El celo en los perros

Se denomina celo al periodo en el que las perras hembra están receptivas a la monta por parte de un perro macho. Durante este periodo, las perras están expuestas a sufrir cambios físicos y hormonales que pueden afectar a su comportamiento.  

La aparición y presencia del celo es el indicativo de que tu perra está preparada para tener cachorros. Durante el celo, el objetivo de una perra hembra es encontrar un macho para reproducirse, y el de un perro macho es ir a su encuentro para conseguirlo.   

¿Cuánto dura el celo de un perro?

En las razas pequeñas, el primer celo se manifiesta entre los 5 y 8 meses de edad, mientras que en las de tamaño grande es habitual que se inicie a los 11 u 12 meses. En ambos casos, la duración del celo abarca unos 23 días (entre 2 y 4 semanas), y acostumbra a producirse 2 veces al año, es decir, cada 6 meses aproximadamente. Es importante que anotes la fecha de inicio del celo de tu perra, porque de esta manera te será más fácil prever su próxima aparición, y determinar si existe alguna disfunción en el caso de que no se produzca como debiera.  

Síntomas del celo de los perros

La aparición del celo en las perras hembra está asociada a la manifestación de una serie de cambios físicos, que vienen determinados por el aumento de la zona genital, mayor micción, y presencia abundante de sangre, sobre todo durante la primera fase del ciclo. En esta fase (que corresponde a la primera mitad del celo), además de los síntomas mencionados, tu perra atraerá a los machos mediante el olor, pero rechazará la monta. En la segunda fase del ciclo, notarás que las pérdidas de sangre son menos abundantes, su vulva está más inflamada, y tu perra está más predispuesta al apareamiento con perros macho.

Perros oliéndose entre ellos

Además de los síntomas físicos, tu perra también puede desarrollar comportamientos no habituales. Básicamente, puede estar más cariñosa y juguetona que de costumbre, y demandar mayor atención por tu parte. También puede sufrir pérdidas de apetito, o mostrarse más decaída en casos excepcionales.  

Para evitar los problemas derivados del celo, te recomendamos que pasees a tu perra con su correa, que evites el contacto con perros macho, y que lleves a cabo su esterilización si no deseas que tenga descendencia. En tiendas especializadas para mascotas, puedes encontrar braguitas específicas de nailon, en las que se introduce una compresa canina para minimizar la presencia del manchado de sangre en casa.

Los perros macho no padecen el celo como tal, pero desde que alcanzan la madurez sexual (entre los 6 y 8 meses), reaccionan al celo de las hembras a través de las feromonas que éstas emiten, entendidas como químicos que se producen en las glándulas mamarias, alrededor del orificio anal y en las orejas, aunque también pueden estar presentes en la saliva, el excremento, la orina y el flujo vaginal de las hembras. Esta necesidad de reacción ante el celo de las hembras puede provocar en los perros comportamientos de frustración, escape, y agresividad hacia su dueño debido al estrés que les ocasiona. Para evitar que estos comportamientos deriven en un problema crónico, te recomendamos que le realices a tu perro una castración completa. De esta manera, eliminarás su ansiedad sin que ello interfiera en sus capacidades físicas, psicológicas y emocionales.

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