Diarrea en perros

La diarrea es el reflejo de un contenido excesivo de agua en las heces, y es el signo clínico más importante de enfermedad intestinal. Un perro puede tener diarrea simplemente porque haya comido algo que le ha sentado mal, o porque ha ingerido demasiada cantidad de alimento, pero también puede ser una consecuencia de algo más serio que requiera atención veterinaria inmediata.

Es importante diferenciar entre diarrea aguda y crónica, y entre diarrea del intestino delgado y del intestino grueso. Mediante esta sencilla clasificación, el veterinario podrá determinar con mayor facilidad las posibles causas, y el mejor tratamiento para tu perro.

Mi perro tiene diarrea con sangre

La diferenciación entre diarrea de intestino delgado y crónico se basa fundamentalmente en las características de las heces y el patrón de defecación.  En el caso de diarrea del intestino delgado, la frecuencia de defecación no suele alterarse demasiado, produciendo un gran volumen de heces líquidas en cada deposición, sin que el perro manifieste demasiada urgencia por defecar. Las heces no suelen contener moco, el perro no manifiesta molestias al defecar, y puede que haya algo de sangre digerida. Sólo en el caso de las diarreas víricas (como por parvovirus), las heces consisten básicamente en sangre. Además, puede ser que el cuadro patológico vaya acompañado de vómitos. Sin embargo, la diarrea de intestino grueso suele producir un aumento notable de la frecuencia de defecación, con pequeños volúmenes de heces, con moco, y a veces con presencia de una pequeña cantidad sangre roja. En este caso, el perro no puede esperar y se encuentra incómodo hasta que defeca.

Entre las causas más comunes de diarrea aguda en perros, que es la que aparece de forma súbita con una duración de menos de 3 semanas cuando acudes al veterinario, se incluye la ingestión de comida en mal estado o los restos de la basura doméstica, alergias o intolerancias alimentarias, presencia de parásitos intestinales, efectos secundarios de algunos medicamentos y toxinas, infecciones víricas (como la infección con parvovirus o coronavirus), y consecuencias de enfermedad en alguno de los órganos vitales (páncreas, hígado o riñones). En general, la diarrea aguda causada por una indiscreción alimentaria, intolerancias, parásitos o efectos secundarios de medicamentos, suele ser de intensidad moderada y puede resolverse de forma espontánea. En cambio, la diarrea causada por virus, sobre todo en perros jóvenes, suele ser de extrema gravedad y es muy intensa. En estos casos, el perro puede presentar un estado general mucho más afectado, incluyendo síntomas como la fiebre y la deshidratación.

Si han transcurrido 3 semanas desde que el perro padece diarrea, se determinará como crónica, aun cuando hayan existido periodos de cierta normalidad intercalados con la diarrea.

Perro haciendo sus necesidades en la hierba

Como curar la diarrea a un perro

En general, el tratamiento de la diarrea aguda consiste en la administración de una dieta terapéutica específica, baja en grasa y altamente digestible, así como de soporte adicional para evitar la deshidratación. En caso de fiebre y abatimiento, sobre todo en cachorros o animales de menos de 2 años de edad, puede que sea necesario la hospitalización.

Sin embargo, la diarrea crónica requiere de pruebas adicionales para averiguar su causa. No basta con un cambio de dieta y medidas de soporte. Hasta que el veterinario no identifique el por qué y lo corrija, la diarrea persistirá. En este supuesto, es habitual que el veterinario solicite una muestra de heces para analizarlas, además de otras pruebas como análisis de sangre, e incluso ecografía o radiografía para detectar o descartar alteraciones en los órganos digestivos o el propio intestino.

Es importante que no administres a tu perro medicamentos para interrumpir la diarrea sin saber el motivo que la ha causado, porque podría ser contraproducente, sobre todo, si existe sospecha de que puede haber una causa infecciosa.

Que le puedo dar a mi perro si tiene diarrea

Si no puedes acudir al veterinario de forma inmediata y detectas que tu perro tiene hambre, ofrécele una pequeña cantidad de alimentación seca humedecida con agua, alimentación húmeda, o una dieta blanda casera a base de arroz o patata bien cocidos, y pollo sin piel muy cocinado. Tu perro debe tener acceso permanente a agua fresca. Si se trata de diarrea de intestino delgado, puedes facilitarle alguna bebida isotónica para compensar la pérdida de minerales.

Dependiendo de la causa de la diarrea, el veterinario te recomendará el uso de una dieta terapéutica específica para tu perro, de muy alta digestibilidad, incluso hipoalergénica, y con poco contenido en grasas, para ayudar a recuperar la funcionalidad del intestino de tu perro. Es importante que, una vez finalizado el periodo de dieta especial, le reintroduzcas a tu perro su alimentación habitual, de forma muy progresiva y lenta, entre 4 y 7 días, para facilitar una transición suave.

Además, si el veterinario sospecha de que existe un desequilibrio de la flora intestinal, que es el conjunto de bacterias que habita normalmente en el intestino de los perros, y ayuda a digerir y absorber muchos de los nutrientes esenciales para mantener su buena salud digestiva, te recomendará el uso de un complemento probiótico. Se ha demostrado que los probióticos aceleran la recuperación del intestino en muchos casos de diarrea, e incluso pueden ayudar a evitarla en caso de diarrea aguda asociada a situaciones de estrés, debido a viajes, tratamientos prolongados con antibióticos, y otros.

Si el veterinario ha detectado alguna alteración en un órgano vital, te recetará medicación específica para esa enfermedad.

Como en muchas otras enfermedades, la prevención es un valor a tener en cuenta. Los alimentos de alta calidad, muy digestibles, ayudan a mantener el buen funcionamiento de sus intestinos. Los premios que le das a tu perro deben ser saludables y bajos en grasa. Además, debes evitar el acceso de tu perro a la basura, y no suministrarle restos de tu comida para evitar que pueda padecer diarrea por indiscreción alimentaria.

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