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Vacaciones con tu gato: 5 consejos para pasar unos felices días

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina y estás ansioso por disfrutar de ellas junto a tu gato. No dudes en hacerlo. Ya sabes qué #juntoslavidaesmejor. Es cierto que los felinos son animales absolutamente territoriales y, cualquier cambio de entorno, les produce estrés. Por eso, te ofrecemos estos 5 consejos para que la estancia junto a tu gato sea lo más placentera posible.

1. Buscar un lugar perfecto para tu gato

Actualmente, existen un montón de webs orientadas a las personas que deciden viajar con sus mascotas. En cualquiera de ellas, te informarán de las características del alojamiento y de las normas que debes respetar.

Algunos gatos tienen una serie de comportamientos adquiridos (rascar muebles, cortinas, marcar territorio con el orín), que no siempre son tenidos en cuenta o asumidos por los propietarios de hoteles, albergues u otros alojamientos. Demanda toda la información que necesites para evitar sorpresas desagradables.

2. Mejor prevenir que curar

Es conveniente llevar unos días antes a tu mascota al veterinario para cerciorarte de que no tiene ningún problema de salud que aflore durante el viaje. Además, en esta visita te podrán informar de qué hacer para calmar a tu felino durante el trayecto y durante las primeras horas que pasará en un ambiente desconocido para él.

Existen una serie de tratamientos homeopáticos que pueden “preparar” al gato para estar algo más tranquilo. Estos tratamientos requieren administrarse tiempo antes del viaje (una semana o dos). El uso de hormonas felinas, tanto antes, durante y después del viaje, es muy recomendable, ya que las feromonas les hacen sentir más seguros.

En última instancia también hay medicamentos que calman al animal, pero éstos siempre deben usarse bajo prescripción veterinaria y en la dosis adecuada.

3. Antes y durante el trayecto

Para el viaje necesitarás un transportin de gato, y las características de éste dependerán del medio de transporte. Los aviones y trenes suelen cobrar extras por mascotas, además de tener un límite de animales en la sección de pasajeros y medidas específicas para los transportines. Es muy aconsejable llamar a la compañía para informarse sobre estos puntos y así evitar imprevistos.

Si vas en coche, las posibilidades son más variadas. El transportin puede ser rígido o no, e incluso hay gatos que van más tranquilos con un cinturón de seguridad específico para ellos, porque con él disminuyen la posible sensación de ahogo.
Lo ideal es colocar el transportin en el suelo, junto a los asientos, para que se mueva lo menos posible y nunca, nunca, NUNCA dejarlos sueltos en el coche.

Si el viaje es muy largo, es conveniente hacer una parada cada cierto tiempo. Administrarle agua con una jeringuilla es recomendable. Debes evitar darle de comer (pueden vomitar), o sacarlo del transportin (un gato asustado puede volverse incontrolable y salir corriendo).

El transportin puede ir con el fondo forrado con gasas absorbentes (por si se orina o vomita) y, nunca está de más, colocarle algún juguete que huela a su casa.

4. Hemos llegado a nuestro destino

Una vez lleguemos al sitio de vacaciones, deberemos elegir una habitación (el baño puede ser una buena opción) y dejar allí los enseres de tu gato, así como el transportin (que le puede servir de refugio).

Durante el primer día, evitaremos alterarlo e intentaremos que esté tranquilo. Así podrá irse habituando poco a poco al nuevo espacio. En pocas horas, su curiosidad le llevará a salir y empezar a explorar el entorno.

5. Evita riesgos innecesarios

Aunque tengamos todas las precauciones del mundo, es indispensable tener a nuestro gato microchipado con los datos actualizados. Si el gato se escapara del lugar de vacaciones, el chip podría hacer que quien lo encontrase te lo devolviera o al menos te identificasen como propietario.

Es cierto que cada comunidad autónoma tiene su propio registro de microchips, e (inexplicablemente) no están comunicadas entre ellas. Es decir, si te vas de vacaciones a otra comunidad distinta a la tuya, ese chip no estará registrado. No obstante, el chip estará en el gato y el número de microchip podrá buscarse en las bases de datos de otra comunidad, con lo que aun así será de utilidad.

También puedes ponerle un collar a tu felino con una plaquita, que contenga tu número de teléfono. Esta solución tan simple, puede ahorrarte tiempo y disgustos.

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