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Dormir para siempre a tu perro

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Poner la “inyección definitiva”

Pensar en tener que practicar la eutanasia a un perro es desgarrador y puede parecer inconcebible, pero puede que lleguemos a tener que meditarlo en caso de un deterioro grave de la calidad de vida de nuestro compañero de cuatro patas, o si presenta un comportamiento muy grave o muy peligroso.

La decisión de practicar la eutanasia a un perro es siempre difícil de tomar. Es extremadamente personal. Salvo en el caso de una urgencia grave, como una herida imposible de curar o una enfermedad incurable, tienes tiempo para reflexionar sobre las soluciones que hay y para hablarlo con la familia y amigos. En última instancia, la decisión es tuya. En cualquier caso, trata de tomar tu decisión teniendo en cuenta el interés del animal.

Si tienes que decidir lo peor, el procedimiento en sí mismo es rápido y, más importante aún, absolutamente indoloro. El veterinario administra a tu perro una sobredosis determinada de anestésico y le deja caer en un sueño profundo del que no despertará. Tu perro no notará la más mínima molestia.

Es totalmente normal pasar por un periodo de duelo. Incluso puede que tengas que tomarte algunos días de vacaciones. El duelo es una reacción normal y sana a la pérdida de un miembro de la familia, en este caso nuestro perro. Por el contrario, no olvides que has podido cumplir una última buena acción al sacrificarlo, ya que le has permitido tener una muerte dulce y digna.