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Komondor

  • TamañoGrande
  • PeloRizado / lanudo
  • MudaNinguno
  • AseoMenos de una vez a la semana
  • Adecuado para estar soloMás de 3 horas
  • Otras MascotasMedio
  • RuidosoNo demasiado ruidoso
  • Alergias
  • GuardiánAlto
  • GrupoPastor

Descripción

El komondor, de constitución grande y fuerte, tiene un pelaje blanco muy característico en el que se enredan el manto inferior y superior formando largas rastas. Los machos adultos alcanzan los 80 cm de altura y pesan unos 50 - 61 kg; las hembras adultas miden 70 cm y pesan 36 - 50 kg.

Origen

El komondor es una raza antigua, conocida en su Hungría natal desde hace miles de años. Llegó a Hungría con los magiares nómadas, que lo utilizaban como guardián de sus rebaños. Es posible que descienda del gran ovtcharka, otro perro protector de ganado oriundo de la región caucásica del suroeste de Rusia. El pelaje rasta característico de la raza le ofrecía protección no solo de la dureza de los elementos sino también de los fieros depredadores, incluido el lobo.

Personalidad

Perro guardián por naturaleza, el komondor no es una raza apta para cualquiera y hay que pensarlo bien antes de comprar uno. Receloso de los extraños, siente devoción por su familia y la protegerá de todo lo que considere una amenaza. Es esencial socializarle desde cachorro y prestarle especial atención durante toda su vida.

Salud

El komondor suele ser una raza sana y robusta sin problemas de salud conocidos específicos de la raza.

Ejercicio

Necesitará una hora diaria de ejercicio. Pasará la mayor parte de su tiempo patrullando los límites de sus dominios, por lo que hay que comprobar que la valla sea segura y a prueba de fugas.

Nutrición

Los perros de razas grandes, además de tener un gran apetito, requieren un equilibrio de nutrientes diferente, incluyendo los minerales y las vitaminas, al de los perros de menor tamaño. El komondo es propenso a los problemas de hinchazón y estomacales, cuyo riesgo se reducirá con comidas más pequeñas y frecuentes.

Aseo

El manto superior es áspero y el inferior, suave. Ambos mantos se combinan formando rastas, que pueden llegar hasta el suelo si no se cortan. Hay que revisar siempre el pelaje del perro después del paseo, ya que tiende a acumular todas las hojas y ramas que encuentre a su paso. No hay que cepillar nunca el pelaje; en lugar de eso, se efectúa un mantenimiento de las rastas dividiendo manualmente el crecimiento del pelo desde la raíz (cada dos meses). Los dueños novatos tendrán que pedir al criador o a un experto en la raza que les enseñe cómo hacerlo. El mantenimiento de las rastas lleva bastante tiempo, pero hay que hacerlo bien o las rastas formarán enormes marañas.