Sordera en perros

La sordera en perros viejos, definida como la incapacidad total o parcial para oír, es un problema bastante frecuente, sobre todo en perros de edad avanzada. Existe, sin embargo, la sordera congénita y hereditaria, que se produce cuando el cachorro nace con este problema, o lo sufre durante sus primeras semanas de vida. Hay más de 20 razas predispuestas a padecer este problema, desde el Dálmata al West Highland White Terrier, pasando por Caniches miniatura y el Maltés. Muchas de estas razas tienen el pelaje blanco o moteado. En estos casos, el problema se detecta a edades tempranas, cuando el cachorro no responde a los sonidos del entorno.  

Causas más comunes en la sordera en perros viejos

La causa más común de sordera en perros es la incapacidad para conducir el sonido hacia la parte interna del oído. Las otitis agudas con presencia de secreciones, estrechamiento del conducto auditivo por otitis crónicas, presencia de tumores o cerumen en el conducto auditivo, roturas de tímpano, o la degeneración de los huesecillos del oído, son alguna de las causas. En todos estos casos, el perro deja de responder a su nombre, hace caso omiso a los ruidos que se producen en su entorno, no se despierta ante la presencia de ruidos, o no responde a los estímulos de juguetes sonoros. Si el problema afecta a un solo oído, puede ser más difícil de identificar. Las otitis agudas son la causa que suele detectarse con mayor facilidad. El perro se rasca los oídos, sacude la cabeza con mucha frecuencia, le duelen los oídos, y puede llegar a ser evidente la presencia de secreciones, mal olor debido a éstas. También es posible que el perro, incluso, tuerza la cabeza.  

Sin embargo, el engrosamiento de las paredes del conducto auditivo, y el consecuente estrechamiento del propio conducto, o la rotura del tímpano, no siempre son evidentes a simple vista. Por ello es muy importante acudir al veterinario siempre que observes alguno de los síntomas asociados a la otitis aguda, o si ves que tu perro deja de responder a los estímulos sonoros. El veterinario realizará una inspección exhaustiva del oído, palpándolo y visualizando todas las estructuras con ayuda de un otoscopio, y puede que sea necesario que obtenga muestras, en caso de observar secreciones o tumores. Si el conducto está muy inflamado, se identifica dolor o la presencia de un objeto extraño, será necesario sedar al perro.

Otra causa menos habitual de sordera es la afectación del oído interno. Sin embargo, como esta estructura está íntimamente relacionada con el órgano del equilibrio, suele ir acompañada de síntomas muy evidentes como el ladeo de la cabeza, vértigo, movimientos oculares, y otros. Los animales expuestos a sonidos fuertes y reiterativos, también pueden sufrir una degeneración del oído interno o medio. Es algo común en perros de caza, como consecuencia de la acumulación de pequeñas lesiones producidas por los disparos.  

Perro mirando con una oreja erguida y otra caída

Con menos frecuencia encontramos causas neurológicas y tóxicas. Las neurológicas, incluyen la presencia de otras enfermedades o tumores, tanto en los nervios que transmiten la información sonora hacia el cerebro como en el propio cerebro. El virus del moquillo, o una meningitis, son posibles causas de sordera en perros.

Muchas sustancias pueden ser directamente tóxicas para el oído. Los metales pesados y contaminantes del agua como mercurio o arsénico, causan lesiones en el oído interno. Existen algunos antibióticos y fármacos, empleados en quimioterapia, que pueden producir alteraciones en el oído del perro y sordera. A veces, la sordera se manifiesta unas semanas o meses después de haber realizado el tratamiento. Pero también hay productos antisépticos que a veces se utilizan para limpiar el oído, o algún componente de las gotas usadas para el tratamiento de las otitis infecciosas, que pueden causar sordera temporal o permanente en perros especialmente sensibles.  

El diagnóstico de la sordera en perros viejos no causada por otitis externa o media, sin la presencia de otros signos que puedan orientar sobre la causa exacta puede ser complejo. El veterinario realizará pruebas de tipo comportamental (como dar palmadas, o hacer sonar un silbato estando fuera del campo visual del animal), pero la evaluación de la respuesta del perro será subjetiva. Afortunadamente, en centros veterinarios especializados, pueden realizarse pruebas neurológicas avanzadas que permiten detectar si el cerebro identifica los sonidos y responde o no a ellos.  

Por último, mencionar que los perros de edad avanzada pueden llegar a sufrir sordera, pero se trata de una sordera asociada a la edad. Es lo que se denomina presbiacusia. Suele manifestarse durante el último tercio de esperanza de vida de los perros, y se desarrolla paulatinamente. Inicialmente el perro pierde capacidad para detectar las frecuencias elevadas, pero puede desarrollar sordera completa si vive el tiempo suficiente.  

En cualquier caso, si tu perro sufre una sordera temporal o permanente que afecta a ambos oídos, debes ser consciente de su discapacidad e intentar compensarla. Por ejemplo, un perro sordo no oirá el motor de un vehículo que se acerca por la calle, lo que puede ser un peligro si no va atado con correa.

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