amoníaco, que es tóxico para los peces. Pueden enriquecer el agua liberando sustancias correctoras que modifican el pH.
- Biológicos: Es el filtrado más importante e imprescindible. Es una manera barata, eficaz y estable de descomponer el amoníaco en nitratos, que son más fáciles de eliminar mediante cambios de agua. Descompone los deshechos nitrogenados que producen los peces al respirar y con sus excrementos. Se logra mediante bacterias benéficas como las nitrosomas o las nitrobacter que colonizan el filtro.
- Químicos: se emplean sobre todo para eliminar a corto plazo restos de medicamentos o purificar el agua del grifo antes de verterla en el acuario. Contienen carbón activo o arcilla de zeolite, que aceleran el proceso mediante procesos químicos como la absorción o el intercambio de iones. Un filtrado químico no debería ser permanente.
Un acuario típico consta de dos o tres procesos de filtrado. El filtrado mecánico iría en primer lugar para evitar, entre otras cosas, que el resto de filtros se atasquen con partículas demasiado grandes. A continuación viene el filtrado biológico, que resulta imprescindible. Y finalmente, sólo si es necesario, se procederá al filtrado químico. La superficie destinada al cultivo de bacterias es importante, ya que cuanto mayor sea ésta, mayor será la efectividad del filtro. El mantenimiento y limpieza de los filtros es extremadamente importante para que no acumulen restos que, al final, volverían a producir el tóxico amoníaco. Consulte a un especialista para establecer su sistema de filtrado.
Instale un sistema adecuado y no escatime el gasto, ya que de la calidad de los filtros dependerá el bienestar de todo el acuario y las condiciones de los peces. Un buen sistema de filtración debería poder filtrar todo el agua del recipiente unas 3 ó 5 veces por hora.
Además de los distintos tipos de procesos, los filtros también se pueden clasificar en función de su colocación:
- Filtros interiores: son los más extendidos entre acuarios no mayores de 100 litros. Se sumergen en el acuario y son fáciles de limpiar, aunque el inconveniente es su limitada capacidad
- Filtros de ‘Mochila’: también adecuados para pequeños acuarios, se colocan por fuera, colgados del borde de la pecera.
- Filtros de Fondo: es uno de los métodos más eficaces y naturales, ya que emplean la arena o grava del fondo como superficie de cultivo de las bacterias. Resulta, con todo, más difícil de mantener.
- Filtros Exteriores: para acuarios de más de 100 litros resultan ideales. Se instalan debajo del recipiente (disimulados en el mueble, por ejemplo) y permiten ubicar mucho más material filtrante, con lo que proporcionan un mantenimiento del agua de alta calidad. Son fáciles de mantener pero su precio puede ser elevado.
- Filtros seco-húmedos: al estar parcialmente en contacto con el aire se incrementa el flujo de oxígeno y se producen más bacterias, con lo que la limpieza es mayor. Proporcionan la mejor calidad del agua y resultan imprescindibles en los acuarios marinos o cuando se requieran unas condiciones excepcionales. También el coste es considerable.
Hay otros tipos de filtro para cubrir necesidades más específicas. Recuerde que un filtro sucio reduce su eficacia, aumentando los niveles de amoníaco y provocando un estrés en los peces que podría afectarles mortalmente.
El termo-calentador
En el caso que instalemos un acuario de agua tropical necesitaremos este aparato eléctrico sumergible que mantiene la temperatura del agua de forma automática. Se ajusta en función de los peces que tengamos, normalmente entre 24 y 28 grados. Un termómetro exterior nos permitirá controlar que el aparato funciona correctamente.
La luz
En un acuario sólo de peces la luz no es fundamental y sirve básicamente para cumplir una función estética, resaltando los colores de las especies. Si pretendemos instalar plantas, entonces la luz sí es necesaria para que los vegetales puedan desarrollarse convenientemente.
La iluminación de un acuario puede ser bien simple (unos tubos fluorescentes en la tapa del recipiente) o más compleja. Las iluminaciones para acuarios son especiales porque proyectan un espectro de luz concreto que las plantas necesitan. Podemos controlar el horario de luz adecuado para nuestra instalación o colocar un temporizador que haga automáticamente el trabajo.
Existen modelos específicos para acuarios de agua dulce o marinos, para terrarios o plantas naturales. Si la luz va instalada en una tapa cerrada hemos de considerar que esto podría generar un calor extra en nuestro acuario, sobre todo en verano, y que conviene revisar la temperatura.
Los tubos fluorescentes son más adecuados, ya que no calientan tanto el agua y además ahorran electricidad. Tenga en cuenta que en la medida que la luz haga crecer las plantas también pasará lo mismo con las algas.
Las características más importantes de la luz son la intensidad y el espectro. Los peces no toleran tan bien la intensidad de la luz, pero en cambio esta es positiva para la vegetación.
En cuanto al espectro, puede tener rangos diferentes y estimular distintos aspectos de su acuario. Consulte con un especialista antes de decidirse por la iluminación de su acuario.
Tapa
La tapa evita la evaporación excesiva del agua (con el consiguiente aumento de la humedad en la habitación) y previene que los peces salten fuera. Algunas tapas se combinan con la iluminación, como hemos comentado, ya que cuentan con uno o dos tubos fluorescentes. Otras simplemente cubren el recipiente y necesitan el montaje de la iluminación a parte. Esta última permite alterar con más libertad las condiciones de iluminación
Compresor
Se trata de una bomba de aire o compresor que no es imprescindible pero sirve para introducir aire en el acuario, que ayuda a generar una corriente de agua, mejorando así la oxigenación. Pueden formar parte de algunos filtros y también puede utilizarse con una función estética.
El sustrato
En un acuario plantado el sustrato sirve como almacenaje de nutrientes minerales y orgánicos. Además funciona como superficie de cultivo para las bacterias que trabajan en la transformación de deshechos y en la reducción de nutrientes para que puedan ser absorbidos por las plantas.
Cuando se estrena un acuario se requiere un período de cultivo de estas bacterias. Hasta que no se han extendido, el acuario tiende a presentar altos niveles de amoníaco y nitritos, con lo cual es un entorno venenoso para los peces. Es lo que se llama el ‘síndrome del acuario nuevo’, que tiene una duración de varias semanas antes de ser apto para el alojamiento de peces. En el sustrato se van a instalar en este tiempo las bacterias nitrificantes.
El tamaño del sustrato es importante. Si las partículas son demasiado grandes los deshechos se pueden esconder con facilidad y taponar el intercambio de nutrientes. Si son demasiado pequeñas, se pueden compactar dificultando el crecimiento de las raíces. El tamaño ideal está entre los 2 y 5 mm. de diámetro.
En el mercado podemos encontrar multitud de gravas, en diferentes tamaños, colores y de distintos orígenes, en general se puede decir que hay tres tipos principales de grava para los acuarios:
Cuarcita: es la más habitual. Está compuesta de cuarzo, que no se degrada por el agua y no libera sustancias tóxicas. Hay desde la arena muy fina hasta cascajos del tamaño de un garbanzo. Sirve tanto para acuarios de agua dulce como de agua salada.
Lava: compuesta por fragmentos de lava triturados, de color negro o marrón, también se la puede encontrar en varios tamaños aunque siempre será de grano grueso. Ni altera la composición del agua ni libera substancias nocivas. Al ser porosa las bacterias se adhieren con facilidad y el filtrado es más efectivo. Tiene el inconveniente de tener bordes bastante afilados, lo cual puede resultar dañino para los peces que escarban buscando alimento.
Cascajo de conchas: los fragmentos de conchas trituradas sólo son aptos para los acuarios de agua salada. Al estar compuestos de carbonato de calcio son solubles y tienden a endurecer y basificar el agua. Regulan el pH y la dureza del agua marina.
Arena de coral: apta para el acuario de agua marina. Tiene las mismas ventajas que las conchas en los acuarios de agua marina y resultan más estéticas si cabe, aunque mucho más cara.
Lo ideal, por comodidad, es que la grava no afecte a la química del agua. Para asegurarse de ello, llene un recipiente con agua y grava y mida el pH durante una semana. Si se mantiene estable, debería ser segura. Se debe lavar la gravilla y la arena cuidadosamente antes de usarla, sacando todas las impurezas que pueda contener.
Pese a que los productos especialmente elaborados para acuarios, ya vienen tratados es recomendable, antes de emplear cualquiera de los materiales de fondo antes mencionados, lavarlos abundantemente con agua corriente, el método es simple. Se coge un cubo, y se llena hasta una tercera parte de su capacidad con el material a lavar, lo ponemos debajo del grifo y a remover, hasta que el agua que rebose del cubo este totalmente clara. Las gravas gruesas se limpian antes que aquellas de material fino.