Las mejores razas para perros terapia

Cuando hablamos de perros de terapia asistida, hemos de tener en cuenta que existen una serie de requisitos imprescindibles que deben cumplir para poder desarrollar su tarea correctamente, y esto está condicionado a aquellas características individuales del perro que lo posibilitan en mayor grado.
razas para perros terapia
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En general, todas las razas de perros, pese a tener diferentes temperamentos y características, suelen ser compañeros ideales en su rol de mascotas.

Ahora bien, cuando hablamos de perros de terapia asistida, hemos de tener en cuenta que existen una serie de requisitos imprescindibles que deben cumplir para poder desarrollar su tarea correctamente, y esto está condicionado a aquellas características individuales del perro que lo posibilitan en mayor grado.

¿Qué cualidades debe cumplir un perro de terapia?

- Tener un carácter positivo, alegre y predecible. Un perro de estas características con un temperamento asustadizo puede desarrollar conductas no deseadas, e incluso mostrarse agresivo ante determinadas situaciones.

- Debe ser sociable y cariñoso en todo tipo de entornos, sin llegar a mostrar ningún signo de dependencia mal canalizada.

- Otra cualidad importante es que sea enérgico y activo, pero nunca nervioso ni ansioso.

- Es necesario que demuestre estabilidad emocional, y un temperamento seguro y equilibrado para poder hacer frente a cualquier situación de descontrol.

- Su condición física es otro de los valores a tener en cuenta. Los perros de terapia asistida suelen pasar controles sanitarios desde que son seleccionados para esta labor, con el fin de asegurar que su nivel de salud es óptimo.

Una vez superados estos filtros, los educadores expertos en terapias asistidas con perros, empiezan a trabajar con ellos mediante el adiestramiento con refuerzo positivo, que pasa por una fase de socialización (en la que los perros gozan de autorización para acceder a todo tipo de lugares), y se complementa con otra fase, totalmente orientada a educarlos para las labores que deberán desarrollar en el futuro.

La intervención de un profesional, formado en el ámbito y manejo de intervenciones con perros de terapia asistida, será fundamental durante el proceso de aprendizaje, y también a posteriori, cuando desarrollen su trabajo con las personas que los necesiten, velando en todo momento por el bienestar físico y psíquico de los perros.

Una vez explicados estos aspectos y, habiendo indicado ya que las características individuales de cada perro son el factor prioritario de selección, vamos a mencionar las razas que mejor suelen ajustarse al rol de perros de terapia:

1. Labrador Retriever
Sociables e inteligentes. Responden con mucha efectividad a las labores de adiestramiento.

2. Golden Retriever
Son muy tranquilos a pesar de su gran tamaño, y gozan de una sensibilidad especial para detectar las emociones, tanto en niños como adultos. Por ese motivo, suelen ser la raza con la que más se trabaja cuando se realizan intervenciones en hospitales, colegios, o residencias de la 3ª edad.

3. Pastor Alemán
Además de inteligentes, son perros con un elevado nivel de confianza y seguridad en sí mismos.

4. King Charles Spaniel
De pequeño tamaño, obediente, y extremadamente cariñoso y sociable. Es ideal para interactuar con aquellos individuos que muestran cierto “miedo” ante los perros de tamaño grande.

5 Caniche
Más que reconocido por su inteligencia y su capacidad de aprendizaje. Su fisonomía de “peluches” los acerca mucho a la interacción con niños cuando intervienen en terapias escolares.

Por último, es importante precisar un aspecto que puede determinar la elección de una raza u otra. Existe una diferencia entre lo que denominamos “perros de terapia” y “perros de asistencia o servicio”. Es cierto que ambos trabajan con fines terapéuticos, pero los primeros suelen actuar en programas y ámbitos de interacción humano animal (hospitales, centros escolares, penitenciarios, geriátricos…), de forma puntual o periódica, en pro de unos objetivos seleccionados previamente.

Las terapias con perros de “asistencia o servicio”, en cambio, tienen un carácter más individual, vinculado a personas con discapacidades físicas o mentales que precisan de la ayuda de estos perros para superar sus limitaciones diarias. Es decir, en este caso, los perros destinados a esta labor conviven con estas personas, por lo que el nivel de sus habilidades (en el caso de personas con problemas de movilidad), instinto de orientación (perros guía), o incluso tamaño / peso (factor necesario para la ayuda a niños autistas que padecen “fugas”), son aspectos que los profesionales en esta área tienen muy en cuenta, con el fin de obtener los mayores beneficios para la calidad de vida de las personas.