Artrosis en perros

La artrosis es una enfermedad degenerativa crónica que afecta a los huesos y a las articulaciones. Causa dolor y una reducción de la flexibilidad de las articulaciones.

Puede afectar a cualquier articulación del perro, pero es más común en las articulaciones de la rodilla, carpo (muñeca), codo, cadera y columna vertebral. Es una enfermedad que no tiene curación, sólo tratamiento paliativo para aliviar el dolor que causa, y para reducir la inflamación de los tejidos afectados.

Puede afectar a cualquier perro independientemente de la raza y la edad, aunque es mucho más común en perros de razas grandes y perros adultos o mayores.

Al tratarse de un proceso degenerativo y crónico, lo mejor es atajarlo cuanto antes mejor, aunque muchas veces cuesta identificar la artrosis en sus fases iniciales. Cuando un perro sufre un golpe o torcedura, pasa de estar sano y sin dolor en los huesos y articulaciones a sufrir inflamación y dolor en cuestión de minutos, y esto se refleja de manera obvia en forma de cojera. Sin embargo, el dolor de aparición progresiva puede no ser evidente hasta que se alcanzan niveles de degeneración articular importantes. Además, la percepción del dolor es altamente subjetiva, por lo que dos perros con una lesión similar pueden manifestar síntomas muy distintos. Y, como suele ser más común en perros de edad avanzada, muchas veces se da por hecho que los cambios en la marcha y la agilidad del animal son una consecuencia normal de la edad, y no se contempla como una enfermedad degenerativa.

Síntomas de la artrosis en perros viejos

Los síntomas más habituales de la artrosis en los perros son el letargo, la cojera, el entumecimiento de las articulaciones, la reticencia al movimiento, muestras de dolor al tocarlo, signos de agresividad al intentar palpar zonas muy doloridas, e incluso jadeo o ladridos sin causa aparente. Es decir, la artrosis causa síntomas propios de las estructuras a las que afecta, los huesos y articulaciones, pero también cambios en el comportamiento del animal.

Debes empezar a sospechar que tu perro padece artrosis si la respuesta es afirmativa en cuando te haces una o más de las siguientes preguntas:

  • ¿Tu perro cojea?
  • ¿No hace tanto ejercicio como solía hacer?
  • ¿Pasa más tiempo tumbado que antes?
  • ¿Le cuesta levantarse cuando está acostado?
  • ¿Tiene dificultad para subir escaleras o acceder al coche?
  • ¿Ha perdido el apetito?
  • ¿Evita que lo toques?
  • ¿Ha sufrido algún cambio inesperado de comportamiento?

En caso de haber respondido afirmativamente a alguna de las preguntas anteriores, debes llevar a tu perro al veterinario para que lo evalúe. Él te formulará preguntas sobre sus hábitos, palpará de forma cuidadosa y ordenada todas sus articulaciones, y, si lo considera necesario, realizará radiografías para comprobar si los huesos han sufrido los cambios característicos de la artrosis.

Perro mayor tumbado en su cama

Soluciones y prevenciones en la artrosis en perros mayores

El tratamiento tiene como objetivo reducir la inflamación y el dolor, frenar el progreso de la enfermedad y favorecer la recuperación de la movilidad de las articulaciones. Para ello se utilizan medicamentos (analgésicos y antiinflamatorios), y se recomiendan una serie de ejercicios activos, como paseos tranquilos o nadar en la playa, y también ejercicios pasivos mediante fisioterapia.

Los huesos y las articulaciones, además del movimiento del perro, soportan el peso de su cuerpo. Si el peso es excesivo, se acelera su desgaste y aumenta la posibilidad de sufrir artrosis. El control del peso de tu perro es fundamental en estos casos. Si sufre sobrepeso u obesidad, deberás someterlo a un tratamiento dietético para frenar la progresión de la enfermedad. Un elevado porcentaje de los perros, que sufren artrosis y sobrepeso al mismo tiempo, dejan de tener cojera con un simple programa de adelgazamiento para conseguir una condición corporal ideal.

Por lo tanto es muy probable que, además de los medicamentos y ejercicios, el veterinario te recomiende la ingesta de una alimentación o dieta terapéutica que te ayude a controlar su peso. Además, existen dietas terapéuticas que incorporan ingredientes funcionales que ayudan a frenar el desgaste de las articulaciones, así como antioxidantes naturales que contribuyen a reducir la inflamación de sus articulaciones.

Como ocurre en muchas otras enfermedades crónicas, lo ideal es prevenir. Puede existir una base familiar o genética en la aparición de la artrosis. Si tu perro está predispuesto a padecerla, no es conveniente favorecer actitudes o situaciones que aumenten la probabilidad de sufrirla. Las medidas más recomendables para la prevención de la artritis en perros viejos:  

  • Evitar el sobrepeso u obesidad. Este aspecto es especialmente importante durante su crecimiento, y al entrar en la fase vital adulto-mayor.  
  • Eliminar el ejercicio demasiado intenso en las fases de crecimiento, cuando los tejidos de las articulaciones aún son tiernos y más susceptibles a sufrir daños que en los perros maduros.  
  • Hacerle practicar ejercicio de forma regular, evitando que sea de excesiva intensidad si no está entrenado previamente.
Perro mayor cogiendo un snack para perros de la mano de su dueño

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