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Persona ayudando a un gato a no ahogarse

Primeros auxilios: ahogo

Tras realizar el salvamento, si el gato está consciente debemos envolverlo en una manta o toalla y mantenerlo caliente.

Si el gato está inconsciente, antes de examinar las posibles heridas, comprueba si el corazón late. Mantén la cabeza del gato más baja que su cuerpo para favorecer la salida del agua de los pulmones.

Pon el gato estirado sobre un costado con la cabeza más baja que el cuerpo, saca los cuerpos extraños que pueda tener en su boca y tira de su lengua hacia delante.

Si lo anterior no estimula la respiración, prueba con la respiración artificial ejerciendo presión con la palma de tu mano sobre el pecho del animal de forma rápida y rotunda. Deja que los pulmones se llenen de aire y repite esta secuencia cada 5 segundos hasta que tu gato vuelva a respirar.

Si pasados 30 segundos no hay ningún signo de vida, intenta practicar la respiración boca-a-nariz: gira la cabeza de tu gato hacia atrás manteniendo su boca cerrada y sopla suavemente en su nariz durante unos tres segundos para llenarle los pulmones de aire. Ten cuidado en no llenarle los pulmones en exceso. Haz una pausa de dos segundos y luego empieza de nuevo. Continua así hasta que tu gato empiece a respirar de nuevo.

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