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El Maneto es una raza autóctona del sur de Andalucía, especialmente vinculada a Cádiz y sus alrededores. Procede del Podenco Andaluz mediano, del que surgió debido a una mutación responsable de su cuerpo alargado y patas cortas, una característica que hoy es distintiva de la raza.
Su estructura lo convierte en un perro ideal para desplazarse con soltura entre zarzales, cañaverales y monte bajo, por lo que tradicionalmente se ha asociado a la caza del conejo en terrenos mediterráneos.
El Podenco maneto suele ser un perro vital, inteligente y seguro, con una gran memoria y un comportamiento estable. En ocasiones puede mostrarse un poco reservado al principio, pero con una socialización positiva se convierte en un compañero cercano y afectuoso.
Disfruta mucho de los paseos activos, los juegos de olfato y cualquier actividad en la que pueda explorar su entorno. También suele ser un perro expresivo y muy observador, lo que lo convierte en un buen “vigilante” familiar sin ser excesivamente ladrador.
Con niños, funciona muy bien si se les enseña a interactuar con respeto y siempre bajo supervisión adulta, como con cualquier raza. Con otros perros y mascotas, las presentaciones graduales ayudan a que la convivencia sea tranquila y armoniosa.
El Podenco maneto agradece una rutina de 60–90 minutos diarios de actividad, muy en línea con otras razas de perros juguetones. Esto puede incluir paseos, juegos estructurados y actividades de olfato como pequeñas búsquedas o rastros en casa o en el parque.
Aunque puede vivir perfectamente en un piso, necesita una buena dosis de ejercicio diario y algo de estimulación mental para mantenerse equilibrado y feliz. Reforzar desde cachorro la llamada y el autocontrol es muy útil para ayudarle a gestionar su instinto natural de exploración.
Criar a un cachorro de Podenco maneto es una experiencia muy gratificante. Suelen ser perros despiertos, curiosos y con muchas ganas de aprender. Para acompañarlo desde el inicio:
Con rutinas claras, cariño y coherencia durante el adiestramiento de tu cachorro, el Podenco maneto crece como un perro equilibrado, seguro y muy unido a su familia.
Sí, siempre que reciba sus paseos diarios, tiempo para oler y actividades tranquilas en casa. Le sienta muy bien una rutina estable y espacios donde poder relajarse.
Con una buena socialización y la supervisión adecuada, suele ser un perro cariñoso y paciente. Las presentaciones graduales con otros animales son clave para una convivencia positiva.
Lo ideal es seguir una guía de alimentación adaptada a su tamaño, edad y nivel de actividad. Tu veterinario también puede ayudarte a elegir el alimento más adecuado y la ración diaria correcta para mantenerlo en su peso ideal y cuidar sus articulaciones y su energía.
Suele ser un perro atento y vigilante, pero no tiene por qué ser excesivamente ladrador si se le enseña desde pequeño a gestionar los estímulos (ruidos, visitas, timbre…). Una buena socialización y rutinas tranquilas en casa ayudan a que ladre solo cuando realmente lo necesita.