Utilizamos cookies de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información en nuestra

Consejos para viajar con gato

Por fin llegan esos esperados días de vacaciones que tanto te mereces, y has decidido viajar con tu gato. Lo primero que debes tener en cuenta es que los gatos, a diferencia de los perros, no suelen ser muy amantes de los cambios.

Pese a ser inquietos y tener un instinto de curiosidad pronunciado, se pueden estresar con mucha facilidad cuando salen de un entorno que consideran seguro y conocido.

Si a ello le sumas todo lo que supone el desplazamiento, deberás cargarte de paciencia y planificar muy bien el viaje con tu gato, para minimizar todos aquellos aspectos que puedan despertar su ansiedad, e incluso molestarlos.

En esta línea, te ofrecemos una serie de consejos que pueden ayudarte a gestionar la situación en todo momento:

1. Preparación: cómo viajar con un gato

Resulta conveniente que, días previos al viaje, acudas a tu veterinario y le informes de vuestro plan de viaje juntos. Él realizará una exploración completa a tu gato para asegurar que está saludable, comprobará que dispone de microchip e, idealmente, placa identificativa, y te indicará todos aquellos aspectos que deberás tener en cuenta para mantener a tu gato tranquilo durante el viaje.

Seguramente te recomendará que, con el fin de evitar mareos, le des de comer unas 3 horas antes de iniciar el trayecto. Y también te puede recomendar facilitará tranquilizantes o feromonas para gatos, que son hormonas que al ser vaporizadas en un determinado ambiente crean olores familiares que les proporcionan seguridad.

2. La importancia del trasportín

El habitáculo en el que viajará tu gato, es uno de los aspectos más importantes para asegurar que su experiencia durante el trayecto sea positiva. Es necesario que escojas un trasportín rígido y con rejillas, con un sistema de cierre seguro.

Debe ser adecuado a su tamaño para permitir que tu gato pueda estirarse en su interior si lo desea. Puedes acondicionar la base con una soporte blando o colchoneta, que también podrás adquirir en tiendas especializadas en mascotas.

También es conveniente que destines algún tiempo a que tu gato se familiarice con el trasportín. Colócalo en un espacio de tu casa que el considere seguro, y mantenlo abierto para que pueda entrar e inspeccionarlo. Ten en cuenta que los felinos suelen asociar el uso del trasportín a salidas puntuales que habitualmente no son de su agrado (visita al veterinario, mudanzas, etc).

Si has decidido realizar el trayecto en coche con tu gato, coloca el trasportín en el suelo, detrás de los asientos delanteros, o bien en el asiento trasero, anclado con el cinturón de seguridad.

Gato dentro de un transportín

3. Comodidad durante el trayecto

Existen una serie de condicionantes que pueden convertir el trayecto en un difícil trago para tu gato. Según el medio de transporte que escojas, podrás controlar más o menos este aspecto.

Tu amigo felino se sentirá más inquieto si percibe ruido o un exceso de temperatura. Por eso, si te desplazas en coche, mantén las ventanas subidas, y la música baja. Para controlar que la temperatura es la correcta, puedes recurrir al uso del aire acondicionado, evitando que la salida de aire no vaya dirigida directamente a él.

La sensación de movimiento también puede condicionarlo, por lo que es importante que no conduzcas de forma brusca, y que realices paradas puntuales para tranquilizar a tu gato y asegurar que bebe agua.

4. La estancia

Lo primero que habrás de contemplar es que el lugar en el que conviviréis, durante vuestras las vacaciones juntoscon tu gato, está bien condicionado para sus necesidades básicas. Actualmente, existen diferentes tipos de alojamiento "Pet friendly" que pueden proporcionaros una estancia tranquila. Infórmate previamente y compara las distintas opciones.

Piensa que tu gato necesitará su tiempo para adaptarse al alojamiento. Busca un espacio amplio en el que se sienta cómodo y seguro. Ubica allí sus pertenencias (comedero, bebedero, arenero, rascador, juguetes y cama), y deja que vaya habituándose a él de forma progresiva. Evita forzarlo. Seguramente, será él mismo quien decida en qué lugar se siente más tranquilo.

Ten especial cuidado con las ventanas. A los gatos les encanta pasearse por las alturas, existiendo la posibilidad de que puedan distraerse y caer. Además, si tu gato no acaba de sentirse seguro, es posible que tienda a querer escaparse si detecta una posible salida.

Por último, destina a tu gato todo el tiempo y el amor que puedas. ¡El contacto contigo y tus caricias, contribuirán a que la experiencia juntos sea inmejorable!

share.png SHARE