Son animales muy activos y juguetones, tanto de día como en la noche, aunque tienen una cierta preferencia por la noche, que es cuando salen de sus madrigueras. Son buenos saltadores, pero hay que vigilar si están encima de una mesa, porque podrían hacerse daño.
Son fáciles de domesticar. No hay que agarrarlos nunca de la cola, sino sostenerlos con la palma de la mano y sujetar la base de la cola entre el índice y el pulgar de la otra mano para que no salte y se haga daño. Pueden golpear con la cola si son cogidos incorrectamente, pero rara vez muerden.
Son sociales y viven bien en grupos, aunque un grupo ya establecido suele atacar a un nuevo miembro. Es recomendable que vivan en pareja, ya que suelen acicalarse mutuamente, hacerse mimos, o dormir el uno junto al otro.
Es muy divertido para los jerbos y para el dueño dejarlos sueltos de vez en cuando, siempre que no haya ningún peligro o agujeros por los que puedan escaparse. Su gran curiosidad puede más que ellos y una y otra vez salen, miran, exploran, saltan, corren, se ponen sobre los pies de su dueño ... Sobre todo, cuidado con no pisarlos !!
Les gustan los platos llenos de arena fina y limpia en donde se pueden dar“baños de tierra”.
Hay toda clase de juguetes para ellos: campanillas, espejos, pelotas... No les convienen las ruedas de molino porque se pueden lastimar la cola.