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Gato saboreando una rica dieta equilibrada

Dieta equilibrada para tu gato (1)

Para una condición física óptima, la alimentación de tu gato debe contener los seis elementos nutritivos principales: proteínas, materias grasas, minerales, vitaminas, hidratos de carbono y agua. Salvo en caso de una gata gestante o lactante, no hay ninguna razón para alterar este equilibrio nutricional entre el inicio de la edad adulta (12 meses de edad) y el final del sexto año de vida de vuestro gato.

Contrariamente a los perros, los gatos son carnívoros estrictos. Necesitan comer carne ya que sin ella pueden caer gravemente enfermos. La razón es que son incapaces de fabricar su propia taurina, un aminoácido esencial que les asegura el buen funcionamiento cardiaco y una buena vista. Los gatos también tienen necesidad de una cantidad de proteínas alimentarias y de un equilibrio de sustancias nutritivas diferentes, en comparación con los perros. Una concentración óptima de proteínas ayuda a tu gato a conservar la movilidad muscular y su agilidad.

Algunos propietarios de gato olvidan que, como los humanos, los gatos necesitan toda una variedad de elementos nutritivos para equilibrar su alimentación. Una alimentación preparada comercial, de buena calidad para gatos contiene el equilibrio justo de dichos elementos, y su sabor complacerá a tu gato.

Proteínas

Las proteínas son elementos nutritivos vitales que liberan energía y colaboran en la formación de los músculos, la piel, el pelo, los anticuerpos, las enzimas, la hemoglobina y las hormonas, además de favorecer la coagulación sanguínea. Los gatos necesitan una mayor cantidad de proteínas que los perros, ya que sus enzimas trabajan a un ritmo más elevado. La carne de buey, de pollo y el hígado son buenas fuentes de proteínas.

Materias grasas

Las materias grasas son una excelente fuente de energía, ya que proporcionan el doble de energía que las proteínas o los hidratos de carbono. Además mejoran el sabor y la digestibilidad de los alimentos.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono se componen de azúcares simples (como los azúcares, que liberan energía rápidamente) y de hidratos de carbono complejos (como el almidón y las fibras, que liberan la energía más lentamente). Los cereales, el arroz y las legumbres son buenas fuentes de hidratos de carbono.

Minerales

Los minerales son importantes para la estructura ósea y los dientes, para el equilibrio de fluidos corporales y para el metabolismo básico. Un exceso de un solo mineral puede provocar problemas de salud; por lo tanto, hay que vigilar que las diferentes sustancias minerales estén correctamente equilibradas.

Vitaminas

Al igual que los minerales, las vitaminas son fundamentales para un crecimiento sano. Un exceso o una falta de vitaminas pueden provocar problemas de salud. Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) se almacenan en el tejido graso de tu gato, en tanto que las vitaminas hidrosolubles (Complejo B, y C) son excretadas en la orina.

Leche y agua

Una vez destetados, los gatos no necesitan más leche. En realidad muchos gatos presentan una intolerancia a la lactosa de la leche (azúcar de la leche) que les puede provocar diarrea. En la actualidad encontramos prácticamente en todas partes, leche especial para gatos con un bajo contenido en lactosa, pero hay que tener en cuenta que la leche es un alimento y no un sustituto del agua.

Los gatos no pueden vivir sin agua. El agua regula la temperatura del cuerpo, transporta los elementos nutritivos, participa en las reacciones químicas y en la digestión y elimina los residuos. Procura que tu gato tenga siempre agua limpia y fresca a su disposición para beber, a poder ser, en un recipiente metálico o de cerámica. Ello favorecerá el buen funcionamiento de sus riñones y reducirá el riesgo de la enfermedad felina de las vías urinarias bajas.

Algunos gatos, en lugar de beber agua de su recipiente, prefieren beberla del grifo, de un charco del jardín ¡o incluso del lavamanos! (pero cuidado si tu gato prefiere beber de los lavabos, porque los productos químicos de limpieza pueden provocar problemas estomacales, como úlceras).

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