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El baño del gato: claves de un momento imprescindible y especial

El baño del gato: claves de un momento imprescindible y especial

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Existen múltiples opiniones de propietarios sobre si es conveniente o no bañar a un gato, y lo cierto es que en términos de necesidad podríamos afirmar que no, a no ser que alguna parte de su cuerpo se haya manchado (debido a las heces, presencia de grasa, etc), y requiera de ayuda para limpiarse.

Si convives con un felino, habrás comprobado que pasan horas acicalando su pelaje con su lengua áspera. Este hecho, unido a una alimentación de calidad, los suele mantener siempre limpios y relucientes. Pero, existe una razón fundamental para acostumbrar a tu gato a la rutina del baño periódico, que va más allá de una simple necesidad funcional relacionada con la higiene. Nos referimos a motivos placenteros relacionados con su belleza y bienestar.

Si consigues que tu gato se acostumbre a la rutina del baño desde que es gatito (a partir de los 2 meses aproximadamente), seguramente conseguirás que la perciba como un estímulo positivo, aumentando su sensación confort y comodidad, principalmente en razas de gato de pelo semi largo o largo. Si a eso le sumas las ventajas que puede producirle un buen baño en periodos estivales en los que se ve expuesto a altas temperaturas, sobran motivos para no intentarlo.

El secreto radica en tu capacidad de manejo y calma para poder conseguir que la experiencia sea exitosa. Seguir las siguientes pautas a la hora de bañar a tu gato, te puede ayudar:

  1. Familiarízalo con el agua desde pequeño. Deja que chapotee con sus patitas, que escuche el sonido de su caída a través del grifo, y juega con él a mojarlo cariñosamente con ayuda de un trapo húmedo.
  2. Ubica un barreño sin agua, adaptado a su tamaño, en algún lugar tranquilo del cuarto de baño. Ubica una superficie antideslizante en el fondo para evitar que resbale con las uñas. Permite que curiosee, entrando y saliendo del barreño tantas veces como desee, hasta que se acostumbre a él. Dale tiempo para hacerlo y no lo fuerces.
  3. Una vez que hayas conseguido que perciba el barreño como un elemento cercano, ves añadiendo agua tibia poco a poco, hasta cubrir aproximadamente la mitad de la capacidad del barreño.
  4. En la medida que puedas, intenta haber cepillado a tu gato previamente para eliminar el exceso de pelo muerto, y la formación de posibles nudos posteriores al baño provocados por la humedad.
  5. Introduce a tu gato poco a poco en el barreño, sujetándolo con firmeza, pero sin presionarlo. Primero moja sus patas, luego humedece su barriga y el lomo. Deja que se adapte a la sensación y a la temperatura, y evita que el agua alcance su cara, ojos y orejas. Aprovecha las visitas al veterinario para que pueda indicarte cómo proceder con la limpieza de estos órganos de la manera óptima para ambos y despejar otras dudas sobre cómo bañar a tu gato.
  6. Una vez que percibas que se siente cómodo, enjabónalo con ayuda de un champú específico para gatos, que puedes adquirir en tiendas especializadas para mascotas. Recuerda que los felinos tienen un pH distinto al nuestro, por lo que nunca debes utilizar un gel o champú de uso humano.
  7. El enjabonado es un momento clave para potenciar el bienestar y aseo de tu gato. Si lo practicas a modo de masaje, se sentirá protegido y disfrutará de tu contacto. No actúes con prisa. Destina entre 2 y 5 minutos a esta actividad.
  8. A posteriori, acláralo con abundante agua. Puedes ayudarte de algún recipiente para ir eliminando el exceso de champú. Intenta, sobre todo, que no queden restos de producto, con el fin de evitar su malestar posterior, cuando lleve a cabo su rutina habitual de acicalamiento (olor, sabor).
  9. Extráelo del barreño sujetándolo suavemente con ayuda de una toalla. Masajéalo con ésta hasta que hayas conseguido retirar la mayor parte de agua de su cuerpo. Ubica a tu gato en un lugar confortable y seguro, e inicia el secado. En tiendas especializadas en mascotas, puedes encontrar secadores silenciosos que te ayudarán mucho a poder desarrollar esta labor.
  10. Mantén el secador a cierta distancia de tu gato, evitando que la salida del aire pueda dirigirse a su cara, ojos u orejas. Controla la temperatura de secado. El exceso de aire caliente podría provocarle quemaduras o incomodarlo.
  11. Una vez seco, deja que actúe como considere más conveniente. Las primeras veces, seguramente, saldrá corriendo para esconderse y buscará un lugar tranquilo y seguro. Pero a medida que tu gato sea adulto, y se vaya acostumbrando al ritual del baño, simplemente escogerá un espacio de relax para proporcionarse él mismo sus últimos retoques de belleza.

¿Cada cuánto bañar a un gato?

Por último, cabe añadir que la frecuencia habitual de baño del gato suele ser mensual, pero en periodos de altas temperaturas puedes incrementarla, permitiéndolo disfrutar de un buen baño cada 2 semanas.

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