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Mi gato se lame mucho

Los gatos son animales extremadamente limpios. Ese es el principal motivo por el que pasan aproximadamente un 25% de su vida aseándose con su lengua rasposa. Pero este comportamiento no responde únicamente a una cuestión higiénica. Los gatos, al lamerse, liberan una serie de endorfinas (hormonas positivas), que les producen un efecto calmante y placentero.

No debes preocuparte por este comportamiento a no ser que detectes que lo hace de forma reiterativa y en exceso, y que ello le produce algún tipo de alteración en la piel o el pelaje.

¿Por qué mi gato se lame tanto?


Cuando un gato se lame mucho, es habitual que presente calvas que pueden llegar a ocasionar malestar e irritaciones en sus patas, lomo o barriga. Los motivos pueden ser varios, tanto de índole patológica como psíquica. La presencia de parásitos, una alergia u intolerancia, o una cistitis, pueden ser algunas de ellas.

En el caso de la presencia de parásitos (pulgas, garrapatas o ácaros), o bien de la existencia de alergias, el lamido se produce a consecuencia del picor permanente que padece. Tu gato se lamerá de forma constante para aliviar esa sensación y sentirse más cómodo.

Cuando se trata de una cistitis, tu gato reaccionará al malestar lamiéndose el estómago y las patas. Si detectas este comportamiento, es importante que observes si además muestra dificultad para orinar, o si en la orina que deposita en su arenero existen manchas de sangrado.


Otros factores relacionados con el entorno (una mudanza, la presencia de una nueva mascota, o la llegada de un bebé a tu casa, por ejemplo), también puede inducirle a desarrollar este comportamiento, debido a los sentimientos de estrés o ansiedad a los que se ve sometido.

Sea cuál sea la raíz del problema, es importante que lo observes detenidamente, y actúes para que la situación no vaya a más. La principal medida que te recomendamos es que acudas al veterinario para que le practique una exploración, y detecte si existen otros síntomas que puedan derivarse de una enfermedad. Si el veterinario descarta esta posibilidad, te aconsejará que apliques otros métodos para intentar disminuir posibles motivos de índole psicológica. Pasar más tiempo con él, proporcionarle juguetes que puedan despertar su curiosidad y entretenerlo, y facilitarle espacios altos a los que puedan acceder, son algunas de las más aconsejables. En paralelo, adminístrale un alimento específico para pieles sensibles que le proporcione nutrientes con efecto antiinflamatorio natural, y las vitaminas necesarias para mantener una piel y pelaje saludables.

Por último, si pese a las soluciones mencionadas tu gato continúa lamiéndose en exceso, es importante que te pongas en manos de un veterinario especialista en comportamiento felino (etólogo) para que evalúe la situación, y te facilite otros parámetros para su correcto tratamiento.

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