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Gato pequeño despues del baño

Cómo bañar a un gato pequeño

En general, e independientemente de la edad que tengan, los gatos son mucho más sensibles al agua que los perros. Se estresan con facilidad, y cualquier actividad que interrumpa su rutina, puede generarles disgustos innecesarios.

Otra característica que los diferencia de los perros, es su obsesión por mantenerse limpios, aseándose ellos mismos con ayuda de su lengua. Puesto que además, la mayoría de gatitos domésticos no acostumbran a jugar en espacios exteriores, sus posibilidades de ensuciarse son limitadas.

Aún así, existen determinadas circunstancias en las que tu gatito puede necesitar un baño, ya sea por una causa puntual (diarrea, suciedad accidental), por prescripción veterinaria para reaccionar ante alguna patología, o simplemente porque lo has habituado a ello. En cualquiera de estos tres supuestos, es conveniente que escojas el mejor momento para el baño, que será aquel en el que tu gatito esté más tranquilo y muestre menor nivel de actividad.

Los cachorros de gato pueden bañarse por primera vez a partir de los 2 o 3 meses. La frecuencia de baño cambia en función de la raza (pelaje largo o corto) y de la temperatura ambiente. En periodos de excesiva calor, el baño puede realizarse cada diez días. En invierno, como mucho 1 vez al mes.

Cómo bañar a un gato pequeño

  • Es recomendable que realices la actividad con la ayuda de alguien. Tu gatito estará nervioso y tendrá tendencia a arañar y a escaparse.
  • Si tu gatito tiene el pelaje largo, cepíllalo antes de mojarlo para eliminar posibles nudos en seco.
  • Para el baño de tu gatito, utiliza una tina tipo bañera para bebés y coloca en su superficie una toalla o alfombrilla de goma. De esta manera, garantizarás que tu gatito no se resbale y se sienta más seguro.
  • Llena la bañera despacio y con agua tibia.
  • Ten a mano un champú suave para gatitos, un recipiente para enjuagarlo y un par de toallas.
  • Sujeta a tu gatito de forma delicada pero con firmeza. Introdúcelo en la tina y mójale el pelaje mientras lo acaricias. Evita que el agua o el champú roce la cabeza, los ojos o la boca.
  • Aplícale el champú siguiendo las instrucciones de uso, y luego enjuaga a tu gatito con agua abundante.
  • Seguidamente sácalo de la tina con suavidad y envuélvelo en la primera toalla, frotándolo delicadamente para absorber la humedad. Acaba de secarlo con la segunda toalla.
  • Si tu gatito es de pelaje largo, será necesario que utilices un secador y un cepillo. Mantén el secador alejado de la piel y con el aire en la posición “frío”. Cepíllalo cuando esté completamente seco.
  • Después de bañarlo, examina el agua de la tina para comprobar que no existan parásitos como pulgas o garrapatas. Si ves parásitos, consulta a tu veterinario y aplica el tratamiento recomendado.
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