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Gripe en gatos: síntomas, tratamiento y efectos a largo plazo

5 min de lectura

La gripe de los gatos puede ser como la gripe humana: los síntomas pueden incluir moqueo y dolores musculares, y es necesario recibir unos amorosos cuidados para recuperarse. Aprende a detectar los signos y síntomas de la gripe y cómo se puede tratar.

La enfermedad del tracto respiratorio superior (ETRS) en gatos, denominada coloquialmente con el término genérico de «gripe felina», puede ser como la gripe humana. Los síntomas son muy similares y pueden incluir moqueo y estornudos, por lo que hay que proporcionar una atención adecuada para garantizar la recuperación del animal. Aprende a detectar los signos y síntomas de la gripe y cómo se puede tratar.

¿Cuáles son los síntomas de la gripe en gatos?

Si alguna vez has sucumbido a la gripe, sentirás cierta empatía por tu gato porque lo cierto es que, en los gatos, esta enfermedad no difiere mucho de la variante humana. Al igual que en las personas, la mayoría de los gatos pueden superarla; sin embargo, en los animales más ancianos, los más pequeños y los que tienen un problema de salud subyacente, puede resultar más grave. La gripe en gatos puede estar causada por diferentes patógenos y, por lo general, es de origen vírico, lo que significa que en la mayoría de los casos los antibióticos no serán eficaces. Para tratar esta enfermedad, es importante que sigas las indicaciones de tu veterinario y también sería muy aconsejable recomendarte un protocolo de vacunación adecuado.

Por suerte, se dispone de vacunas. Aunque no es una defensa garantizada, vacunar a tu gato contribuirá en gran medida a protegerlo, sobre todo si tienes previsto ir a un criadero o a cualquier entorno en el que hay grupos de gatos juntos.

¿Qué es la gripe felina?

Ya se trate de estornudos o de mucosidad, los síntomas de la gripe en gatos son bastante fáciles de identificar una vez que sabes a qué tienes que prestar atención. Te presentamos una lista de algunos de los signos más frecuentes que debes conocer:

  • Estornudos: son la principal vía de contagio de la enfermedad. Unas cuantas gotículas del estornudo de un gato infectado pueden alcanzar varios metros de distancia.
  • Moqueo.
  • Lagrimeo.
  • Dificultad o realización de ruidos al respirar.
  • Babeo.
  • Pérdida de apetito.
  • Fiebre.
  • En casos graves, úlceras en la boca.

Los síntomas pueden variar enormemente en intensidad; pero ya sean leves o graves los signos, no te arriesgues. En cuanto detectes los síntomas de la gripe felina, lleva a tu mascota al veterinario.

¿Es contagiosa la gripe felina?

La gripe felina, al igual que su molesto equivalente humano, es muy contagiosa. Los estornudos de gatos infectados pueden propagarse al entorno, por lo que no siempre es necesario el contacto directo para que otro gato se infecte.

Para tratar de prevenir el contagio, procura limpiar a menudo la cama, los cuencos y el arenero de tu gato. El patógeno responsable de la gripe puede acechar en lugares inesperados, como por ejemplo en los objetos o la ropa. Los gatos también pueden convertirse en portadores de la enfermedad sin presentar ningún signo de ella.

La única forma de prevenir la infección es limpiar asiduamente los artículos cotidianos de tu gato y mantener a las mascotas infectadas alejadas de otros animales.

¿Cómo se trata la gripe en gatos?

Aunque los antibióticos pueden ser eficaces en ciertas complicaciones bacterianas, actualmente no existe un tratamiento único para la gripe felina. Lo que sí puedes hacer es cuidar lo mejor posible de tu gato en el entorno doméstico y seguir las recomendaciones del veterinario. A continuación te ofrecemos algunos consejos que pueden resultarte útiles:

Evita que tu gato deje de beber: ofrécele agua para mantenerlo hidratado.

Procura mantener sus ojos y su nariz limpios: Limpia suavemente cualquier secreción que se acumule con algodones humedecidos en agua o soluciones especialmente indicadas para las zonas sensibles del gato.

Si no tiene apetito, anímale a comer. Puede que le duela la garganta, así que deberás ofrecerle pienso que no sea difícil de tragar, como comida húmeda para gatos. También pueden haber perdido olfato, por lo que puedes intentar tentarlo con alimentos con olores más intensos.

En general, mantén a tu paciente abrigado, seco y cómodo, con todo lo que siempre le hace sentir confortable a su alcance. Si en casa tienes otros gatos que no están infectados, crea un espacio aislado en el que tu gato se pueda recuperar. Coloca en él su arenero y su cama, y que pueda acceder fácilmente a comida y agua.

La gripe felina en gatitos

Por desgracia, los cachorros de gato también pueden contraer la gripe. Los gatitos todavía están desarrollando sus defensas inmunitarias, por lo que contraer la gripe puede ser especialmente problemático para estos pequeños. Pueden presentar síntomas más graves de la gripe felina, como:

  • Dificultad para respirar.
  • Ojos medio cerrados.
  • Infecciones pulmonares.

Por eso es importante que consultes a tu veterinario lo antes posible cuando observes los primeros signos de que la gripe felina comienza a afectar a tu gatito.

Normalmente, el veterinario te recomendará darle medicación y te dará algunos consejos para el manejo en el hogar, como ofrecerle mucha agua y una cama cálida, y asegurarte de que no se salte las comidas. Es importante que sigas al pie de la letra las instrucciones del veterinario para que tu gatito pueda reanudar sus divertidas aventuras cuanto antes.

Una herramienta valiosa para tratar de proteger a tu gato frente a la gripe felina es la vacunación. Es posible que los gatitos puedan recibir la vacuna en cuanto cumplan 8 semanas; consulta con tu veterinario para que te aconseje.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo de la gripe felina?

La mayoría de los gatos y gatitos que contraen gripe felina se recuperarán sin ningún efecto a largo plazo en su salud. No obstante, hay gatos que pueden sufrir problemas persistentes como estornudos, secreción nasal y rinitis crónica. El problema más frecuente después de pasar esta enfermedad es que tu gato podría convertirse en portador del virus. No suele haber forma de saberlo ni de evitarlo, pero sí significará que posiblemente podrá contagiar a otros gatos y que podrá presentar periódicamente síntomas de gripe después de acontecimientos estresantes.