Cuidados del perro Senior

Los perros, como cualquier otro ser vivo, envejecen. Envejecer no consiste únicamente en acumular años y experiencia. El envejecimiento implica que los órganos y estructuras del organismo acumulan horas de funcionamiento, y empieza a producirse un desgaste inevitable. Pueden establecerse medidas para detectar estos cambios y actuar para frenar este deterioro o facilitar la adaptación a las nuevas circunstancias.

La mejor de las medidas es la prevención.

Uno de los sistemas que refleja de forma más obvia este desgaste es el sistema musculo esquelético. Los perros ancianos sufren problemas de movilidad como consecuencia del desgaste de sus articulaciones. Las articulaciones están sometidas a un movimiento constante, y actúan a modo de bisagras y amortiguadores entre los huesos. Su estabilidad depende de estructuras propias de la articulación, como el cartílago o el líquido sinovial que las lubrica, pero también de los músculos que las rodean. Unos músculos con un tono adecuado ayudan a mantener la estabilidad de las articulaciones. Por lo tanto, debes procurar que el peso de tu mascota no sea excesivo, para evitar una presión desmesurada sobre sus articulaciones, y mantener unos músculos saludables para que no pierdan estabilidad.

Ejercicio para perros sénior.

Es importante establecer rutinas de ejercicio para mantener unas articulaciones y un sistema cardiovascular saludables. Te recomendamos que dediques por lo menos unos 30 minutos diarios al ejercicio de tu perro. Ejercicio no significa obligatoriamente que tenga que hacer carreras, saltar para recoger pelotas o discos voladores. En perros ancianos debes primar el ejercicio cardiovascular frente a la intensidad. Basta con un paseo aun buen ritmo, y si lo haces sobre terrenos distintos al asfalto, como la arena, un parque o bosque, mucho mejor para sus articulaciones. De hecho, ya empiezan a existir centros especializados en rehabilitación, que te ofrecen la posibilidad de alquilar una piscina para que puedas disfrutar de un baño junto a tu mascota. El ejercicio en el agua es excelente para mantener un buen tono muscular sin castigar sus articulaciones.

Si tu perro ya ha sufrido un deterioro importante de su movilidad, debes tener en cuenta que también necesita realizar ejercicio cada día, para evitar que sus músculos y articulaciones se entumezcan. El tipo y duración del ejercicio dependerá del problema concreto de tu perro, por lo que debes pedir consejo a tu veterinario sobre las mejores rutinas para él.

En estos casos, además, puedes facilitarle un poco la vida a tu mascota. Por ejemplo, si le gusta subirse al sofá para descansar, pero ahora no puede, coloca un cojín o una simple caja de madera acolchada a modo de escalón para facilitarle el acceso.

Una mente saludable para un cuerpo saludable

Además de fomentar el ejercicio físico, también es necesario el desarrollo de su ejercicio mental. Con el paso de los años, el cerebro de tu perro pierde capacidad para utilizar la glucosa como combustible, y esto puede ocasionar cierto amodorramiento y pérdida de interés por lo que le rodea. Que un perro sea viejo no significa que lo tengas que dejar en un rincón. Por eso es muy importante mantener ciertas rutinas en casa que le permitan mantener la agilidad mental.

El juego es tu mejor aliado para conseguirlo. Existen varios juguetes en tiendas especializadas, que se han diseñado con el fin de ejercitar su mente, aunque también puedes recurrir a juegos clásicos y sencillos. Es importante que le pidas a tu perro de forma regular que haga todo aquello que ha aprendido de joven. Si le habías enseñado a buscar un juguete y traerlo, a sentarse y dar la mano, o a tumbarse y hacer la ‘croqueta’, tienes que seguir pidiéndoselo, aunque sea una vez al día. Los premios serán tus mejores aliados. También puedes introducir parte de su ración diaria de comida en una caja de cartón o botella de plástico vacía, y esconderla cada día en una habitación distinta. Así incentivarás su comportamiento explorador.

Cambios internos en los perros viejos

Muchas veces, si no fuera por los pelos blancos que empiezan a aparecer alrededor del hocico de tu perro, su aspecto externo no te permitiría asumir que se ha hecho mayor. Esto ocurre mayoritariamente al inicio de la etapa sénior, entre los 7 y 9 años en perros de razas medianas o grandes, e incluso hasta los 10 o 11 en perros de razas pequeñas. A estas edades,  a nivel interno, empiezan a producirse cambios en los órganos que pueden no ser obvios hasta que hayan avanzado notablemente. Por ello, es muy importante no olvidar las citas periódicas al veterinario.

Los profesionales de la salud pueden detectar de forma prematura estos cambios, ya sea mediante una simple exploración física de tu perro, o gracias a la ayuda de análisis de sangre. Cuando tu mascota entre en la etapa sénior, es recomendable que lo lleves al veterinario un par de veces al año.

Perro mayor tumbado en la terraza junto a su pelota de tenis

Alimentación para perros mayores

La alimentación puede jugar un papel muy importante en esta etapa de su vida, por la importancia de mantener un peso saludable con un control de la densidad calórica. Además, si las proteínas son de alta calidad y en cantidades adecuadas, facilitarás el mantenimiento de su masa muscular.

Normalmente, las fuentes de proteínas de alta calidad también lo son de las sustancias necesarias para mantener y reparar el cartílago articular. Si también incorporan nutrientes que el cerebro puede usar como fuente de energía en paralelo a la glucosa, podrá frenarse el deterioro mental propio de tu perro.

Por último, los antioxidantes son fundamentales para compensar el aumento de los fenómenos de oxidación propios del proceso de envejecimiento de los perros de edad avanzada.

Desde Purina® te recomendamos PRO PLAN® con OPTIAGE, una gama de alimentación seca formulada por nuestros veterinarios y nutricionistas, que ayuda a mejorar la función cerebral para más años activos gracias a nuestra mezcla exclusiva de nutrientes.

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